Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

24 horas en San José, puerta de entrada a un universo verde 

Un recorrido por la vibrante escena cultural y de ocio de la capital de Costa Rica con paradas en el Museo del Oro Precolombino, la Feria Verde de Aranjuez y el Mercado Central

El hostal Selina, situado en el barrio de La California de San José (Costa Rica).  Ampliar foto
El hostal Selina, situado en el barrio de La California de San José (Costa Rica). 

La capital de Costa Rica, país que actualmente permite volar en avión desde cualquier lugar del mundo (los viajeros deben cumplimentar un formulario digital de salud 48 horas antes del embarque, y acreditar un seguro médico que cubra gastos médicos por la covid-19, así como un alojamiento), es un lugar de paso. Desde San José arrancan las excursiones que dirigen al viajero a las caprichosas playas del Pacífico y el Caribe así como a los exuberantes parques nacionales de un país famoso por su naturaleza salvaje y su oferta de ecoturismo. En los últimos años, la ciudad de Chepe, que es como los costarricenses, o ticos, llaman a San José, está sufriendo una transformación capitaneada por arquitectos y artistas urbanos que se han propuesto llenarla de color.

9.00 Desayuno y yoga

Si es sábado, se puede visitar la Feria Verde de Aranjuez (1), en el barrio del mismo nombre. Es un mercadito donde se mezclan puestos de jabones, ropa y bolsos con los de raíces, zumos y comida tica y se puede montar en bici o hacer yoga. Los domingos la feria la montan en el barrio de Curridabat, y cualquier otro día es buena idea comenzar la jornada en La California (2), uno de los barrios donde el arte urbano está más desarrollado. Uno de sus epicentros es el hostal Selina (3). Con espacio de coworking y terraza para yoga, en su patio se sirve uno de los mejores desayunos de San José. Enfrente, tras una vegetación salvaje, aparece el Café Mundo (4), de las construcciones más antiguas del país.

Los techos del auditorio del Teatro Nacional, de 1897, están decorados con referencias al cultivo del café, que trajo la estabilidad al país y es parte de su identidad. ampliar foto
Los techos del auditorio del Teatro Nacional, de 1897, están decorados con referencias al cultivo del café, que trajo la estabilidad al país y es parte de su identidad. Alamy

10.30 La plaza de la Cultura

A unos 15 minutos a pie está la Antigua Aduana (5) (Calle 23). Durante años fue la estación de tren y ahora es un centro cultural. Allí se encuentran la Compañía Nacional de Teatro y la Casa del Cuño, donde se celebra la feria del libro en mayo. El centro de San José esconde maravillas como el Teatro Nacional (6), una coqueta bombonera terminada en 1897. Merece la pena una visita guiada. Los techos están decorados con referencias a la recogida del café, que trajo la estabilidad al país y que es parte de su identidad. Tras el teatro y bajo tierra está el Museo del Oro Precolombino (7), con obras desde el año 500 hasta el 1.500. La llamada plaza de la Cultura (8) la completa el Gran Hotel de Costa Rica (9), inaugurado en 1930. En su última planta se encuentran la cafetería y el restaurante; bien merece subir por su panorámica de la plaza, el teatro y el barrio chino.

A pocos pasos está el Mercado Central (10). Inaugurado en 1880, es uno de los rincones más bulliciosos de la ciudad. Al entrar uno cree estar en una medina; ojo, es difícil orientarse por sus recovecos y puestos, cerca de 200. En sus callejones hay puestos algo estrafalarios, con hierbas para todo tipo de males (incluido el de amores), hilos de colores, botones o café. También hay sodas (pequeñas tascas donde sirven zumos naturales), como la centenaria Soda Tapia o la heladería Lolo Mora, con un especiado sabor cuya fórmula es un secreto.

Una esfera de piedra precolombina en el Museo Nacional. ampliar foto
Una esfera de piedra precolombina en el Museo Nacional. Alamy

12.00 Piedras misteriosas

En la ciudad no faltan zonas verdes. El cercano parque de las Garantías Sociales acoge el Mercado Municipal de Artesanía (11). Allí se pueden encontrar cuadros de mariposas, obras de madera de coco, camisetas o hamacas. Cerca quedan el Museo de Jade (12) (avenida Central calle 13 y 13 bis) y el Museo Nacional (13), con un impresionante mariposario a la entrada. Al lado, se exhibe una de las más de 500 esferas de piedra redondas que, en 1939, se encontraron en varios puntos del país durante la deforestación de Costa Rica por el plátano. De origen precolombino y patrimonio mundial desde 2014, son tan perfectas que serían difíciles de tallar hoy. De ahí que muchos murmuren sobre su origen misterioso.

13.00 Jardín tropical

El Centro Nacional de la Cultura (Cenac) (14) no queda lejos. Aunque antes hay que atravesar el parque Morazán (15), con su templete versallesco, y el de España (16), con un busto en bronce de Isabel la Católica y tupida vegetación tropical. El recinto pertenecía a la Antigua Fábrica de Licores donde fabricaban el guaro, un aguardiente de caña de azúcar. En la zona está Bò FastGood (17), el restaurante de Josep Pérez, excocinero de elBulli. Su plato típico es la butifarra rellena con sabores de distintos países, de aromas argentinos al pollo teriyaki. En el parque Morazán empieza La California, donde el cine Magaly (18), conocido como cine La California, proyecta ciclos de películas europeas y clásicas, y hay multitud de bares y locales, como Rafa’s, Rabbit Hole o Antik.

15.00 Los sabores de Escalante

Sin duda, la zona de moda en San José es el barrio Escalante (19), sembrado de coquetas casas bajas y sitios para comer. Allí está El Farolito, el Centro Cultural Español que ha adoptado este nombre por la farola que corona la rotonda más cercana y donde se organizan exposiciones. Justo al lado, más cultura patrocinada por España: Casa Caníbal, con residencias para artistas de todo el continente. Saúl Bistro, donde es agradable beber una mimosa en su patio, o la Uvita Perdida, donde disfrutar de una tabla de quesos maridada con vino, quedan muy cerca. Por la misma zona también está Isolina (calle 33, número 751), y para vegetarianos son muy recomendables los licuados de Árbol de Seda y los postres de Mantras Veggies.

24 horas en San José, puerta de entrada a un universo verde  ampliar foto

18.00 Brindar con ‘chiliguaro’

En Escalante se tiene que tomar café en Pandeli (20), local de raíces ticas, españolas y turcas, y acompañarlo con un cruasán o torta de Santiago. Y en el cercano Agüizotes (que significa superstición) (21) sirven chiliguaro, bebida hecha con guaro, zumo de tomate y chile, con sal y chile en polvo. Rico, pero si se abusa, goma (resaca) asegurada. Los grupos de amigos suelen optar por Casa Rojas (22), un espacio que se asemeja al patio de una casa típica de San José y donde hay diferentes barras, como Alcaparra y sus tapas españolas.

20.00 La noche, para la música

Y si lo que se echa en falta es la música en vivo, lo mejor es volver a la avenida Segunda, en el centro de la ciudad, y asomarse frente a la plaza de la Democracia a El Lobo Estepario (23), donde disfrutar de música de la década de 1980 y recitales de poesía o literatura hasta las dos de la madrugada.

Encuentra inspiración para tus próximos viajes en nuestro Facebook y Twitter e Instragram o suscríbete aquí a la Newsletter de El Viajero.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información