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12 piscinas muy especiales para un chapuzón veraniego

De albercas naturales de origen volcánico en Madeira a un balneario centenario en Budapest o una pileta olímpica con vistas a Barcelona, una ruta europea de lo más refrescante

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Bañistas en las piscinas naturales de Porto Moniz, en Madeira (Portugal). getty

1. Porto Moniz (Madeira, Portugal)

Las piscinas naturales de Porto Moniz, en Madeira (Portugal), son una obra de arte natural de la lava volcánica, que ha formado estanques que se llenan con las olas del océano Atlántico. Una geografía rocosa, incluso salvaje, llena de aristas, donde la mano del hombre ha intervenido para poner paseos de cemento que unen las piscinas, vestuarios, taquillas, duchas, aparcamiento, parque infantil, bar que abre en verano y accesos para personas con discapacidad. El área de descanso ocupa 3.217 metros cuadrados mientras que la zona de baño es de 3.800 metros cuadrados. Y todo a una hora en coche, aproximadamente, de la capital de la isla, Funchal. La entrada cuesta 1,50 euros, y hay descuentos para mayores y estudiantes.

Una de las piscinas del centro acuático Sutka, en Praga.
Una de las piscinas del centro acuático Sutka, en Praga.

2. Aquacentrum Sutka (Praga, República Checa)

Hasta 3.000 personas a la vez cabrían en el centro acuático Sutka, que abrió a finales de 2012 en Praga e incluye una piscina de 50 metros (solo hay dos de este tamaño en la capital de la República Checa), otra para aprender a nadar y también una para relajarse. En el parque acuático hay toboganes, la recreación de un río salvaje, una cascada, una piscina poco profunda para niños, una de burbujas y otra de wellness. La terraza de verano ofrece una hermosa panorámica de la ciudad. La entrada de adulto de una hora (con 20 minutos de regalo) vale 125 coronas checas (casi cinco euros); para todo el día, 350 coronas checas (algo menos de 14 euros).

Piscina exterior en los baños Szechenyi, en Budapest (Hungría).
Piscina exterior en los baños Szechenyi, en Budapest (Hungría). Alamy

3. Baños Szechenyi (Budapest, Hungría)

Los baños Szechenyi destacan entre los de Budapest, y eso es mucho decir en una ciudad famosa por sus balnearios. Szechenyi, diseñado en 1913 en estilo neorrenacentista, y ubicado en el Parque de la Ciudad, está considerado uno de los mayores complejos termales medicinales no solo de la capital húngara sino de Europa. Cuenta con 15 piscinas cubiertas y tres descubiertas. En la más caliente de estas últimas (a 38ºC) es probable que el visitante encuentre a señores de cierta edad jugando al ajedrez mientras se remojan. La entrada cuesta desde 5.200 forintos húngaros (algo más de 16 euros, según las tarifas de su página web). 

Las piscinas termales de Pamukkale, en Turquía.
Las piscinas termales de Pamukkale, en Turquía. Alamy

4. Pamukkale (Turquía)

Pamukkale significa castillo de algodón en turco y el viajero se da cuenta de que es el nombre más apropiado en cuanto pone un pie (descalzo, para no dañar el entorno) en esta blanca estructura natural de caliza y travertino formada, siglo a siglo, por las aguas termales ricas en bicarbonato y calcio que manan de sus 17 fuentes. El agua se ha ido acumulando en terrazas naturales, pero el baño solo está permitido en las piscinas artificiales construidas a lo largo de la subida. Pamukkale es patrimonio mundial, junto con la antigua ciudad de origen helenístico Hierápolis, alzada a principios del siglo II antes de Cristo y arrasada por un terremoto en 1354. Antes de la designación de la Unesco (en 1988), la masificación turística hizo estragos en este enclave. Hoy, acceder a él cuesta desde 8 euros. 

Bañistas en la famosa Laguna Azul, a unos 40 kilómetros de Reikiavik (Islandia).
Bañistas en la famosa Laguna Azul, a unos 40 kilómetros de Reikiavik (Islandia). getty images

5. Laguna Azul (Islandia)

Disfrutar de la Laguna Azul no es barato —eso sí, la entrada, desde 48 euros, incluye un baño de barro, toalla y una bebida en su bar acuático—, pero dicen quienes se han bañado en ella que la experiencia merece la pena. Se trata de un balneario y complejo geotermal en mitad de un campo de lava al suroeste de Islandia, a unos 40 kilómetros de la capital, Reikiavik. Azul lechoso entre campos negros. No es una maravilla natural sino construida por el hombre, en 1976. Sus aguas (a una temperatura de 39ºC) se renuevan completamente cada dos días, y debido a su enorme popularidad conviene reservar entrada con antelación. 

Zona infantil del parque acuático de Moczydlo, en Varsovia (Polonia).
Zona infantil del parque acuático de Moczydlo, en Varsovia (Polonia).

6. Parque Acuático Moczydlo (Varsovia, Polonia)

El parque acuático al aire libre Moczydlo, el más grande y popular de Varsovia, incluye una piscina de tamaño considerable, forma irregular y toboganes de agua, así como otra infantil. Acaba de reabrir tras una remodelación que ha llevado dos años (y costado más de seis millones de euros). En su reestreno ofrece más servicios, actividades y espectáculos. El complejo, de casi 20 hectáreas, cuenta además con canchas de baloncesto, fútbol, voleibol playa, tenis o una pista de patinaje, además de senderos y carriles bici. La entrada (5,89 euros) permite el acceso a todas las instalaciones.

La piscina Joséphine Baker ocupan una barcaza en el río Sena de París.
La piscina Joséphine Baker ocupan una barcaza en el río Sena de París. getty images

7. Piscina Joséphine Baker (París, Francia)

La piscina Joséphine Baker es, cuando menos, curiosa: son, en realidad, dos piscinas, una de 25 metros y otra infantil, más pequeña, situadas en una barcaza gigante atracada permanentemente en el Sena, al lado de la biblioteca François Mitterrand y de la Filmoteca Francesa, y convertida en una estilizada estructura de cristal y acero. Cuando llega el verano, su elegante techo retráctil se abre al cielo de París (siempre se puede cerrar cuando el tiempo es malo). En la cubierta hay sitio para tomar el sol. Además, tiene sauna, jacuzzi y una cafetería con una enorme terraza desde la que ver el río. La entrada normal en verano cuesta 6,50 euros.

Una de las piscinas del centro termal Therme Bucuresti, al norte de Bucarest (Rumanía). ampliar foto
Una de las piscinas del centro termal Therme Bucuresti, al norte de Bucarest (Rumanía).

8. Therme Bucuresti (Bucarest, Rumania)

Al norte de Bucarest, en las afueras, se alza Therme Bucuresti, semejante a un enorme invernadero de cristal con 10 piscinas en su interior, acompañadas del jardín botánico más grande de Rumanía: más de 180.000 plantas, con orquídeas y más de 1.500 palmeras. Las piscinas tienen varios bares alrededor, para tomar una copa en bañador, y tres ambientes diferenciados: Galaxy, un parque acuático donde pueden entrar los niños; The Palm, donde los niños tienen prohibido el acceso y la más exclusiva Elysium. Cada zona tiene su tarifa. La más barata (entrar a Galaxy durante tres horas) sale por algo más de 10 euros.

Tooting Bec Lido, una piscina pública al aire libre en el sur londinense.
Tooting Bec Lido, una piscina pública al aire libre en el sur londinense. Alamy

9. Tooting Bec Lido (Londres)

Los lidos, palabra italiana con la que se refieren en Londres a las piscinas públicas al aire libre, son toda una institución en la capital británica. Y el Tooting Bec Lido, en el sur londinense, es uno de los más icónicos, con sus árboles y sus vestuarios de colores: amarillo, rojo, verde... Considerada una de las mayores piscinas al aire libre de Inglaterra, lleva abierta desde principios del siglo XX; para socios, de octubre a mayo, y para el público en general durante los meses de verano. En enero se celebra en sus instalaciones un campeonato de natación en agua fría. Y ha servido de escenario de anuncios y películas. Brad Pitt rodó aquí una escena de Snatch, cerdos y diamantes (2000). La entrada general de adultos cuesta 7,70 libras (unos 8,50 euros). 

La piiscina Municipal de Montjuïc, con vistas a la ciudad de Barcelona.
La piiscina Municipal de Montjuïc, con vistas a la ciudad de Barcelona. getty images

10. Piscina Municipal de Montjuïc (Barcelona, España)

Seguro que hay quien se acuerda de los saltadores tomando impulso en el trampolín, con las torres de la Sagrada Familia al fondo, durante los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 y los posteriores Mundiales de Natación celebrados en la capital catalana. Son las imágenes más icónicas de la piscina de saltos de las instalaciones deportivas de Montjuïc, y la estampa es posible por la propia disposición del complejo, en la ladera de la montaña, y por el hecho de que no tiene gradas en su lado norte, que impedirían unas vistas únicas de la ciudad. El complejo, que cuenta con otra piscina de 25 metros, está abierto al público solo en los meses de verano y ha aparecido en series y en vídeos musicales (como el videoclip Slow de la australiana Kylie Minogue). Entrada general de adulto: 6,80 euros.

Estilo art decó en la casa de baños Centralbadet, en Estocolmo (Suecia). ampliar foto
Estilo art decó en la casa de baños Centralbadet, en Estocolmo (Suecia). Alamy

11. Centralbadet (Estocolmo, Suecia)

Tanto la piscina como el spa de Centralbadet, casa de baños en una calle comercial del centro de Estocolmo, están construidos en un hermoso estilo art decó; es un lujo bañarse con la luz filtrándose por sus vidrieras. Las instalaciones, de unos 3.000 metros cuadrados, son obra del arquitecto y empresario Wilhelm Klemming, y abrieron sus puertas en 1904. Están rodeadas de un jardín y cuentan, además, con gimnasio, zona de masajes, sauna nórdica y bar. Ofrece baños terapéuticos, tratamientos faciales y corporales. La entrada de lunes a jueves cuesta 380 coronas suecas (35,84 euros). Permanecerá cerrado por reformas entre el 1 y el 21 de julio.

Piscina infantil en el complejo al aire libre de Flevoparkbad, en Ámsterdam. ampliar foto
Piscina infantil en el complejo al aire libre de Flevoparkbad, en Ámsterdam.

12. Flevoparkbad (Ámsterdam)

El complejo público de natación al aire libre Flevoparkbad, administrado por el Municipio de Ámsterdam, comenzó a funcionar en 1967 con dos piscinas más pequeñas (y menos profundas) flanqueando otra de categoría olímpica, lo que resulta ideal para todo tipo de público. El agua está climatizada. La zona de baño se encuentra rodeada de prados y árboles, con mesas de ping pong, parque infantil y una cafetería. En total, unas cuatro hectáreas de instalaciones deportivas y recreativas que se extienden al este de la capital holandesa, y permanecen abiertas entre finales de abril y principios de septiembre. La entrada general cuesta 4,60 euros.

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