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El refugio de la naturaleza

Cinco parques nacionales. Tres mil lagos. Naturaleza, deportes y aventura entre pinos, dunas, ríos y playas… Así es Lituania, un destino a orillas del Báltico donde desconectar de todo y huir del calor

Al norte de Europa, a orillas del mar Báltico, se encuentra un enclave ideal para escaparse del calor que viene. Hablamos de Lituania, donde la naturaleza adquiere una dimensión extraordinaria. Son muchos los motivos para conocer este país en el que se suceden más de 3.000 lagos y ríos de aguas cristalinas. Un centenar de reservas paisajísticas, cinco parques nacionales, 30 parques regionales y más de 400 enclaves de patrimonio natural de importancia estatal completan una oferta en la que las sorpresas y la aventura están garantizadas. Porque Lituania es, en sí misma, un inmenso decorado natural de bosques, llanuras y colinas en las que el refrescante sonido del agua nos acompañará a cada paso. En estos paisajes mágicos hay mucho donde elegir.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el Parque Nacional del Istmo de Curlandia atrapa al turista por sus interminables dunas costeras como la de Pardinis, entre las más altas de Europa. Aquí aguarda, además, una ruta ciclista de 52 kilómetros que discurre entre bosques de pinos, dunas, amplias playas y pueblos y aldeas de pescadores. El paseo se extiende a través del Parque Nacional Kursiu Nerija, uno de los enclaves más singulares del Báltico.

Lituania es un inmenso decorado natural de bosques, llanuras y colinas en las que el refrescante sonido del agua acompaña a cada paso

Si te gustan las emociones fuertes, no lo dudes y súbete en un carro a vela (blokart). Impulsado solo por el viento, en él podrás sentir una sensación única de libertad mientras descubres los rincones más insospechados de la laguna de Curlandia o las playas que rodean el coqueto pueblo pesquero de Juodkrante. Aquí se encuentra la Colina de las Brujas, un escenario de cuentos de hadas y brujas salpicado de esculturas de madera que evocan leyendas del país. Pero hay mucho más.

El agua acompaña al turista en este viaje por el país, donde se suceden más de 3.000 lagos rodeados de bosques vírgenes.
El agua acompaña al turista en este viaje por el país, donde se suceden más de 3.000 lagos rodeados de bosques vírgenes.

En el Parque Nacional de Samogitia podrás practicar numerosos deportes acuáticos. Lo mismo ocurre en las playas de arena blanca de Kursiu Nerija, Klaipėda, Palanga y Šventoji que se asoman a las aguas azules del Báltico. No solo son rincones idóneos para evadirse de la rutina y refrescarse con la brisa que llega desde el mar. También ofrecen multitud de actividades acuáticas como el kiteboard, el kayak, la canoa y la vela. Todos estos deportes se pueden practicar igualmente en los miles de lagos que brotan en Lituania. Lugares mágicos donde olvidarse del estrés, refrescarse y recargar energías en una atmósfera que emana serenidad y aire puro.

Canoeing al atardecer en el lago Skaistis cerca de Trakai. Autor Marius Jovaiša
Canoeing al atardecer en el lago Skaistis cerca de Trakai. Autor Marius Jovaiša

Una recomendación: no dejes de dar algún paseo en barco o de darte un chapuzón en estos lagos de aguas de color turquesa. Sentirás que el baño tiene unas especiales propiedades relajantes. Aquí no hay sitio para el calor y la temperatura de sus aguas te revitalizará cuerpo y mente. A eso también ayuda el olor del aire fresco que impregna estos oasis de paz que se extienden de sur a norte del país. La vegetación, de un color verde intenso, que rodea los lagos y ríos es el remate perfecto a este viaje. Tras el baño y con las pilas cargadas, lo mejor para conocer todos estos parajes es adentrarse sin prisas por las sendas que atraviesan estos espacios de postal. Sin duda, el plan perfecto para desconectar del mundo y reencontrarse a uno mismo rodeado de plena naturaleza.

Si te animas, también puedes recorrer el Camino Lituano, una ruta de peregrinación de 500 kilómetros entre Lituania y Polonia que recuerda en gran medida al Camino de Santiago. O incluso subirte a un globo aerostático y descubrir el país desde el aire. Suspendidos a cientos de metros de altura veremos cómo el sol se levanta sobre Vilna, una de las pocas ciudades de Europa en la que los globos despegan desde su casco antiguo. ¿Por dónde empezamos?

Descubre Lituania.

El refugio de la naturaleza

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