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294 kilómetros por explorar

Desde que en 1919 se inauguraran los primeros 3,5 kilómetros de Metro de Madrid el suburbano no ha parado de crecer. ¿Hasta dónde llegaría si juntáramos los casi 300 kilómetros de las 12 líneas de la red?

Cáceres
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Distancia a Madrid 300 Km

Una parada en Atrio después de recorrer está ciudad patrimonio de la humanidad
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294 kilómetros –los que tiene la red de Metro de Madrid– es la distancia que separa Madrid de Cáceres, Albarracín (Teruel), La Alberca (Salamanca) o Linares (Jaén), por citar algunos puntos. Pero hay muchos más. Te invitamos a este viaje por España a través de 20 paradas indispensables para amantes de la cultura, la gastronomía y la naturaleza en este radio de influencia.

Cáceres

Dulces de convento en una Ciudad Patrimonio de la Humanidad (300 kms)

A tres horas en coche de Madrid se encuentra Cáceres, donde nos espera uno de los conjuntos monumentales más espectaculares de España. Su ciudad vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, está repleta de edificios con siglos de historia que se suceden entre calles y plazas empedradas. Lo mejor es recorrer sin rumbo y sin prisas este entramado urbano que nos traslada al medievo y a la época renacentista. Lo atestiguan los 1.238 escudos de piedra que adornan el interior y el exterior de sus palacios, iglesias y casas señoriales, lo que la convierten en una de las ciudades europeas con mayor riqueza heráldica. Para retomar fuerzas, una parada en Atrio (dos estrellas Michelin). En este templo de la gastronomía ubicado en el corazón del casco antiguo, el chef Toño Pérez convierte en arte platos donde no faltan el cordero, las setas, el cerdo ibérico o la Torta el Casar. Su bodega, una de las mejores del mundo, atesora auténticas joyas como el Château d'Yquem de 1806, un vino cuyo precio en carta ha llegado a superar los... ¡300.000 euros! Y una recomendación para los golosos: probar alguno de los postres que elaboran las religiosas en los conventos de la ciudad, y que cuentan hasta con una feria de dulces conventuales.

Los edificios medievales y renacentistas se suceden en el casco antiguo de Cáceres, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad. ampliar foto
Los edificios medievales y renacentistas se suceden en el casco antiguo de Cáceres, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad.

Teruel

Una leyenda de amor en la ciudad del mudéjar... y que no falte el jamón (301 km)

¿Es posible que una capital de provincia de apenas 35.000 habitantes cuente con el mayor parque paleontológico de Europa, con cuatro monumentos declarados patrimonio de la humanidad y hasta con aeropuerto? Son algunas de las sorpresas que nos depara Teruel, la ciudad de los Amantes, cuyo amor trágico se recuerda cada año en febrero. Ese mes, sus calles vuelven al siglo XIII y sus vecinos y visitantes se vuelcan en la celebración de Las bodas de Isabel de Segura. Hasta un postre (los suspiros de amante) rinde homenaje a aquellos desdichados enamorados que murieron de amor. La monumentalidad del arte mudéjar adquiere en Teruel su máximo esplendor: basta con ver la catedral o las torres de San Martín, El Salvador y San Pedro. La huella de la Guerra Civil, que golpeó con especial crudeza esta pequeña ciudad, también está muy presente en forma de trincheras, búnkeres, líneas fortificadas y fosas comunes que conforman el espacio al aire libre dedicado a la Batalla de Teruel. En este viaje tampoco puede faltar un buen plato de jamón, un producto que aquí lleva el sello de denominación de origen.

La catedral de Teruel es una joya mudéjar declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. ampliar foto
La catedral de Teruel es una joya mudéjar declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. ISTOCK

Tarazona

Paco Martínez-Soria vive junto al Moncayo (284 km)

Con el macizo del Moncayo como telón de fondo, el skyline más característico de Tarazona es el que forman sus tres edificios emblemáticos: la catedral de Santa María de Huerta, una joya gótico-mudéjar; la impresionante fachada renacentista de su ayuntamiento y las casas colgadas sobre la vega del río Queiles. El patrimonio arquitectónico y monumental de esta localidad aragonesa que forma parte del Camino de Santiago es extenso. ¿Sabes que Tarazona cuenta con una plaza de toros octogonal, construida en el siglo XVIII? ¿Y que aquí nació el mítico Paco Martínez-Soria? Un museo situado en el Teatro Bellas Artes recuerda al popular actor mediante una exposición permanente. Su huella también está presente en el Festival de Cine de Comedia que lleva su nombre y que cada verano trae a Tarazona a algunos de los actores imprescindibles del género.

Una plaza de toros octogonal del siglo XVIII es uno de los emblemas de Tarazona,en Zaragoza, además de su catedral. ampliar foto
Una plaza de toros octogonal del siglo XVIII es uno de los emblemas de Tarazona,en Zaragoza, además de su catedral. ISTOCK

La Alberca

El gorrino que anda suelto por las calles (288 km)

No es casualidad que La Alberca, en plena Sierra de Francia (Salamanca), fuera el primer pueblo español declarado conjunto histórico-artístico en 1940. Sus calles parecen un decorado perfecto que le otorgan ese aspecto pintoresco que cautiva a quien pasea por ellas. Su arquitectura tradicional se refleja en edificios de piedra y madera, muchos de ellos de origen medieval. Otro de los puntos fuertes de La Alberca, además de su entorno natural (imprescindible escaparse por el valle de Las Batuecas y recorrer sus senderos), es la gastronomía: su jamón merece un monumento. Será por eso que, durante siete meses, un marrano anda a sus anchas por las calles de la localidad. Es el cerdo de San Antón, que permanece suelto por el pueblo desde el 13 de junio hasta enero, cuando se sortea. Son los propios vecinos quienes le alimentan e incluso le cobijan por la noche, llegado el caso.

En la Sierra de Francia (Salamanca) se sitúa La Alberca, el primer municipio español declarado conjunto histórico-artístico en el año 1940. ampliar foto
En la Sierra de Francia (Salamanca) se sitúa La Alberca, el primer municipio español declarado conjunto histórico-artístico en el año 1940. ISTOCK

Casares de las Hurdes

Un campanario sin iglesia en el corazón de Las Hurdes (294 km)

Un campanario a pie de calle, sin iglesia y separado del suelo por apenas nueve peldaños. Aunque suene a broma, esta rareza sorprende a todo aquel que recorre las calles de piedra que configuran Casares de las Hurdes. Dos campanas coronan este singular monumento, emblema de esta localidad hurdana en la que se respira una atmósfera de otro tiempo. Para contemplar el paisaje característico de esta comarca cacereña, una buena opción es acercarse hasta el Balcón de las Hurdes, un mirador natural en el que conviene llevar a mano la cámara de fotos (o el teléfono móvil, aunque la cobertura va y viene por esta zona montañosa). Antes de abandonar el lugar, es casi obligado comprar miel o alguna pieza de artesanía. Un centro de interpretación recuerda la importante vinculación de la localidad con esta actividad.

Un campanario sin iglesia es el edificio más reconocible y pintoresco de Casares de las Hurdes (Cáceres). ampliar foto
Un campanario sin iglesia es el edificio más reconocible y pintoresco de Casares de las Hurdes (Cáceres). Oficina de Turismo de Casares de las Hurdes

Linares

La huella de Raphael en una ciudad minera (296 km)

Más de 400 objetos y documentos originales vinculados al intérprete de El Tamborilero (por mencionar alguno de sus hits) conforman el Museo de Raphael, una de las propuestas más originales que ofrece Linares a sus turistas. El legendario intérprete nació en esta localidad andaluza en 1943 y se implicó personalmente en la creación de este espacio, que recuerda su vida y obra. El patrimonio industrial y minero es otra de las señas de identidad del municipio. También su aceite de oliva virgen extra, cuyo aroma impregna el entorno. Y el flamenco, claro. Aquí se celebra desde hace más de 50 años el Concurso Nacional de Tarantas, una cita que es referente para los amantes del género.

El museo dedicado al cantante Raphael, nacido en Linares, es uno de los atractivos turísticos de esta localidad andaluza. ampliar foto
El museo dedicado al cantante Raphael, nacido en Linares, es uno de los atractivos turísticos de esta localidad andaluza. OFICINA DE TURISMO DE LINARES

Requena.

Una red de cuevas con olor a vino (300 km)

Uno de los secretos mejor guardados de Requena se encuentra en sus entrañas. Bajo la plaza de la Villa se suceden 22 cuevas de época musulmana que tejen una red de túneles visitables. Las grutas que conforman este itinerario subterráneo están muy vinculadas a otro elemento imprescindible en la vida de Requena: el vino. La mayoría de ellas se utilizaba como silo y almacén de tinajas con esta bebida. Ya en la superficie, es posible visitar alguna de las numerosas bodegas que se extienden a lo largo del término municipal y completar la Ruta del Vino. Son más de 18.000 hectáreas de viñedos donde se produce, además, el único cava de la Comunidad Valenciana. La tradición vinícola de Requena también se refleja en su Fiesta de la Vendimia, la más antigua de España. Otra cita obligada para los paladares gourmet tiene lugar en febrero, cuando se celebra la Muestra del Embutido Artesano y de Calidad.

En la localidad valenciana de Requena, los viñedos se extienden a lo largo de 18.000 hectáreas. ampliar foto
En la localidad valenciana de Requena, los viñedos se extienden a lo largo de 18.000 hectáreas. ISTOCK

Albarracín

Bajo las estrellas en un lugar de cuento (278 km)

Por méritos propios, hace años que Albarracín ocupa un puesto destacado entre los pueblos más bonitos de España. Pasear por sus calles y cuestas, repletas de casas nobles, palacios y templos, es una delicia solo comparable al impresionante entorno que rodea al pueblo. Los Montes Universales y el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno invitan a completar decenas de excursiones por estos parajes salpicados de agua: aquí nacen los ríos

Guadalaviar, Tajo y Cabriel. Más allá de sus murallas y de su pintoresco casco histórico medieval, otro de los tesoros de Albarracín está en su cielo, uno de los más limpios de la península. Contemplar las estrellas en este rincón de la provincia de Teruel es un espectáculo. Y una propuesta más: conocer el Museo de Juguetes, con más de 2.000 objetos de los siglos XIX y XX. La sala treintañeros es una oda a la nostalgia.

Las murallas de origen musulmán rodean el casco histórico de Albarracín, en los Montes Universales (Teruel). ampliar foto
Las murallas de origen musulmán rodean el casco histórico de Albarracín, en los Montes Universales (Teruel). ISTOCK

Riópar

Unas fábricas pioneras que impulsó Carlos III (295 km)

La primera fábrica de bronce y latón de España (y la segunda de Europa) abrió sus puertas a finales del siglo XVIII en Riópar, cuando el rey Carlos III autorizó su puesta en marcha. Fue un ambicioso proyecto personal que supuso, además, la creación de un pueblo entero. De aquella instalación pionera en la industria metalúrgica española salieron en 1869 los primeros cartuchos Remington producidos en España. Son algunas de las curiosidades que el visitante puede conocer en el Museo de las Reales Fábricas, que conserva algunas de las mejores piezas de artesanía en bronce del mundo. La naturaleza es otro de los secretos de Riópar, que cuenta con la única zona de protección especial de la provincia de Albacete. En un espectacular paraje de agua y cascadas se sitúan los chorros del río Mundo y el nacimiento de este caudal.

Los Chorros del río Mundo, en Riópar (Albacete), ya merecen por sí solos una visita. Esta joya natural es uno de los tesoros de la localidad. ampliar foto
Los Chorros del río Mundo, en Riópar (Albacete), ya merecen por sí solos una visita. Esta joya natural es uno de los tesoros de la localidad. ISTOCK

Carrión de los Condes

Batalla de naranjas en pleno invierno palentino (286 km)

Un buen punto de partida para conocer la comarca de Tierra de Campos, en Palencia, es Carrión de los Condes. La localidad rebosa arte románico en sus calles y edificios, algunos tan soberbios como el pantocrátor de la iglesia de Santiago (siglo XII). En el municipio se celebran fiestas y tradiciones que justifican una visita. La más vistosa tiene lugar en el Corpus, cuando se acerca el verano: las alfombras de flores cubren las calles del pueblo, que se llena de colorido gracias a estos tapices perecederos. Unos meses antes, el día de San Blas (3 de febrero), los niños de Carrión de los Condes participan en una batalla campal de naranjas después de hacer rodar la fruta por una era situada delante de la iglesia. La leyenda sitúa esta tradición en la época de El Cid. Ese mismo día se comen los lazos o cuellos de San Blas, unos dulces que las monjas clarisas elaboran solamente para esta festividad.

Sedano

Ruta por los dólmenes más importantes de Europa (284 km)

Sedano no es solamente el lugar de retiro y descanso al que acudía el escritor Miguel Delibes (existe un espacio museístico que recuerda su vinculación con el pueblo). El conjunto de dólmenes de esta zona de Burgos es uno de los más importantes de Europa occidental. Su origen se remonta a 5.000 años, y algunos se han restaurado y señalizado para facilitar la visita turística. Para conocer todos los detalles de estos dólmenes, vale la pena acercarse al aula arqueológica que hay en la localidad. En lo alto del municipio, justo detrás de la iglesia gótica de Santa María, una senda nos conduce a una necrópolis medieval compuesta por unas tumbas perforadas en la roca. Otra excursión obligada es la que nos asoma al Cañón del Ebro, una impresionante formación geológica que nos dejará sin aliento. No apto para quien padezca vértigo.

El cañón del Ebro, en Sedano (Burgos), es uno de los grandes atractivos de este pueblo. También su conjunto de dólmenes. ampliar foto
El cañón del Ebro, en Sedano (Burgos), es uno de los grandes atractivos de este pueblo. También su conjunto de dólmenes. SODEBUR

Cariñena

Donde el vino lo es (casi) todo (284 km)

Cariñena es sinónimo de vino y bodegas. Tal es así, que durante la Fiesta de la Vendimia el agua está vetada en la fuente de la Mora, de cuyos chorros brota vino a borbotones. Es una de las curiosas estampas que ofrece esta localidad de Zaragoza, cuna de la denominación de origen Campo de Cariñena, la más antigua de Aragón. La vida de esta ciudad, pasada y presente, gira en torno a una bebida que aquí lo es todo: basta con recorrer alguna de las numerosas bodegas instaladas en su término municipal. En esta ruta del vino por Cariñena aguardan catas, tratamientos de vinoterapia, paseos entre viñedos y, por supuesto, un museo del vino que muestra la historia de este producto en la comarca a través de una exposición permanente de 600 objetos. La cultura es otra de las señas de identidad de Cariñena, con un sinfín de edificios y monumentos en forma de palacios, torres e iglesias a lo largo de su casco urbano, muchos de ellos de estilo gótico y renacentista. Hasta 16 senderos, algunos de ellos entre viñedos, atraviesan la zona. Perderse por estos caminos vale la pena. Dos últimas recomendaciones: ver la plaza de España, una de las más famosas de Aragón, y subir hasta la ermita de la Virgen de Lagunas, de estilo barroco con elementos mudéjares.

Arnedillo

Relax entre aguas termales (296 km)

Las aguas termales son el principal reclamo turístico de Arnedillo, en La Rioja. Con una temperatura constante de 52 grados, sus propiedades medicinales son reconocidas desde hace siglos. Para disfrutarlas, lo mejor es acudir al balneario situado en el mismo pueblo o darse un baño en los manantiales que brotan en la margen del río Cidacos, conocidos como las Pozas. Arnedillo está situado en el valle del Cidacos, declarado en 2003 Reserva de la Biosfera por la Unesco. Para descubrirlo, hay que recorrer los senderos que atraviesan la zona. Estos caminos desembocan en lugares impresionantes como el mirador del Buitre, único en Europa para la observación de aves rapaces: una videocámara situada en las rocas capta imágenes reales del comportamiento de la colonia del buitre leonado y sus pollos. Los más valientes pueden animarse a practicar escalada en algunas de las 200 vías sobre las rocas adaptadas a todos los niveles.

En el Valle del Cidacos (La Rioja) se encuentra Arnedillo, muy conocido por la propiedad medicinal de sus aguas termales. ampliar foto
En el Valle del Cidacos (La Rioja) se encuentra Arnedillo, muy conocido por la propiedad medicinal de sus aguas termales. ISTOCK

Alcalá del Júcar

Una joya entre barrancos (290 km)

Unas casas-cueva visitables (con un museo incluido y hasta bares en su interior) sorprenden a quien recorre las calles de Alcalá del Júcar, declarado conjunto histórico-artístico por motivos obvios. Con sus casas encaramadas sobre una roca asomada al río Júcar, este destino de la provincia de Albacete desprende un sabor único. El paisaje que forma el entorno del río y el sosiego que se respira entre sus callejas estrechas y empinadas que ascienden hasta el castillo árabe, vigilante en lo alto, atrapan al viajero desde el primer instante. El interior del pueblo está perforado por una red de cuevas, conectadas entre sí y que ocultan asombrosas vistas del río y el valle, como en la cueva del Diablo. Otra parada obligada es en las cuevas de Masagó. Aquí se puede visitar el Museo de Fósiles, con una de las mayores colecciones de fósiles de toda España gracias a sus 600 piezas. ¡Algunas tienen más de 400 millones de años! También es curiosa la plaza de toros, una de las más antiguas y extrañas de España, debido a su forma irregular que recuerda a los cosos romanos en los que combatían los gladiadores. Cualquier época del año es buena para descubrir un municipio que, en Semana Santa, regresa a la Edad Media con un mercado medieval donde sobresale la artesanía de autor. Ya fuera del casco urbano, la naturaleza lo envuelve todo. Basta con adentrarse por las sendas del Parque Natural Hoz del Júcar, con el río encajonado entre barrancos de hasta 100 metros de altura, para comprobarlo.

Pineda de la Sierra

Nieve y naturaleza para huir del estrés (292 km)

En plena sierra de la Demanda, donde se levantan las cimas más altas de Burgos, se ubica Pineda de la Sierra. La naturaleza y la nieve forman parte de la personalidad de este pueblo declarado conjunto histórico que cuenta con algunos de los edificios románicos mejor conservados de la provincia. Para conocer los parajes que configuran esta zona montañosa, lo suyo es recorrer la vía verde del ferrocarril minero, un espectacular trazado que atraviesa todo el término municipal. En invierno, la nieve integra el paisaje cotidiano de la localidad, que cuenta con la antigua estación de esquí de Valle del Sol. Este rincón es ideal para pasar un día jugando entre trineos, muñecos de nieve, lanzarse bolas o hacer travesías con raquetas alejados de masificaciones. Un gusto.

En Pineda de la Sierra (Burgos), el viajero puede admirar algunos de los edificios románicos mejor conservados de la provincia. ampliar foto
En Pineda de la Sierra (Burgos), el viajero puede admirar algunos de los edificios románicos mejor conservados de la provincia. SODEBUR

Fuencaliente

Aguas medicinales y caras tiznadas (298 km)

Los manantiales de aguas termales dan origen al nombre de esta localidad, ubicada en el límite de las provincias de Ciudad Real y Córdoba. Sumergirse en las aguas de su balneario es la solución perfecta para relajarse y revitalizar el cuerpo. Otra buena idea para recargar las pilas es completar alguna ruta por el parque natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona, justo donde se encuentra el pueblo. Entre las sorpresas que nos depara la excursión destacan las pinturas rupestres de la Batanera y Peña Escrita, declaradas monumento histórico-artístico en 1924 y que ya aparecen en El Quijote. Algunos expertos consideran a esta última como la pequeña Capilla Sixtina del arte rupestre esquemático en la península Ibérica. En febrero, el fin de semana más próximo al día 1, la localidad celebra la fiesta de La Candelaria, también conocida como el Día del Tizne: los vecinos se manchan la cara con corchos quemados antes de participar en una gran hoguera, con concurso de migas incluido.

El nombre de Fuencaliente, en Ciudad Real, proviene de los manantiales de aguas termales que brotan del municipio. ampliar foto
El nombre de Fuencaliente, en Ciudad Real, proviene de los manantiales de aguas termales que brotan del municipio. Oficina de Turismo de Fuencaliente

Cintruénigo

De la huerta a la mesa (295 km)

Cintruénigo es sinónimo de buen comer y de tradiciones arraigadas. Los paladares exigentes lo tienen fácil: el vino, el aceite y las verduras (de manera especial los espárragos y las alcachofas) son un bocado obligatorio. También las trenzas de la virgen, un dulce elaborado a base de caramelo que se prepara el 24 de enero. Algunas semanas más tarde, en Carnaval, los zarramusqueros toman las calles de la localidad con sus máscaras grotescas con una misión principal: rociar con agua tintada de azul a quien no lleve disfraz. Así que más vale vestir con el atuendo adecuado para salir indemne de esta batalla. Para completar esta visita, un paseo por su casco antiguo nos acercará a sus numerosas casas-palacio con blasones, casi todas ellas levantadas entre los siglos XVII y XVIII.

En el centro de Cintruénigo (Navarra) sobresalen los edificios y palacios blasonados levantados entre los siglos XVII y XVIII. ampliar foto
En el centro de Cintruénigo (Navarra) sobresalen los edificios y palacios blasonados levantados entre los siglos XVII y XVIII.

Fermoselle

En barco por el río Duero (295 km)

La capital del parque natural de Arribes del Duero desprende magia a cada paso. No solo en sus pintorescas calles y plazas, que configuran uno de los destinos más hermosos de la provincia de Zamora. Su entorno, de una riqueza paisajística y natural mayúscula, alcanza su máxima expresión en los Arribes. Cuevas, cascadas, cortados y bosques dan forma a unos parajes que cautivan a todo aquel que los conoce. Una manera original de sumergirse en ellos es en un crucero fluvial a través de un tramo del río Duero. Además de llevar a mano la cámara de fotos, es muy recomendable hacerse con unos buenos prismáticos para admirar más de cerca la grandeza de estos fiordos entre los que transcurre, encajonado, el cauce fluvial. Por cierto, los vinos que se crían en esta zona son deliciosos.

Briviesca

Almendras garrapiñadas entre piedras centenarias (284 km)

En Briviesca, el Día de la O da la bienvenida a la Navidad; el chorizo no falta para despedir la Cuaresma (hasta celebran una fiesta en la que el choricillo es protagonista) y las almendras garrapiñadas hacen furor tanto en la localidad como fuera de ella ya que, con permiso del lechazo, son uno de sus productos estrella. El patrimonio arquitectónico es otro de los grandes activos de esta población de Burgos. La excolegiata de Santa María y el conjunto monumental de Santa Clara son dos lugares de visita obligada. Esta última iglesia alberga un retablo renacentista al que se le conoce como "El Escorial de los retablos", una obra única en su género sin comparación con cualquiera parecida. Pero hay mucho más en Briviesca. Lo comprobaremos al pasear por su casco antiguo de origen medieval, en el que se suceden palacios, casas blasonadas, templos y numerosos rincones que evocan tiempos ya pasados pero, a la vez, llenos de vida. La Plaza Mayor es el mejor ejemplo de la vitalidad del municipio. En el punto neurálgico de la ciudad se alza uno de los iconos del lugar, su templete modernista.

En la Plaza Mayor de Briviesca se levanta un templete modernista, icono de esta localidad de Burgos. ampliar foto
En la Plaza Mayor de Briviesca se levanta un templete modernista, icono de esta localidad de Burgos. ISTOCK

Ademuz

Naturaleza y medievo en un curioso enclave valenciano (281 km)

La naturaleza es el principal sello de identidad de Ademuz, la capital del peculiar Rincón de Ademuz, un enclave valenciano situado entre Teruel y Cuenca. Son muchos los lugares de interés, tanto culturales como naturales, que ofrece este destino. Algunos de ellos son muy curiosos, como sucede con el Museo del Pan. Está ubicado en la aldea de Mas del Olmo y en fechas señaladas aún se cocina pan en su horno. Otra tradición peculiar tiene lugar en Nochebuena: son los cantos de las albadas que interpretan los quintos en numerosas casas del pueblo. Ya en el casco antiguo de Ademuz, de calles muy estrechas y casas encajonadas, se mantiene intacto el sabor medieval al pasear entre sus edificios. La ermita de la Virgen de la Huerta, del siglo XIV, merece una mención especial ya que es una de las joyas de la arquitectura religiosa valenciana. Durante el recorrido por Ademuz, el viajero se topará con tres antiguos molinos y con establecimientos donde adquirir delicias locales como el alajuz, un dulce elaborado con almendras, miel y pan rallado, o cualquier tarta elaborada con manzana, que aquí es extraordinaria. Para recargar energía en el camino, son muy recomendables las gachas (hechas con harina de maíz) y el empedrao (un potente guiso a base de arroz, alubias y carne de cerdo). Y por supuesto, es indispensable llevar a mano la cámara de fotos para retratar los imponentes paisajes del entorno, como Pico Castro y el Cerrellar. Desde aquí se puede contemplar una panorámica impresionante

Esta noticia, patrocinada por Metro de Madrid, ha sido elaborada por un colaborador de EL PAÍS.

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