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El cabo Maria van Diemen, en Northland (Nueva Zelanda).
El cabo Maria van Diemen, en Northland (Nueva Zelanda). getty images

Los 10 mejores destinos para viajar por Asia y Oceanía

10 fotos

El listado anual de Lonely Planet incluye algunos lugares bien conocidos, como Singapur, Camboya o Pekín, junto a otras zonas para ser descubiertas, como Fiyi, que este año celebra su 50º aniversario de la independencia, Shikoku, una región de Japón con 88 templos sagrados, o las filipinas islas Palawan, cada año más de moda como meca soñada del buceo. Diez lugares que despegan definitivamente como grandes destinos turísticos

  • Quienes visitan Australia por primera vez suelen dirigirse a la costa oriental (desde Sídney hasta la Gran Barrera de Coral) o al sur, a Melbourne y sus alrededores. Pero Australia es todo un continente: la espectacular costa Occidental bien merece un viaje por sí misma y, sobre todo, por los desconocidos paisajes al sur de Perth. Desde Margaret River hasta el sur del Estado se extienden unas costas que abrazan un océano azul intenso. Y más allá de la arena, entre bosques y tierras agrícolas pobladas de canguros, se encuentran algunas de las cervecerías y restaurantes más famosos del país.   Es el momento de descubrir esta otra cara de Australia, con festivales gastronómicos y culturales, surf de primera calidad, ballenas en abundancia y posibilidades de excursiones por la costa. Solo hay que ponerse en ruta: a unas tres horas en coche al sur de Perth se encuentra Margaret River, con sitios fantásticos para practicar surf y nadar. Y desde aquí, en unas cuatro horas uno se encuentra en medio de paisajes salvajes e inspiradores: sitios como Greens Pool, en Denmark, y Little Beach, en el parque nacional Two Peoples, cerca de Albani. Y, más al sur todavía, Esperance (en la imagen) y la bahía Lucky compensan todas las horas al volante.    Más información en  www.lonelyplanet.es  y en  Best in Asia-Pacífico.
    1Margaret River y Australia Occidental

    La costa australiana más desconocida 
    Quienes visitan Australia por primera vez suelen dirigirse a la costa oriental (desde Sídney hasta la Gran Barrera de Coral) o al sur, a Melbourne y sus alrededores. Pero Australia es todo un continente: la espectacular costa Occidental bien merece un viaje por sí misma y, sobre todo, por los desconocidos paisajes al sur de Perth. Desde Margaret River hasta el sur del Estado se extienden unas costas que abrazan un océano azul intenso. Y más allá de la arena, entre bosques y tierras agrícolas pobladas de canguros, se encuentran algunas de las cervecerías y restaurantes más famosos del país.

    Es el momento de descubrir esta otra cara de Australia, con festivales gastronómicos y culturales, surf de primera calidad, ballenas en abundancia y posibilidades de excursiones por la costa. Solo hay que ponerse en ruta: a unas tres horas en coche al sur de Perth se encuentra Margaret River, con sitios fantásticos para practicar surf y nadar. Y desde aquí, en unas cuatro horas uno se encuentra en medio de paisajes salvajes e inspiradores: sitios como Greens Pool, en Denmark, y Little Beach, en el parque nacional Two Peoples, cerca de Albani. Y, más al sur todavía, Esperance (en la imagen) y la bahía Lucky compensan todas las horas al volante.

    Más información en www.lonelyplanet.es y en Best in Asia-Pacífico.
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  • Shikoku es la cuarta isla más grande de  Japón,  pero sobre todo es conocida por sus 88 templos sagrados, que permanecen allí desde hace 1.200 años. Es el peregrinaje más famoso del país, un lugar recóndito que empieza a ser descubierto por los viajeros no japoneses gracias en parte a un mayor número de vuelos internacionales que llegan a las principales ciudades de la isla: Takamatsu y Matsuyama. El próximo noviembre, además, Naoshima y otras 11 islas acogerán el  Setouchi Triennale Arts Festival . Una razón más para visitar la isla y explorar atracciones como el recóndito valle de Iya, los remolinos de Naruto, los mercados del castillo de Kochi —en la imagen— y de Hirome, el Dogo Onsen de Matsuyama o subir al pico sagrado del sintoísmo, el monte Ishizuchi.   Algunos incluso se animan a ponerse en camino para hacer el peregrinaje budista de los 88 templos: un total de 1.400 kilómetros que nos descubren el Japón más auténtico. Una imagen típica: la del peregrino vestido de blanco que camina de templo en templo. Para convertirse en uno de ellos ('aruki henro' o peregrino caminante) hay que calcular unos 60 día para completar el circuito, aunque hay minicurcuitos de un día a alguno de los templos. El viajero menos aventurero también puede disfrutar con los jardines históricos, una magnífica cocina regional y los placeres modernos de las grandes ciudades.
    2Shikoku

    Caminos de peregrinaje en Japón 
    Shikoku es la cuarta isla más grande de Japón, pero sobre todo es conocida por sus 88 templos sagrados, que permanecen allí desde hace 1.200 años. Es el peregrinaje más famoso del país, un lugar recóndito que empieza a ser descubierto por los viajeros no japoneses gracias en parte a un mayor número de vuelos internacionales que llegan a las principales ciudades de la isla: Takamatsu y Matsuyama. El próximo noviembre, además, Naoshima y otras 11 islas acogerán el Setouchi Triennale Arts Festival. Una razón más para visitar la isla y explorar atracciones como el recóndito valle de Iya, los remolinos de Naruto, los mercados del castillo de Kochi —en la imagen— y de Hirome, el Dogo Onsen de Matsuyama o subir al pico sagrado del sintoísmo, el monte Ishizuchi.

    Algunos incluso se animan a ponerse en camino para hacer el peregrinaje budista de los 88 templos: un total de 1.400 kilómetros que nos descubren el Japón más auténtico. Una imagen típica: la del peregrino vestido de blanco que camina de templo en templo. Para convertirse en uno de ellos ('aruki henro' o peregrino caminante) hay que calcular unos 60 día para completar el circuito, aunque hay minicurcuitos de un día a alguno de los templos. El viajero menos aventurero también puede disfrutar con los jardines históricos, una magnífica cocina regional y los placeres modernos de las grandes ciudades.
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  • El Norte de Nueva Zelanda no tiene nada que ver con el resto del país. Aquí no hay volcanes, geíseres, glaciares o fiordos, sino larguísimas playas para surfistas, montones de islas y bosques de árboles gigantes. Y, además, mucha historia: aquí está la cuna de la cultura maorí y también las primeras historias de colonos europeos. Ambos firmaron formalmente el Tratado de Waitangi en Bay of Islands, y el 180º aniversario se celebrará en 2020 de forma especial en Waitangi coincidiendo con el Día Nacional de Nueva Zelanda. Ese mismo día se inaugurará un nuevo museo dedicado al batallón maorí que combatió en las dos guerras mundiales.   El Norte es para los neozelandeses su zona de veraneo en la playa, que aquí son extensas y casi desiertas. Y ya de paso, se puede admirar el choque de océanos en Cabo Reinga, rendir homenaje a los colosales kauris centenarios del bosque de Waipoua (en la imagen), descubrir las islas Poor Knights, surcar la Bahía de las Islas y enamorarse de muchas de sus islas paradisíacas o surfear sobre las enormes dunas de la remota e interminable playa de arena de Ninety Mile Beach.   En la zona sur podremos empaparnos de la relajada atmósfera de la localidad surfera de Mangawhai Heads y por supuesto, ahondar en la historia y la cultura, tanto maorí como colonial, en Waitangi Treaty Grounds, el enclave histórico más importante del país, un promontorio cubierto de césped donde el 6 de febrero de 1840 los 43 primeros jefes maoríes firmaron el Tratado de Waitangi con la Corona Británica.
    3Bay of Islands y Northland

    La cuna de Nueva Zelanda 
    El Norte de Nueva Zelanda no tiene nada que ver con el resto del país. Aquí no hay volcanes, geíseres, glaciares o fiordos, sino larguísimas playas para surfistas, montones de islas y bosques de árboles gigantes. Y, además, mucha historia: aquí está la cuna de la cultura maorí y también las primeras historias de colonos europeos. Ambos firmaron formalmente el Tratado de Waitangi en Bay of Islands, y el 180º aniversario se celebrará en 2020 de forma especial en Waitangi coincidiendo con el Día Nacional de Nueva Zelanda. Ese mismo día se inaugurará un nuevo museo dedicado al batallón maorí que combatió en las dos guerras mundiales.

    El Norte es para los neozelandeses su zona de veraneo en la playa, que aquí son extensas y casi desiertas. Y ya de paso, se puede admirar el choque de océanos en Cabo Reinga, rendir homenaje a los colosales kauris centenarios del bosque de Waipoua (en la imagen), descubrir las islas Poor Knights, surcar la Bahía de las Islas y enamorarse de muchas de sus islas paradisíacas o surfear sobre las enormes dunas de la remota e interminable playa de arena de Ninety Mile Beach.

    En la zona sur podremos empaparnos de la relajada atmósfera de la localidad surfera de Mangawhai Heads y por supuesto, ahondar en la historia y la cultura, tanto maorí como colonial, en Waitangi Treaty Grounds, el enclave histórico más importante del país, un promontorio cubierto de césped donde el 6 de febrero de 1840 los 43 primeros jefes maoríes firmaron el Tratado de Waitangi con la Corona Británica.
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  • En 2019 la ciudad del León, como la llaman, celebra su bicentenario como ciudad moderna, mientras presume de más de 700 años de una rica y diversa historia. El aeropuerto de Changi es uno de los grandes 'hubs' de la aviación, una puerta de entrada al sureste asiático visitada por millones de pasajeros al año. Y son muchos los que hacen un alto para conocer un pequeño e hipermoderno país, en el extremo de la península malaya. El propio aeropuerto es una buena introducción a su pasión por la arquitectura, que puede seguir con la visita a  la recién inaugurada y futurista terminal Jewel  y al renovado Hotel Raffles, un clásico colonial que ahora vuelve a ser el lujoso alojamiento que siempre fue. Pero si hay algo que caracterice a  Singapur  es la gastronomía, que aquí se convierte en una obsesión: desde puestos callejeros de comida (alguno, como  el Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice & Noodle,  con estrella Michelin —en la imagen—) hasta cenas exquisitas en restaurantes que figuran entre los mejores del mundo, como Odette.    Singapur ejemplifica el éxito asiático, con uno de los PIB más altos del mundo. Y esta salud económica viaja acompañada de una rica cultura multirracial: nos podemos perder entre los vertiginosos rascacielos del distrito financiero central, quedarnos con la boca abierta con los ritmos de Bollywood en la caótica Little India, atravesar a pie una densa selva tropical en la Reserva Natural de Bukit Timah, y, por supuesto, perdernos en la maraña de tiendas de Orchard Road. Eso sí, dejando un hueco para los mercados al aire libre, ruidosos y llenos de gente entregada a la auténtica obsesión nacional: comer y beber a precios baratos.
    4Singapur

    Puestos de ‘street food’ con estrella Michelin 
    En 2019 la ciudad del León, como la llaman, celebra su bicentenario como ciudad moderna, mientras presume de más de 700 años de una rica y diversa historia. El aeropuerto de Changi es uno de los grandes 'hubs' de la aviación, una puerta de entrada al sureste asiático visitada por millones de pasajeros al año. Y son muchos los que hacen un alto para conocer un pequeño e hipermoderno país, en el extremo de la península malaya. El propio aeropuerto es una buena introducción a su pasión por la arquitectura, que puede seguir con la visita a la recién inaugurada y futurista terminal Jewel y al renovado Hotel Raffles, un clásico colonial que ahora vuelve a ser el lujoso alojamiento que siempre fue. Pero si hay algo que caracterice a Singapur es la gastronomía, que aquí se convierte en una obsesión: desde puestos callejeros de comida (alguno, como el Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice & Noodle, con estrella Michelin —en la imagen—) hasta cenas exquisitas en restaurantes que figuran entre los mejores del mundo, como Odette.

    Singapur ejemplifica el éxito asiático, con uno de los PIB más altos del mundo. Y esta salud económica viaja acompañada de una rica cultura multirracial: nos podemos perder entre los vertiginosos rascacielos del distrito financiero central, quedarnos con la boca abierta con los ritmos de Bollywood en la caótica Little India, atravesar a pie una densa selva tropical en la Reserva Natural de Bukit Timah, y, por supuesto, perdernos en la maraña de tiendas de Orchard Road. Eso sí, dejando un hueco para los mercados al aire libre, ruidosos y llenos de gente entregada a la auténtica obsesión nacional: comer y beber a precios baratos.
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  • Los 15 pequeños atolones que forman las Islas Cook, perdidos en un rincón del Pacífico Sur, son uno de esos destinos cada vez más visitados, a pesar de la distancia. En Rarotonga, su isla principal, ya no se extrañan de ver procesiones de turistas que llevan en los cada vez más numerosos vuelos internacionales. Llegan sobre todo a relajarse en sus playas y 'resorts', y muchos también a probar algunas de sus propuestas de aventuras y deportes al aire libre, sobre todo relacionadas con sus transparentes arrecifes de coral, como el esnórquel, que es casi deporte nacional. Desde Rarotonga (en la imagen) se puede volar para descubrir una joya como la isla de Aitutaki, con una laguna color turquesa que algunos consideran que es “la laguna más bella del mundo”.   Pero este destino va más allá de sus playas e impresionantes 'lagoons': se puede trasegar cerveza casera en un típico 'tumunu de Atiu' (Club de bebedores de cerveza), explorar los antiguos arrecifes de coral y los campos de taro de la isla de Mangaia o nadar en las poas de las cuevas subterráneas de Mitiaro y Ma’uke. Y para quien quiera sentirse más lejos aún de la civilización, las islas del norte han sido visitadas por muy poca gente; aunque no es fácil (ni barato) llegar hasta allí.
    5Las Islas Cook

    Playas envueltas en mares turquesa 
    Los 15 pequeños atolones que forman las Islas Cook, perdidos en un rincón del Pacífico Sur, son uno de esos destinos cada vez más visitados, a pesar de la distancia. En Rarotonga, su isla principal, ya no se extrañan de ver procesiones de turistas que llevan en los cada vez más numerosos vuelos internacionales. Llegan sobre todo a relajarse en sus playas y 'resorts', y muchos también a probar algunas de sus propuestas de aventuras y deportes al aire libre, sobre todo relacionadas con sus transparentes arrecifes de coral, como el esnórquel, que es casi deporte nacional. Desde Rarotonga (en la imagen) se puede volar para descubrir una joya como la isla de Aitutaki, con una laguna color turquesa que algunos consideran que es “la laguna más bella del mundo”.

    Pero este destino va más allá de sus playas e impresionantes 'lagoons': se puede trasegar cerveza casera en un típico 'tumunu de Atiu' (Club de bebedores de cerveza), explorar los antiguos arrecifes de coral y los campos de taro de la isla de Mangaia o nadar en las poas de las cuevas subterráneas de Mitiaro y Ma’uke. Y para quien quiera sentirse más lejos aún de la civilización, las islas del norte han sido visitadas por muy poca gente; aunque no es fácil (ni barato) llegar hasta allí.
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  • Hay dos ciudades en Vietnam que acaparan el interés de los millones de turistas: la ciudad de Ho Chi Minh (la antigua Saigón), moderna y llena de energía, y la histórica y más relajada Hanói. Pero entre ambas, queda una de las regiones más variadas del país por descubrir, centrada en torno a Hué, la capital de los emperadores Nguyen. Palacios y pagodas, tumbas reales y templos, cultura y cocina, historia y elegancia… a Hué no le faltan méritos para ser patrimonio mundial de la Unesco desde 1993. Su gastronomía es la herencia del legado imperial y en sus históricos callejones de Hoy An se pueden degustar algunas de las delicias locales, como los aromáticos fideos 'cao lầu'.   Otro de los puntos más interesantes de esta zona central de Vietnam es Da Nang. Fue siempre una ciudad de provincias, pero en las últimas décadas se ha transformado y llenado de hoteles, restaurantes, puentes espectaculares y hasta un aeropuerto internacional inaugurado en 2012. Es un punto de partida para conocer otros lugares como el  el Golden Bridge,  en la vecina estación de montaña de Ba Na, el parque nacional de Phong Nha-Ke Bang, con sus cuevas, junglas y ríos para los viajeros más aventureros, y la cercana Hoy An, posiblemente la ciudad con más ambiente y encanto de Vietnam. El casco antiguo de este antiguo puerto conserva las casas de comerciantes japoneses, templos chinos y antiguos almacenes de té, conservados o convertidos en restaurantes, bares y sastrerías. La vida ha cambiado poco aquí y con solo hacer unas excursiones podremos disfrutar de los paisajes más bucólicos y cautivadores del país.   En la imagen, dos mujeres trabajan secando incienso al sol en Hanói.
    6Centro de Vietnam

    Las cuevas más grandes del mundo y otras experiencias vietnamitas 
    Hay dos ciudades en Vietnam que acaparan el interés de los millones de turistas: la ciudad de Ho Chi Minh (la antigua Saigón), moderna y llena de energía, y la histórica y más relajada Hanói. Pero entre ambas, queda una de las regiones más variadas del país por descubrir, centrada en torno a Hué, la capital de los emperadores Nguyen. Palacios y pagodas, tumbas reales y templos, cultura y cocina, historia y elegancia… a Hué no le faltan méritos para ser patrimonio mundial de la Unesco desde 1993. Su gastronomía es la herencia del legado imperial y en sus históricos callejones de Hoy An se pueden degustar algunas de las delicias locales, como los aromáticos fideos 'cao lầu'.

    Otro de los puntos más interesantes de esta zona central de Vietnam es Da Nang. Fue siempre una ciudad de provincias, pero en las últimas décadas se ha transformado y llenado de hoteles, restaurantes, puentes espectaculares y hasta un aeropuerto internacional inaugurado en 2012. Es un punto de partida para conocer otros lugares como el el Golden Bridge, en la vecina estación de montaña de Ba Na, el parque nacional de Phong Nha-Ke Bang, con sus cuevas, junglas y ríos para los viajeros más aventureros, y la cercana Hoy An, posiblemente la ciudad con más ambiente y encanto de Vietnam. El casco antiguo de este antiguo puerto conserva las casas de comerciantes japoneses, templos chinos y antiguos almacenes de té, conservados o convertidos en restaurantes, bares y sastrerías. La vida ha cambiado poco aquí y con solo hacer unas excursiones podremos disfrutar de los paisajes más bucólicos y cautivadores del país.

    En la imagen, dos mujeres trabajan secando incienso al sol en Hanói.
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  • El 10 de octubre de 2020, Fiyi celebrará el 50º aniversario de su independencia, y ya está preparando una semana llena de eventos en los que se incluirán 'meke' (danza del fuego), música de ukelele y 'lovo' (comida cocinada en hornos tradicionales bajo tierra). Con sus playas bordeadas de palmeras, sus arrecifes llenos de peces y sus habitantes sonrientes, se ha considerado siempre uno de los destinos más icónicos de los Mares del Sur y la imagen del paraíso, ese en el que solo hay que ir todo el día en bañador y dejarse seducir por su belleza.   Lo más importante de Fiyi en los últimos tiempos es su apuesta por la sostenibilidad. El ecoturismo es una prioridad absoluta: los 'resorts' funcionan con energía solar y sirven comida elaborada con ingredientes de cultivo local, hay proyectos de recuperación de los arrecifes de coral y limitaciones en el uso de plásticos. En este archipiélago con más de 300 islas para elegir, con sus correspondientes playas para extender la toalla, dos tercios de la población vive en centros urbanos, sobre todo en Suva, la capital, y el puerto de Lautoka, ambos en la isla de Viti Levu (en la imagen). Para ver cómo fue en otros tiempos Fiyi está Navala, en un valle de las tierras altas de Nausori, en Viti Levu. Es el pueblo más espectacular y el último bastión de la arquitectura tradicional. El resto son islas muy poco habitadas, algunas remotas, como las Yasawa, con sus 'lagoons' cristalinos y sus pueblos recónditos. La parte más atractiva de Fiyi es la submarina: la visibilidad del agua puede superar los 40 metros de profundidad, y bajo este mar hay enormes tiburones sarda, grandes arrecifes y corales impresionantes. Así que es un destino perfecto para el buceo y el snorkel.
    7Fiyi

    El paraíso de los Mares del Sur 
    El 10 de octubre de 2020, Fiyi celebrará el 50º aniversario de su independencia, y ya está preparando una semana llena de eventos en los que se incluirán 'meke' (danza del fuego), música de ukelele y 'lovo' (comida cocinada en hornos tradicionales bajo tierra). Con sus playas bordeadas de palmeras, sus arrecifes llenos de peces y sus habitantes sonrientes, se ha considerado siempre uno de los destinos más icónicos de los Mares del Sur y la imagen del paraíso, ese en el que solo hay que ir todo el día en bañador y dejarse seducir por su belleza.

    Lo más importante de Fiyi en los últimos tiempos es su apuesta por la sostenibilidad. El ecoturismo es una prioridad absoluta: los 'resorts' funcionan con energía solar y sirven comida elaborada con ingredientes de cultivo local, hay proyectos de recuperación de los arrecifes de coral y limitaciones en el uso de plásticos. En este archipiélago con más de 300 islas para elegir, con sus correspondientes playas para extender la toalla, dos tercios de la población vive en centros urbanos, sobre todo en Suva, la capital, y el puerto de Lautoka, ambos en la isla de Viti Levu (en la imagen). Para ver cómo fue en otros tiempos Fiyi está Navala, en un valle de las tierras altas de Nausori, en Viti Levu. Es el pueblo más espectacular y el último bastión de la arquitectura tradicional. El resto son islas muy poco habitadas, algunas remotas, como las Yasawa, con sus 'lagoons' cristalinos y sus pueblos recónditos. La parte más atractiva de Fiyi es la submarina: la visibilidad del agua puede superar los 40 metros de profundidad, y bajo este mar hay enormes tiburones sarda, grandes arrecifes y corales impresionantes. Así que es un destino perfecto para el buceo y el snorkel.
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  • Todavía no es el destino más visitado del sudeste asiático, pero entre los buceadores las Islas Palawan son bien conocidas. Cada vez hay más rutas aéreas desde Europa y carreteras mejoradas para llegar a estas islas del borde occidental de Filipinas, con paisajes costeros intactos y espectaculares y junglas llenas de vida salvaje. Palawan, la isla principal, tiene una forma estrecha y alargada (650 kilómetros de largo), con una sucesión de imponentes bahías que conducen a los acantilados calizos de El Nido (en la imagen) y a la bahía de Bacuit, con paisajes marinos equiparables a los mejores de sureste asiático. Puerto Princesa es la capital culinaria y la principal entrada a los campos y al océano, pero casi todos los viajeros van directamente al norte, hasta  El Nido  o Corón, una zona llena de calas, playas aisladas y laberínticas islas frente a la costa. Casi todo parece estar dedicado al buceo.   Si El Nido puede parecer un paraíso mochilero, no quedan lejos otros destinos emblemáticos como la Gran Laguna de la isla de Miniloc (ahora con nueva normativa que regula el número de visitantes), o, al sur de El Nido, Port Barton, otro paraíso para el mochilero, y el emergente San Vicente, con un nuevo aeropuerto.
    8Palawan (Filipinas)

    Puestas de sol en el paraíso 
    Todavía no es el destino más visitado del sudeste asiático, pero entre los buceadores las Islas Palawan son bien conocidas. Cada vez hay más rutas aéreas desde Europa y carreteras mejoradas para llegar a estas islas del borde occidental de Filipinas, con paisajes costeros intactos y espectaculares y junglas llenas de vida salvaje. Palawan, la isla principal, tiene una forma estrecha y alargada (650 kilómetros de largo), con una sucesión de imponentes bahías que conducen a los acantilados calizos de El Nido (en la imagen) y a la bahía de Bacuit, con paisajes marinos equiparables a los mejores de sureste asiático. Puerto Princesa es la capital culinaria y la principal entrada a los campos y al océano, pero casi todos los viajeros van directamente al norte, hasta El Nido o Corón, una zona llena de calas, playas aisladas y laberínticas islas frente a la costa. Casi todo parece estar dedicado al buceo.

    Si El Nido puede parecer un paraíso mochilero, no quedan lejos otros destinos emblemáticos como la Gran Laguna de la isla de Miniloc (ahora con nueva normativa que regula el número de visitantes), o, al sur de El Nido, Port Barton, otro paraíso para el mochilero, y el emergente San Vicente, con un nuevo aeropuerto.
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  • Lo más llamativo de la capital china es la velocidad de vértigo a la que cambia. Para los turistas, los atractivos de Pekín siguen siendo los mismos de siempre: el recinto palaciego de la Ciudad Prohibida (el mayor del mundo), el templo de los Lamas,  la Gran Muralla  o los estrechos callejones antiguos de los 'hútòngs', convertidos ahora en zona de moda para salir de bares. Pero además hay muchos nuevos edificios, algunos tan controvertidos como el Centro Nacional de Artes Escénicas, que algunos comparan con un huevo y otros con un silo de misiles ultramoderno. La ciudad trabaja además para combatir el 'esmog', la contaminación colosal que amenaza a toda su población: ha lanzado un sistema ecológico de bicicletas compartidas y amplía las líneas de metro para reducir la congestión del tráfico.   En la misma línea, se expanden las conexiones de alta velocidad que pronto transportarán a los pasajeros directamente desde el centro hasta el increíble Beijing Daxing International (en la imagen), el aeropuerto más grande del mundo, con forma de estrella de mar,  proyectado por Zaha Hadid.  Se prevé que se inaugure a finales de 2019. También se inaugurarán en breve los espacios que albergarán los Juegos Olímpicos de invierno de 2022 y los nuevos Universal Studios en 2021.
    9Pekín

    Disparada hacia el futuro 
    Lo más llamativo de la capital china es la velocidad de vértigo a la que cambia. Para los turistas, los atractivos de Pekín siguen siendo los mismos de siempre: el recinto palaciego de la Ciudad Prohibida (el mayor del mundo), el templo de los Lamas, la Gran Muralla o los estrechos callejones antiguos de los 'hútòngs', convertidos ahora en zona de moda para salir de bares. Pero además hay muchos nuevos edificios, algunos tan controvertidos como el Centro Nacional de Artes Escénicas, que algunos comparan con un huevo y otros con un silo de misiles ultramoderno. La ciudad trabaja además para combatir el 'esmog', la contaminación colosal que amenaza a toda su población: ha lanzado un sistema ecológico de bicicletas compartidas y amplía las líneas de metro para reducir la congestión del tráfico.

    En la misma línea, se expanden las conexiones de alta velocidad que pronto transportarán a los pasajeros directamente desde el centro hasta el increíble Beijing Daxing International (en la imagen), el aeropuerto más grande del mundo, con forma de estrella de mar, proyectado por Zaha Hadid. Se prevé que se inaugure a finales de 2019. También se inaugurarán en breve los espacios que albergarán los Juegos Olímpicos de invierno de 2022 y los nuevos Universal Studios en 2021.
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  • Camboya celebra casi dos décadas de paz y se prepara para convertirse en un destino turístico de primer orden. Casi todos los viajeros que viajan hoy a Camboya lo hacen para visitar  los templos de Angkor Wat.  Es la joya del país, la octava maravilla del mundo y uno de los lugares de la tierra con mayor concentración de mochileros por metro cuadrado, como puede verse en las calles de Siem Reap, el centro logístico para ver Angkor. El atractivo de esta maravilla no ha cambiado, pero Camboya sí que lo hace y de forma muy rápida.   En la capital Phnom Penh crecen los hoteles, los bares en azoteas y los restaurantes de diseño, en una ciudad que siempre ha presumido de su vida nocturna, sobre todo junto al río. En el sur, las islas se transforman gracias a nuevos 'resorts boutique' y de lujo y en ciudades como Battambang o Kampot se recuperan los vestigios de la época colonial. Los viajeros pueden ahora descubrir zonas más remotas, como Koh Kong y Mondulkiri, en las que la observación de fauna permite salirse de las rutas más turísticas. En todo este cambio está jugando un papel muy decisivo la aparición de nuevas líneas aéreas con vuelos entre Siem Reap y la costa sur, con hidroplanos que llevan directamente a los pasajeros hasta las islas. Y con todo ello, Camboya sigue siendo un país mucho más reposado y menos turístico que sus vecinas Tailandia y Vietnam, un lugar donde se conserva la cultura tradicional y un espíritu muy particular.    En la imagen, el parque nacional Cardamom, en la provincia de Koh Kong (Campoya).
    10Camboya

    Más allá de Angkor Wat 
    Camboya celebra casi dos décadas de paz y se prepara para convertirse en un destino turístico de primer orden. Casi todos los viajeros que viajan hoy a Camboya lo hacen para visitar los templos de Angkor Wat. Es la joya del país, la octava maravilla del mundo y uno de los lugares de la tierra con mayor concentración de mochileros por metro cuadrado, como puede verse en las calles de Siem Reap, el centro logístico para ver Angkor. El atractivo de esta maravilla no ha cambiado, pero Camboya sí que lo hace y de forma muy rápida.

    En la capital Phnom Penh crecen los hoteles, los bares en azoteas y los restaurantes de diseño, en una ciudad que siempre ha presumido de su vida nocturna, sobre todo junto al río. En el sur, las islas se transforman gracias a nuevos 'resorts boutique' y de lujo y en ciudades como Battambang o Kampot se recuperan los vestigios de la época colonial. Los viajeros pueden ahora descubrir zonas más remotas, como Koh Kong y Mondulkiri, en las que la observación de fauna permite salirse de las rutas más turísticas. En todo este cambio está jugando un papel muy decisivo la aparición de nuevas líneas aéreas con vuelos entre Siem Reap y la costa sur, con hidroplanos que llevan directamente a los pasajeros hasta las islas. Y con todo ello, Camboya sigue siendo un país mucho más reposado y menos turístico que sus vecinas Tailandia y Vietnam, un lugar donde se conserva la cultura tradicional y un espíritu muy particular.

    En la imagen, el parque nacional Cardamom, en la provincia de Koh Kong (Campoya).
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