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Cantina y vacas pardas

La escritora y veterinaria rural María Sánchez nos descubre el pueblo leonés de Cerezales del Condado

La escritora y veterinaria rural María Sánchez. Ampliar foto
La escritora y veterinaria rural María Sánchez.

Tanto su poemario Cuaderno de campo (La Bella Varsovia) como su ensayo Tierra de mujeres (Seix Barral) son excelentes maneras de acercarse al mundo rural. Por algo el Instituto de la Juventud de España (Injuve) le ha otorgado este año el Premio Nacional de Juventud en el área de Cultura a esta escritora y veterinaria rural. María Sánchez nos descubre aquí el pueblo leonés de Cerezales del Condado.

¿Qué la llevó allí?

El Primer Foro de Cultura y Medio Rural, en 2017. Nos reunimos gente de perfil diverso en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia para hablar de ruralidad y cultura. La fundación fue un descubrimiento para mí: está volcada en la educación y el desarrollo del pueblo. Organizan talleres, exposiciones, conciertos, un concurso de perros carea, que son los que acompañan a los pastores… La creó Antonino Fernández, dueño de la marca de cervezas Coronita, que nació allí.

Imagino que aprendió mucho.

Muchísimo. Por ejemplo, qué son las sebes, que en mi tierra no las hay. En lugar de usar alambradas o muros de ladrillo allí emplean unos muritos con ramas y arbustos que florecen. Sirven para delimitar fincas pero hay vida en ellas: evolucionan con las estaciones y se llenan de pájaros en ciertas épocas.

¿Es un pueblo grande?

Qué va, solo tiene una callecita. En verano se llena: van muchos visitantes, por los talleres que tienen para niños. Los hay de micología, de tejer, de reciclar materiales y hasta de astronomía. También tienen una cantina fabulosa con su cuenta de Facebook (La Cantina Cerezales) y todo. En invierno cocinan puchero leonés.

¿Qué personajes conoció por allí?

Entre otros, al burro Quintín, que es de la fundación. Y a las vacas pardas de montaña, la raza propia de la zona. Las suelen llevar a concursos y ferias.

Descríbanos el paisaje.

Es un pueblo frondoso, de temperaturas frescas porque está bastante alto. De hecho, comimos en un prado a las tres de la tarde y era finales de junio. Está a media hora de León. Y antes de llegar hay que cruzar el río Porma.

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