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COMER CRÍTICA i

Baroz, tapas y arroz en el piso 23º

Entrantes para compartir y paellas en un nuevo restaurante en el Edificio Colón, en Barcelona

"No tenemos la envergadura de nuestra casa madre, solo somos una arrocería con vistas”, asegura Enrique Valentí, responsable e ideólogo del nuevo Baroz. Un bar sin barra, situado en las alturas, de planta casi circular y perspectivas panorámicas, dotado de numerosas mesitas que acaba de abrir sus puertas en Barcelona en la planta 23ª del Edificio Colón. El piso 24º, justo encima, lo ocupa el prestigioso restaurante Marea Alta, un reducto para ictiófagos plenamente consolidado.

Puntuación: 5
Pan 6
Bodega 4
Café

5

Ambiente 7
Aseos 6
Servicio 4
Cocina 5,5
Postres 4

La carta de esta nueva segunda marca, que se resume en una hoja, la componen un atractivo listado de tapas, alegoría de los tradicionales bares españoles. No faltan los boquerones en vinagre, ni los mejillones en escabeche, ni las anchoas del Cantábrico con pan con tomate, ni la ensaladilla rusa, ni tampoco la cecina de León. Aperitivos pendientes de redondear, de aliños excesivos, pasados de aceite o sobrados de acidez, junto a bocados como los berberechos frescos que se presentan sobre un desafortunada emulación de la salsa espinaler. Tapas que no son incompatibles con recetas de cocina que ahondan en esa informalidad de la que el local intenta revestirse.

Resulta agradable la exqueixada con empedrat; anodino el huevo bravo a baja temperatura cubierto con migas de pan frito picante, y sobrado de aceite el paté de pollo escabechado. Por el contrario, está conseguido el tartar de solomillo cubierto por una salsa que emula la del vitello tonnato, son reconfortantes los garbanzos con berberechos, plato de cuchara pródigo en hierbas y notas picantes, e intrascendentes sus mejillones a la crema.

Arroz de cañaíllas y caracoles de tierra del restaurante Baroz. ampliar foto
Arroz de cañaíllas y caracoles de tierra del restaurante Baroz.

En cualquier caso, entrantes para compartir que anteceden a los arroces en paella, santo y seña del local, que se elaboran con la variedad bomba del delta del Ebro, secos y con un punto acertado, cuyos sabores fluctúan de forma notable. Correcto el de pollo y cigalas; delicioso el de alcachofas, setas y butifarra de perol, y anodino el de cañaíllas y caracoles de tierra, un mar y montaña en otra versión.

La bodega, prácticamente inexistente, con solo cuatro tipos de vinos genéricos (blanco, tinto, rosado y cava), se recrea en las sangrías de vino tinto o de cava, y en dos bebidas festivas, el Agua de Valencia y el rebujito andaluz. Todo pensado para que las facturas no sobrepasen los 30 o 35 euros. Al final, postres de chiringuito, como le gusta decir a Valentí, la copa Brasil y el limón helado. En suma, un lugar insólito, aún pendiente de ajustar, tan agradable como singular.

Baroz

  • Dirección: Edificio Colón, avenida de les Drassanes, 6-8 (piso 23º). Barcelona
  • Teléfono: 936 31 35 90
  • Cierra: no cierra. Horario ininterrumpido de 13.00 a 23.00 
  • Precio: mejillones en escabeche, 6,50 euros. Garbanzos con berberechos, 15 euros. Arroz de alcachofas, setas y butifarra de perol, 18 euros. Copa Brasil, 7,50 euros.

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