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Perseidas 2019: Cuándo y dónde ver la lluvia de estrellas de agosto

La máxima frecuencia de meteoros se producirá en la madrugada del 12 al 13 de agosto, aunque la Luna dificultará su observación

Perseidas 2019
La lluvia de estrellas fugaces conocidas como Perseidas, tendrá su pico en la madrugada del 12 al 13 de agosto. Getty

Cada año, desde mediados de julio hasta finales de agosto, la Tierra atraviesa una nube de polvo estelar y el cielo se llena de brillantes chispazos. Este festival de estrellas fugaces, conocidas como perseidas, tendrá este verano su pico en la madrugada del 12 al 13 de agosto, la noche de San Lorenzo, cuando la Tierra cruce la órbita del cometa Swift-Tuttle. Cada vez que su trayectoria le lleva cerca del Sol, ese cuerpo celeste de 27 kilómetros de diámetro, el mayor de los que pasan regularmente por las inmediaciones de nuestro planeta, siembra parte de su órbita de residuos desprendidos por el viento solar. Cuando la Tierra pasa por esa zona, las partículas suspendidas se ponen incandescentes por la fricción al entrar en la atmósfera a más de 200.000 kilómetros por hora y producen así las estrellas fugaces.

Las perseidas reciben este nombre porque su aparente lugar de procedencia o radiante se encuentra en la constelación de Perseo. Según la mitología, este héroe griego era hijo del dios Zeus, que bajó del Olimpo en forma de lluvia de oro para poseer a la bella Dánae. Las perseidas ya aparecen registradas en los anales chinos de hace 2.000 años y en la Edad Media se las conocía en Europa como las lágrimas de San Lorenzo, un mártir que, según la tradición, fue asado vivo en el siglo III y cuya festividad se celebra el 10 de agosto.

Para observar la lluvia de estrellas más popular, y también la más fácilmente observable de las que tienen lugar a lo largo del año, solo es necesario alejarse tanto como sea posible de las luces de las grandes ciudades, que ahogan el brillo del cielo, e intentar estar en un lugar claro y despejado sin edificios, árboles o montañas a la vista. También hay que mirar en dirección noreste (en la dirección opuesta de la posición de la Luna para tener más oscuridad), por encima del Ecuador. Este año el periodo de actividad máxima se producirá entre las cuatro de la mañana y las cinco de la tarde (hora peninsular) del martes 13 de agosto, cuando se calcula que habrá entre 80 y 200 meteoros por hora. Por ello, la mejor noche para la observación debería ser la del 12 al 13 de agosto. Eso sí, la Luna, que estará en fase creciente y ya muy luminosa (el jueves 15 habrá luna llena), dificultará la observación. Uno de los consejos para apreciar mejor las perseidas es, si se tiene paciencia y no se tiene sueño, esperar a que la Luna se oculte (ese día sobre 5.00) y aprovechar el breve periodo de tiempo hasta el comienzo del amanecer.

Para los amantes del astroturismo, del 9 al 13 de agosto Astroafición organiza en Madrid actividades nocturnas para ver las perseidas en la sierra madrileña en compañía de astrónomos, una actividad en la que también se podrán tocar verdaderos meteoritos. El Centro Astronómico de Tiedra, en Valladolid, celebra del 7 al 14 de agosto la Semana Perseida con noches en su observatorio y en la Ermita de Tiedra. Y el complejo rural Entre Encinas y Estrellas, en Cáceres, organiza salidas nocturnas para observarlas.

Contadores de estrellas es un proyecto de colaboración científica ciudadana para participar en el recuento de meteoros y calcular las tasas de actividad de las lluvias de estrellas, una iniciativa en la que colaboran la Organización Internacional de Meteoros (IMO), el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Para ello hay que descargar una aplicación móvil, poner el teléfono en modo nocturno y seguir las instrucciones de la guía que hay en su web.

Otras lluvias de estrellas

La noche del 13 de noviembre de 1833, la costa Oeste de Estados Unidos estuvo iluminada durante más de seis horas por miles de leónidas, algunas de ellas tan grandes y brillantes como la Luna

Existen otras lluvias de meteoros que se repiten cíclicamente: las dracónidas (por su radiante en la constelación del Dragón) aparecen cada año a principios de octubre, y tienen su origen en la nube de partículas que dejó el cometa 21P / Giacobini-Zinner la última vez que se acercó a la Tierra, a finales del siglo XIX. En 2011, la lluvia de dracónidas alcanzó una intensidad de un meteoro por minuto.

Entre el 15 y el 21 de noviembre surcan el cielo las leónidas, llamadas así por su aparente origen en la constelación de Leo. Cruzan el cielo a una velocidad extremadamente rápida, hasta 250.000 kilómetros por hora, dejando una bonita estela verde. Cada 33 años, cuando el cometa 55P/Tempel-Tuttle, descubierto en 1865, pasa por el perihelio, provocan espectaculares lluvias de estrellas, llegando a alcanzar una frecuencia de miles de meteoros por hora. Algunas de estas lluvias de estrellas alcanzaron proporciones superlativas: la noche del 13 de noviembre de 1833, la costa oeste de Estados Unidos estuvo iluminada durante más de seis horas por miles de bolas de fuego, algunas de ellas tan grandes y brillantes como la Luna. Muchos pensaron que llegaba el fin del mundo. Según la NASA, la próxima gran tormenta de leónidas no se producirá hasta 2098.

A mediados de diciembre llegan las gemínidas, provocadas por el asteroide 3200 Faetón. Con unas 120 estrellas por hora, será la lluvia más abundante del año. Ya en enero de 2020 se podrán ver las cuadrántidas, una de las lluvias de estrellas más activas, con más de 120 meteoros por hora en su pico máximo, el 3 de enero. Se cree que su origen está en el asteroide 2003 EH1, fragmento de un cometa muerto.

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