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Sitges, 24 horas entre naturaleza, playa y museos

El Palau de Maricel con vistas al Mediterráneo, senderismo por el parque natural del Garraf, la cala Morisca y la animada calle del Pecado en la ciudad costera barcelonesa

La escultura 'Dona asseguda nua', en el paseo de Sant Sebastià de Sitges (Barcelona). Ampliar foto
La escultura 'Dona asseguda nua', en el paseo de Sant Sebastià de Sitges (Barcelona).

El 4 de noviembre de 1894, el pintor modernista Santiago Rusiñol se presentó en Sitges con dos lienzos del Greco que había comprado en París, Las lágrimas de San Pedro y Magdalena penitente con la cruz, y procesionó teatralmente con ellos por las blancas calles de esta ciudad a unos 40 kilómetros de Barcelona, con banda de música, comparsa a caballo, marineros y amigos. Rusiñol puso de moda al pintor griego, que había estado olvidado casi 300 años, y a Sitges, que de pueblito de pescadores pasó a ser meca de artistas y, con el tiempo, de la comunidad LGTBI y de mucha otra gente que hay días que multiplica por 10 su población de 29.000 habitantes.

10.00 El lugar elegido por Rusiñol

Los mentados grecos pueden verse en el Museo del Cau Ferrat (1) (calle de Fonollar, 6), la casa de pescadores que Rusiñol convirtió en 1893 en su vivienda y taller. Además, las paredes están abarrotadas de picassos, zuloagas y mil curiosas piezas de hierro forjado que el artista catalán iba juntando en sus viajes. Para ver más arte y, sobre todo, el paisaje exterior, hay que visitar el vecino Museo de Maricel (2), donde hay un soberbio mirador asomado al Mediterráneo con tres grandes esculturas de estilo novecentista de Joan Rebull. Enfrente está el Palau de Maricel (3) (solo visitable los domingos, con guía), palacio modernista construido entre 1910 y 1918 por encargo del industrial y coleccionista estadounidense Charles Deering, amigo del pintor Ramón Casas, que a su vez lo era de Rusiñol. Boquiabierto se queda uno admirando el claustro (¡con vistas al mar!) y los divertidos capiteles labrados por el escultor Pere Jou, en uno de los cuales aparece incluso un joven Picasso.

En el Museo Maricel de Sitges espera una sala desde la que se disfruta del horizonte marino entre esculturas de estilo novecentista de Joan Rebull.  ampliar foto
En el Museo Maricel de Sitges espera una sala desde la que se disfruta del horizonte marino entre esculturas de estilo novecentista de Joan Rebull. 

12.00 Visita al monasterio budista

Para despejarse después del arte, muy cerca queda el parque natural del Garraf (4), un macizo calcáreo costero tapizado de palmitos, lentiscos, carrascas y pinos blancos, que se puede disfrutar a pie siguiendo las marcas blancas y rojas del sendero GR 92, desde el mirador Levantina (5), a las afueras de Sitges, hasta la ermita de la Trinitat (6) (alrededor de una hora, solo ida). También se puede alquilar un barco de Eric Boats (ericboats.com) para acceder a la salvaje cala Morisca (7) o a la playa de postal del pueblo de Garraf (8), con sus tradicionales casetas de pescadores verdes y blancas alineadas junto a la arena. La lancha para cuatro personas sale por 65 euros. Otra excursión, esta en coche (porque está a unos 22 kilómetros de Sitges, tierra adentro), es visitar el monasterio budista del Garraf o Sakya Tashi Ling (9), que ocupa un antiguo palacio modernista, el Palau Novella. Los monjes, que adquirieron el lugar en 1996, han conservado incluso la capilla cristiana, dando un ejemplo de tolerancia.

Un surfista en la playa de Sitges. ampliar foto
Un surfista en la playa de Sitges. getty images

14.00 Pescados a la brasa

De nuevo en Sitges, en la céntrica playa de la Ribera está el Chiringuito (10) (paseo de la Ribera, 31), que fue el primero de España en llamarse así (en 1913) y dio nombre a todos los demás. Tiene mucha historia y recuerdos (de Chesterton, de Eugenio d’Ors, de Noel Clarasó, de González-Ruano…), pero fama de caro. Para comer, mejor La Taberna del Puerto (11), en el puerto deportivo d’Aiguadolç, cuya especialidad son los pescados a la brasa de encina. O La Nansa (12), en el casco antiguo, donde hacen unas alcachofas rebozadas y unos calamares encebollados con malvasía (vino típico del Garraf) que son lo més de lo més. Luego, para bajar la comida, tenemos un paseo marítimo de 2,5 kilómetros bordado de casas de indianos. Y a las 15.00 abre el cementerio de Sant Sebastià (13) (avenida de Balmins, 35), un lugar salpicado de esculturas modernistas, alguna de Josep Llimona.

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17.00 Clase de coctelería

Arte contemporáneo se exhibe en la Fundació Stämpfli (14): 90 obras de 60 artistas de 22 nacionalidades. Y también en el centro de Sitges podemos visitar otro museo, pero que no es de arte: la Casa Bacardí (15) (plaza de l’Ajuntament, 11). Aquí se repasa la historia de la compañía de bebidas alcohólicas, empezando por el fundador, el sitgetano Facundo Bacardí Massó, quien creó este ron en Cuba en 1862, y se recibe una masterclass de mojitos y cubalibres, que luego no se tiran por el desagüe, lógicamente.

19.00 Compras clásicas

Callejeando por el casco antiguo se ven mil comercios, a cual más moderno. Una rara excepción es Calçats Cubillos (16) (calle Major, 10), una tienda de toda la vida, con sus espardenyes colgando y su escaparatillo enmarcado en azul, que parece sacada de la primera mitad del siglo XX, cuando tres cuartas partes de la población vivía del calzado.

En el bar El Cable de Sitges hay barriles de 1940, año de su apertura. ampliar foto
En el bar El Cable de Sitges hay barriles de 1940, año de su apertura.

21.00 La Gay Pride

En el bar El Cable (17) (calle de Barcelona, 1; elcable.cat) conviven las finas tapas de concurso, como la de tartar de atún rojo con caviares, con las clásicas bravas y los barriles de vino de 1940, cuando abrió. Un ambiente más moderno y elegante se hallará en el restaurante Fragata (18), que está pegado a La Punta, el lugar más vistoso y fotografiado de Sitges, el promontorio que sirve de pedestal a la iglesia parroquial de Sant Bartomeu i Santa Tecla. Muy cerca, a unos cinco minutos de paseo, está la calle del Primer de Maig, más conocida como calle del Pecado (19), a tope de garitos y turistas con ganas de fiesta, muchos de ellos gais. Sitges no celebra un Día del Orgullo, sino dos semanas: la Gay Pride Sitges, del 1 al 10 de junio, y la International Bears Sitges Week, que ­reúne a los llamados osos del 1 al 11 de septiembre.

23.00 En la habitación de Messi

Tampoco faltan lugares en Sitges donde dormir tras la fiesta. Hay 37 hoteles, más 8 pensiones, un albergue y 2 cámpines. El hotel Medium Romàntic (20) está decorado con 300 obras de arte, y el hotel El Xalet (21) ocupa un precioso palacete novecentista. Pero el que triunfa desde su apertura en 2017 es el MiM (22), con emes de la cadena Majestic, que lo gestiona, y de Lionel Messi, propietario y huésped habitual de sus suites. Todos, hasta los que no les gusta el fútbol, se fotografían con el Balón de Oro del jugador del Barça, que se custodia en la recepción. Como todos se enfundan el albornoz para bajar a probar el excelente spa.

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