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Consejos para viajar con niños

Priorizar destinos verdes, hacer trayectos de noche, involucrar a los pequeños aventureros en la planificación y otros trucos para unas vacaciones en familia

¿Cerca o lejos? ¿Tranquilidad playera o ajetreo en la ciudad? ¿Coche o avión? Un viaje siempre requiere cierta planificación, pero cuando se incluye a niños, elegir el destino, la manera de llegar o qué visitar pide un cambio de chip. Expertos viajeros cuentan sus trucos para que las esperadas vacaciones sean la mejor experiencia para toda la familia.

Dónde ir

“Ser padres no significa dejar de viajar. Conviene empezar por destinos más cercanos e ir alejándose poco a poco para darse cuenta de que no es tan complicado. Eso sí, cuando son muy pequeños, descartas destinos por cuestiones de seguridad. Por ejemplo, evitas los lugares para los que sean necesarias vacunas”, dice Nani Arenas, madre de tres hijas (de 17, 15 y 12 años) y autora del blog La viajera empedernida. “Hasta los 6 u 8 años priorizamos destinos muy verdes y huir de grandes concentraciones urbanas. Si queremos ciudad, las del centro y norte de Europa suelen ser más amables para los niños”, cuenta Max López, al frente del blog Familias en Ruta. “A partir de los 8 años ya puedes hacer cosas más ambiciosas… Eso sí, hay que calibrar qué tiempo inviertes en ir y volver de un sitio para saber si merece la pena”, añade quien también firma el libro Viajar con niños (La Editorial Viajera). “Uno de nuestros trucos es que miramos el destino con mucho tiempo. A Canadá fuimos en agosto de 2018 y lo sabíamos desde el mes de octubre anterior”, cuenta Pau García Solbes, coautor del mismo libro. Para Johanna Saldón, del blog Mamás Viajeras, la Selva Negra, Salzburgo o Laponia en invierno son los viajes estrella para hacer con niños. “Cualquier lugar se puede adaptar, solo hay que planificar según sus edades”. Para muestra, un safari que hizo con sus peques de 9, 7 y 4 años por Namibia y Sudáfrica en Semana Santa.

Coche y avión

Hay algo obvio: la tecnología ha hecho más fáciles los ratos de espera y las horas de vuelo o carretera. Y luego están los clásicos: cantar, dibujar, leer un cuento o jugar a las palabras encadenadas. “Nos volvemos locos intentando que no se aburran, y no pasa nada si toca un viaje en coche y tienen que estar dos horas mirando el paisaje. Así también aprenden a desarrollar su imaginación”, matiza Arenas.

“Siempre intentamos viajar de noche para que ellos duerman, y realmente duermen”, asegura Pau García Solbes, autor del blog El Pachinko. Él ha ido a Asia, Canadá o México con sus hijos (9 y 6 años), y en cuanto a las escalas, intenta que no superen las tres horas (“en ese momento la clave es comer”). Max López tiene dos entradas en su blog sobre los trayectos con consejos como estos: “Durante el vuelo, y especialmente con los bebés, hay que estar atento a la sequedad en la garganta y los ojos”. “El vuelo no es el mejor momento para ser estricto con las galletas”, y también es útil “tener a mano siempre toallitas, agua, pañales, una muda de ropa y algo para picar”.

Antes de salir

“Lo llamo el gran plan”, anuncia Johanna Saldón, “todo tiene que estar pensado al 50% para los padres (yo soy de ver pueblos) y un 50% de planes para los niños (que son de naturaleza y parques temáticos)”. Otro de sus trucos es que antes de viajar se les adelante qué van a hacer: “Así van motivados y, si estamos un par de días viendo cosas, saben lo que les espera y aguantan”. El éxito es la actitud, asegura. “Eso sí, en cada viaje en algún momento se escapa la típica frase: ‘El año que viene te vas con tus abuelos”. En ese reparto de la agenda coincide Pau García Solbes. Y nada de organizar un día con ocho o más planes: él y su familia ven un máximo de tres sitios. “Hay cosas que no les gustan tanto, pero tampoco hay que forzarles. Tú puedes estar viendo un buda en uno de los templos de Japón y que los niños estén jugando con las piedras”, añade.

¿Más trucos? Viajar con un cochecito barato por si el que se usa todos los días se rompe; con un niño pequeño es fundamental la mochila portabebés y no cargarse con pañales, biberones, potitos o un gran botiquín porque hay farmacias en la mayoría de los sitios. E importante: irse con seguro de viaje.

A comer

Todos coinciden: en este tema no hay que agobiarse porque en todas partes hay arroz, fruta, huevos y pollo, o restaurantes italianos o de fast food que te salvan en un apuro. Uno de los trucos de Arenas para que sus hijas amplíen sus gustos es que ella y su marido siempre piden las cosas más exóticas de la carta y sus hijas lo prueban. “Y, por si acaso, desayunamos fuerte”. “Da igual los restaurantes monísimos que lleves apuntados, terminarás metiéndote en el primero que pilles cuando los niños tengan hambre”, advierte Johanna Saldón en su blog. Otro consejo útil es siempre tener algo de comer y beber a mano para emergencias.

A dormir

Que tenga super- mercado, farmacia y un parque cerca son algunas pistas para elegir el alojamiento

Decidir entre hotel u apartamento va a gustos, pero hay cuestiones parecidas para ambos casos. “Intentamos que el alojamiento esté céntrico, que haga fácil moverse a pie y en transporte público”, cuenta como requisito Pau García Solbes. “Intentas que tenga cerca un supermercado, una farmacia y un parque”, apunta Nani Arenas. Se acabó estar en la zona de ocio nocturno y las habitaciones básicas para salir del paso. Con niños, uno va al alojamiento más allá de para dormir unas pocas horas.

Una ayuda

Antes de viajar, Pau García Solbes utiliza cuentos o vídeos para explicar a sus hijos qué verán, y Nani Arenas se aprende datos y leyendas para contárselo luego in situ como una historia. Ese momento previo fue lo que llevó a los hermanos Guindel a crear sus guías de viaje escritas para niños y niñas de 8 a 12 años. “La idea fue de mi hermano, cuando empezó a viajar con sus hijos y buscaba algo para implicarles y no lo encontró”, cuenta Paco. Tienen guías de Ámsterdam, Barcelona, Berlín, Lisboa, Londres, Madrid, Nueva York, París, Roma y Tenerife, e incluyen un diccionario de palabras clave, cómics o pasatiempos temáticos y dan algunos consejos, como subirse el primer día al bus turístico para que los adultos se orienten y los niños vean cosas que luego decidan que quieren ir a visitar.

Y si, al final, planear unas vacaciones parece mucho esfuerzo, se pueden dejar en manos de expertos. Max López organiza campamentos en España para familias con niños de 0 a 12 años y, junto a una agencia, viajes a Senegal y Marruecos. “El ritmo es más tranquilo, y los niños encuentran amigos y los padres también”, cuenta. Con esa idea nació Viajacontuhijo, una agencia para familias monoparentales. Sus propuestas: Samaná, Cuba, Kenia o escapadas llenas de actividades de aventura por España en las que madres y padres pueden desconectar mientras sus hijos comparten vacaciones con otros niños de su edad.

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