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Aprende en cuatro minutos a montar la mesa de Navidad como un profesional

José Valdearcos, director de Alimentos y Bebidas del parador de Alcalá de Henares y de la Hostería del Estudiante (Madrid), te explica en un vídeo cómo hacerlo de forma rápida y sencilla

José Valdearcos, director de Alimentos y Bebidas del parador de Alcalá de Henares (Madrid), monta una mesa para Navidad

Te gastas un buen dinero en jamón, queso, un cordero lechal, varias lubinas de calidad y una buena selección de vinos. Empieza la cena de Nochebuena y tus invitados llegan tarde, el abuelo llena el vaso de agua hasta el borde del mejor caldo de la noche, los cubiertos de los comensales están mezclados y tu cuñado coge el tenedor de tu hermana. Por si fuera poco, pasas todo el tiempo en la cocina. Te arrepientes de ser el anfitrión estas Navidades. Todos los años te pasa lo mismo.

José Valdearcos revisa que las copas de vino estén totalmente limpias antes de marcarlas en la mesa.
José Valdearcos revisa que las copas de vino estén totalmente limpias antes de marcarlas en la mesa.

¿Todos? El éxito de una cena radica en aplicar ciertas pautas antes de que que lleguen los invitados, y la organización de la mesa puede ahorrar muchos despistes posteriores. José Valdearcos, director de Alimentos y Bebidas del parador de Alcalá de Henares y de la Hostería del Estudiante (Madrid), es un experto en el tema: no en vano, planifica la restauración del parador que más cubiertos sirve de esta red pública. En el vídeo que abre este reportaje, Valdearcos muestra todos los pasos sobre cómo montar una mesa de manera profesional pero, si no hay suficiente dinero, tiempo o ganas, no pasa nada. A continuación te damos los consejos más fundamentales que, por fin, podrán dar un giro a la organización de la cena.

1. La cubertería

No en todas las casas hay un juego completo de cubertería, especialmente si en la cena de Nochebuena los invitados son numerosos. Un plus es añadir un plato para el pan, tres copas por comensal o servilletas que juegan el doble papel de limpiar y adornar. Más allá, hay una serie de objetos que, como mínimo, debes poner encima de la mesa. Por eso, en el siguiente gráfico te mostramos tres juegos de cubertería, cristalería y loza según su número de elementos.

2. La decoración

El ambiente de la estancia donde se lleva a cabo la cena es fundamental para que los invitados se sientan cómodos, y la decoración juega un importante papel: elegir una mantelería bonita, ornamentar sutilmente la casa y, especialmente, adornar la mesa. En este punto, no hay por qué gastar mucho dinero en un centro de mesa, ya que con ciertos elementos que hay en casi todas las casas se puede conseguir que la mesa quede perfecta y original. Por ejemplo, llenar con agua un cuenco grande y meter velas pequeñas dentro, colocar velones en una bandeja de cerámica con flores secas o muérdago... Y recuerda: las velas están para encenderse. Otra idea que puede marcar la diferencia es la presentación de las servilletas. En el siguiente gráfico te enseñamos tres formas sencillas y profesionales de cómo doblarlas.

3. El servicio

Para que todo fluya, es necesario organizar la cena con una semana de antelación y, aunque estés en familia o entre amigos, dejar un buen sabor de boca no cuesta demasiado. Por ello, es recomendable que tengas el menú emplatado o un carrito que te permita retirar rápidamente los utensilios ya usados; no estás en una cena de gala y puedes pedirle ayuda a algún invitado. Y no olvides que lo ideal es que todos los comensales coman los platos a la vez, es decir: que si hay algún tragón, que espere a que el resto acabe. Otro detalle es que, como anfitrión, sirvas el vino a los comensales. Cada bebida tiene su medida, por lo que en el siguiente gráfico te mostramos la medida ideal para cada copa y caldo. 

4. ... y disfruta

El último consejo, y quizá el más importante, es que tú también debes disfrutar de la cena que has organizado. Es normal que algunos de tus invitados no sepan qué cubierto utilizar o prefieran beber un refresco en lugar de un gran reserva comprado para la ocasión. No pasa nada; en ambos casos hay que actuar con naturalidad; al niño pequeño se le enseña para qué sirve la pala de pescado y a tu cuñado le dices que puede echarse el refresco en la copa de vino.

10 consejos de protocolo para triunfar

  1. Si hay un invitado al que no conoces, debes preguntarle si es alérgico o intolerante a algún alimento o si sus creencias o decisiones personales de nutrición no le permiten, por ejemplo, comer algo.
  2. Estructura el menú, especialmente las porciones que vas a servir por comensal. No tiene sentido que saques entrantes como si no hubiese un mañana y los comensales lleguen al segundo plato sin hambre... ni comer una semana de sobras.
  3. Calcula bien el tiempo entre terminar de cocinar y la llegada de los invitados. Todo sea para no recibirlos con el delantal puesto... 
  4. Recibe a los invitados con un aperitivo. Es una buena idea para ajustar horarios ante posibles retrasos.
  5. El protocolo indica que el aperitivo debe comerse en otra mesa distinta a la de la cena. Como quizá no tengas espacio para ello, propón tomarlo de pie: esto permitirá comer menos y reservarse para los platos principales y no desmontar la mesa antes de haber empezado.
  6. Puedes acompañar este picoteo previo con algunas bebidas como cava, cerveza o vermú. La sugerencia de José Valdearcos desde la Hostería del Estudiante de Alcalá de Henares (Madrid): una copa de Jerez con un poco de jamón. 
  7. Si hay niños y tienes espacio, monta una mesa aparte para ellos. Al ser una cena especial, pregunta a los más mayores si prefieren sentarse con ellos o con los adultos. 
  8. Poner música durante la cena es buena idea, pero siempre de fondo y sin letra, ya que distrae las conversaciones.
  9. Si es la primera vez que te invitan a una casa y no conoces a los anfitriones, no tomes la iniciativa de llevar los platos vacíos a la cocina. Posiblemente no sepas donde dejarlos y serás un estorbo.
  10. Aunque te parezca raro, llevar un postre o comida a la cena está fuera del protocolo. El anfitrión lo tiene todo preparado y puedes ponerle en un compromiso, a no ser que te haya pedido algo específico. Lo que sí puedes hacer es llevar como regalo una pequeña planta, flores o una botella de vino para tomarla en otra ocasión.

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