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Chaves-Verín, un día en la eurociudad del agua

Una ruta en coche entre la localidad portuguesa y la gallega con paradas en manantiales termales, la bodega de Roberto Verino y un balneario del arquitecto Álvaro Siza

Poldras romanas sobre el río Támega en Chaves (Portugal). Ampliar foto
Poldras romanas sobre el río Támega en Chaves (Portugal).

Una es portuguesa (Chaves, 41.000 habitantes) y la otra orensana (Verín, 14.000), pero ambas localidades forman una eurociudad (visitchavesverin.com) con servicios y recursos comunes, con aguas termales por doquier, impresionantes fortalezas, bodegas, arquitecturas de Álvaro Siza y sendas que antes servían para hacer contrabando y ahora vida sana. Ah, y muy cerca está una de las mayores tirolinas de Europa, ¡1,5 kilómetros de longitud! Los días aquí no tienen 24 horas. Con el cambio de hora se viven 25.

8.00 Amanecer en el castillo

Es un gozo amanecer en el parador Castillo de Monterrei (1), que domina Verín y el valle del Támega a vista de centinela medieval. Del siglo XII, tiene solo 12 habitaciones y hay visitas guiadas (988 36 13 60) para alojados y no alojados. También es un buen plan despertar del lado portugués, sobre otra vistosa colina, la del Forte de São Francisco (2) de Chaves, una fortaleza abaluartada del siglo XVII con piscina tan molona como anacrónica.

Fortaleza militar del siglo XII, el castillo de Monterrei (Ourense) ha sido recinto defensivo y hospital de peregrinos antes de convertirse en hotel. ampliar foto
Fortaleza militar del siglo XII, el castillo de Monterrei (Ourense) ha sido recinto defensivo y hospital de peregrinos antes de convertirse en hotel.

9.00 Los caminos del contrabando

Hora de sudar el desayuno (pantagruélico el del parador, con tortilla de patata y churros) recorriendo a pie o en bici la Ecovía del Támega por la boscosa orilla del río que une Verín y Chaves. Es una hora y media pedaleando. Para hacer senderismo con miga histórica están los antiguos caminos del contrabando, rutas teatralizadas que discurren por veredas sinuosas y secretas a través de la Raia (la frontera), transportando en burro fardos de café, tabaco y aceite guiados por contrabandistas y perseguidos por guardias civiles. ¿Más acción? A media hora de Chaves, en Pena Aventura Park (3) se encuentra una tirolina de 1.538 metros de longitud, 150 de altura y un minuto de recorrido. Aquí se suda adrenalina.

10.00 Peregrinos acuáticos

Reponerse tras el ejercicio no puede ser más fácil, porque Chaves-Verín descansa sobre un mar salutífero, una de las mayores concentraciones de aguas mineromedicinales de la Península. La Ruta Termal y del Agua invita a visitar siete manantiales con un carné de agüista para ir estampando los respectivos sellos, cual peregrinos acuáticos. El carné está disponible en las oficinas y postos de turismo, incluida la de la antigua aduana (4), en Feces de Abaixo. Un imprescindible: el manantial verinés de Cabreiroá (5), que en un parque de árboles majestuosos emite un chorrillo de agua maloliente pero sanísima. Palabra del Nobel Ramón y Cajal, que certificó su valor en 1905 después de consumirla todo un año.

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12.00 El modernista MACNA

Para variar de bebida, se puede visitar en Verín la bodega Gargalo (6), del diseñador Roberto Verino, que elabora un vino blanco de godello deleitoso y otro de treixadura y albariño. Y para variar de época (porque casi todo lo termal tiene un siglo), el modernísimo MACNA (7), el museo que Chaves ha dedicado a su hijo predilecto, el pintor geométrico abstraccionista Nadir Afonso (1920-2013), en un deslumbrante edificio que ha proyectado el premio Pritzker Álvaro Siza. Un enclave que justifica por sí solo el viaje.

13.00 Vidago

Y de Chaves a Vidago —a unos 20 kilómetros— para conocer otra obra de Siza, que ha convertido la antigua y larguirucha estación de tren en el diáfano Balneário Pedagógico (8). Después, a comer barato y tradicional en O Resineiro (9) (+351 917 77 13 75) y a dar un paseo digestivo por la belle époque. De esa época es el Vidago Palace (10), un hotel regio que se alza en medio de un bosque salpicado de aguas medicinales. Regio porque se construyó para los reyes de Portugal a principios del siglo XX, aunque antes de que pudieran estrenarlo se proclamó la República.

17.00 90 piedras para cruzar el río

El paseo se puede prolongar visitando después el casco histórico de Chaves, cuyo castillo (11) tiene una torre del homenaje calcada a la de Monterrei. Chaves es la antigua Aquae Flaviae, y hoy hay vecinos que siguen cruzando el Támega por el puente romano (12) y otros que prefieren hacerlo atajando por las poldras de la misma época: 90 pedruscos colocados en fila a través del cauce que obligan a pasar el río dando saltitos. Aquí hay que aprovechar para comprar productos regionales (pastel de Chaves y alheira bien pingada, bien grasienta) en O Celeiro (13) (Alameda Tabolado, 5), aguas y vinos de la zona en Autentic (14) (Direita, 128) y recuerdos originales en Templo N2 (15) (Cândido Sotto Mayor, 12). La N2 es la carretera de 738 kilómetros que atraviesa Portugal de norte a sur, de Chaves a Faro, haciendo las delicias de los moteros e instagramers. Es lo más parecido a la Ruta 66 que hay en la península Ibérica.

El restaurante Adega Faustino, en la ciudad portuguesa. ampliar foto
El restaurante Adega Faustino, en la ciudad portuguesa.

20.30 Arroz de fumeiro para cenar

Si volvemos a Verín para cenar, tres buenas direcciones son A Casa do Pulpo (16), Casa Zapatillas (17) y Adega do Caneda (18) (696 83 17 32). Si permanecemos en Chaves, iremos a petiscar a Adega Faustino (19), una antigua bodega que conserva sus adoquines, su techumbre de madera y sus megabarricas de 12.000 litros; o a cenar-cenar a Carvalho (20), recomendado en la guía Michelin, donde sugieren el arroz de fumeiro (con carne ahumada), el bacalao a la brasa y las rabanadas, que son como las torrijas y las sirven todo el año.

22.00 Noche de casino

Para los fanáticos del fagan jogo, el nao vai máis en la eurociudad es el hotel Casino Chaves (21), un edificio llamativo y reluciente con casino, restaurante panorámico, seis bares, spa y piscina infinity quizá para un último baño nocturno.

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