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Escapadas

Ocho enclaves españoles para ver animales salvajes en su hábitat

Osos, ballenas en la costa de Bizkaia o la mirada salvajemente bella del lobo en la sierra de la Culebra. De Asturias a Tenerife, propuestas para observarlos a una distancia prudente, con paciencia y con los prismáticos a mano

Un lobo ibérico ('Canis lupus signatus') en la sierra de la Culebra, al noroeste de la provincia de Zamora.  Ampliar foto
Un lobo ibérico ('Canis lupus signatus') en la sierra de la Culebra, al noroeste de la provincia de Zamora. 

Hay encuentros que son mágicos aunque se realicen a cierta distancia. Esperas pacientemente, y de pronto… ¡allí está! “He visto cómo a la gente se le saltaban las lágrimas cuando descubrían osos a través de sus prismáticos”, recuerda Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo. El avistamiento de animales en libertad, en su propio hábitat, es para muchos conservacionistas la manera más respetuosa de disfrutar de la fauna, aunque también plantea retos para no perjudicarla.

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Andrea Torres, bióloga y técnica del departamento de animales salvajes de la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA), cree que todo depende de cómo se gestionan estas actividades. “Los cocodrilos de Jamaica se salvaron porque se crearon espacios protegidos para verlos, lo que acabó con su caza furtiva; y en las Galápagos el turismo de naturaleza contribuyó al crecimiento y cuidado de las especies. Pero también hay ejemplos de lo que no se debe hacer, como las visitas a las zonas de desove de las tortugas en Costa Rica, que se ha convertido en una actividad masiva que pone en peligro su hábitat, o los buceadores que destrozan las barreras de coral. El turismo de naturaleza debería regularse y hacerse de forma responsable, y no siempre vale para todas las especies. Por ejemplo, en España, yo soy partidaria de que al lince se le deje, de momento, tranquilo”, dice la bióloga.

La organi­zación SEO BirdLife certifica a las empresas y los guías comprometidos con el medio ambiente

“Un avistamiento responsable es, seguramente, la mejor manera de educar a la gente en el amor y respeto a los animales”, dice Guillermo Palomero. “Ver un oso sensibiliza mucho. Algo tienen los grandes animales que nos toca muy dentro. Y la cordillera Cantábrica es un lugar privilegiado para ver osos, porque pueden observarse a distancia, sin molestarlos, algo muy difícil en las zonas boscosas de Escandinavia o de los países del este de Europa”, asegura este experto.

En otoño, los delfines listados y los calderones comunes se dejan ver frente a la costa de Mazarrón

España también es un destino privilegiado para el avistamiento de aves. “Contamos con especies exclusivas, como el águila imperial o la pardela balear; aquí se concentra el 90% de los buitres europeos y casi el 30% del territorio está dentro de la Red Natura 2000, lo que significa que en él hay especies o hábitats singulares, de especial importancia”, explica Asun Ruiz, ornitóloga y directora de SEO BirdLife (ONG destinada a la conservación y el estudio de las aves). Aprovechando la biodiversidad del territorio español, hemos elegido ocho espacios para observar animales muy especiales.

Un grupo observa osos en Somiedo (Asturias).  ampliar foto
Un grupo observa osos en Somiedo (Asturias). 

1. Osos

Parque natural de las Fuentes del Narcea (Asturias)

“Si alguien se encuentra inesperadamente con un oso, lo que debe hacer es hablarle”. Es el consejo de Diego Martínez, técnico forestal y creador de Mirada Astur, empresa de senderismo y avistamiento de fauna en Asturias. “Hay que hablarles porque los osos, aunque tienen un gran oído y un olfato excelente, no gozan de buena vista. De esta manera, el animal se da cuenta de que hay humanos y se va”, explica Martínez, quien conoce a fondo el parque natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias y asegura que esta especie vive ahora momentos de expansión.

El mirador del Salto del Gitano es uno de los mejores lugares para ­observar buitres negros en Monfragüe

La zona cuenta con 260 ejemplares y es el corazón del territorio de los osos en España. Los mejores momentos para verlos son el amanecer y el atardecer. Y las mejores épocas del año, de abril a junio y de agosto a noviembre. En otoño se dedican a comer y engordar para el invierno y los oseznos ya han crecido. Una jornada de avistamiento con Mirada Astur dura cuatro horas. “Nos apostamos en un lugar con vistas a una ladera o a un amplio trozo de bosque y, con prismáticos o teles­copios, escudriñamos el paisaje. Hay que tener paciencia, y si no hay suerte, vamos a otro punto, aunque moverse mucho no es aconsejable”, dice Martínez. Dentro del parque hay dos miradores que frecuentan quienes van por libre: el de Jedrez y el de Fondos de Vega. A los visitantes sin guía se les recomienda informarse previamente y seguir al pie de la letra los consejos y normas del parque.

En el limítrofe parque natural de Somiedo, la empresa Somiedo Experience hace rutas a la carta —de medio día o un día— para avistar a estos plantígrados, que incluyen la visita de lugares como el mirador del Príncipe.

Un oso pardo en el parque natural de las Fuentes del Narcea (Asturias). ampliar foto
Un oso pardo en el parque natural de las Fuentes del Narcea (Asturias).

2. Buitres y águilas imperiales

Parque nacional de Monfragüe (Cáceres)

Es difícil encontrar un lugar donde ver a la vez buitres leonados y negros, pero en el parque nacional de Monfragüe es posible. Casto Iglesias, responsable de uso público y educación ambiental del parque, explica que este es uno de los mejores sitios del mundo para ver buitres negros. Para ello destaca especialmente el mirador del Salto del Gitano. “La Portilla del Tiétar es, por otro lado, un lugar perfecto para ver águilas imperiales, las estrellas de estas tierras, una especie que solo vive en la península Ibérica y de la que quedan alrededor de cien ejemplares”, apunta Iglesias.

Monfragüe Natural Ecoturismo realiza rutas de tres o cuatro horas para divisar estas aves. “Ambas especies son sedentarias, por lo que cualquier época es buena para verlas”, señala Eduardo Calzas, ornitólogo, director y guía de esta empresa. “La cigüeña negra es otra especie que viene aquí en verano y emigra a África a finales de agosto. Monfragüe se asienta en una zona con mucho matorral y bosque mediterráneo, y con dos ríos —el Tiétar y el Tajo—, por eso es un lugar ideal para las aves”, apunta Calzas. Iberian Nature es otra empresa que organiza rutas ornitológicas y visitas guiadas por el parque.

Un ciervo en el parque natural de la Sierra de Cazorla (Jaén). ampliar foto
Un ciervo en el parque natural de la Sierra de Cazorla (Jaén). Age fotostock

3. Ciervos y gamos

Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén)

En la mayor superficie protegida de España, el parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, es muy sencillo el avistamiento de los grandes herbívoros de la fauna ibérica como ciervos, gamos, cabras monteses o muflones, aunque no todas estas especies son autóctonas. Según explica Francisco Martínez, jefe del departamento del parque e ingeniero de montes, “el gamo y el muflón se introdujeron para la caza”. Las mejores épocas para ver a los grandes ungulados son primavera y otoño. “Tras el verano comienza la época de celo y la gente viene a ver la berrea, con esos sonidos que emite el ciervo para informar a otros machos que el territorio es suyo, o la ronca (lo mismo, pero con el gamo)”, dice Martínez.

Turisnat es la única empresa de avistamiento que opera en el parque. “Ofrecemos rutas de media jornada o de un día entero por zonas restringidas. El embalse del Tranco es perfecto para ver ciervos y gamos, y las partes altas, para ver cabras monteses y muflones”, apunta Jesús Ruiz, guía de esta compañía.

La extensa red hidrográfica de estas tierras permite realizar actividades como pasear en barca, hacer senderismo junto al río Borosa o conocer los nacimientos del Guadalquivir y el Segura. Las especies animales son numerosas: ardilla, jabalí, tejón, gineta, gato montés, zorro, nutrias, erizos y lirones caretos. Por no hablar de las que surcan los cielos, entre los que están, por ejemplo, los murciélagos. En otoño se suma además el atractivo de la recolección de setas.

Un quebrantahuesos en el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo aragonés. ampliar foto
Un quebrantahuesos en el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo aragonés.

4. Quebrantahuesos

Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca)

“En España tenemos un lugar privilegiado para observar a estas aves”, cuenta el biólogo Álvaro González, que colabora con la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, organismo que proporciona visitas guiadas en el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido. “Aquí se registra la mayor densidad de ejemplares de esta especie en Europa. Hay también quebrantahuesos en Asia (Cáucaso e Himalaya), pero acceder a ellos allí es más complicado”, explica González.

Aunque continúan en peligro de extinción, las poblaciones de quebrantahuesos se han triplicado desde la década de 1980 debido, según apunta, “a que se han eliminado muchos de sus enemigos, como los venenos que se utilizaban para matar a los lobos o los tendidos eléctricos peligrosos”. Una visita al parque con esta fundación dura cuatro horas e incluye un recorrido hasta las gargantas de Escuaín, uno de los sitios donde se concentran más aves. “Al quebrantahuesos no le gusta madrugar. Sale a mediodía, cuando el sol ha calentado ya el aire y se crean las corrientes térmicas que le ayudan a volar”, comenta González.

El parque está bien señalizado para los que vayan por libre, y la mejor opción para ver al quebrantahuesos es tomar la ruta de los miradores de Revilla. SoloMonte organiza excursiones de seis horas con este fin, incluyendo la visita de zonas menos frecuentadas.

Flamencos en la laguna de Fuente de Piedra (Málaga). ampliar foto
Flamencos en la laguna de Fuente de Piedra (Málaga). age fotostock

5. Flamencos

Laguna de Fuente de Piedra (Málaga)

Los flamencos son las estrellas de la reserva natural de Fuente de Piedra, que cuenta con la laguna de aguas salobres y someras más grande de Andalucía, donde se reúnen en primavera 35.000 de estas aves acuáticas de tonos rosáceos. “Antes los flamencos emigraban al norte de África en invierno, pero desde que las temperaturas han ido en aumento permanecen aquí todo el año”, señala Marta Luque, gestora del centro de visitantes de la Laguna, “aunque la mejor época para verlos es de febrero a junio, cuando hay más agua”.

La reserva cuenta con diferentes senderos; miradores, como el del Cerro del Palo o el de las Latas (ambos con espectaculares panorámicas de toda la laguna), y observatorios como el del Laguneto, los Abejarucos o las Palomas, por lo que el avistamiento se hace fácil. También existen rutas guiadas que acceden a zonas restringidas a visitantes sin guía. Además de flamencos, se pueden observar unas 170 especies más, entre las que se encuentran grullas del norte de Europa, garzas, cigüeñas, zorros o patos cuchara.

Barco de la empresa Cetáceos y Navegación, navegando en Mazarrón.  ampliar foto
Barco de la empresa Cetáceos y Navegación, navegando en Mazarrón. 

6. Delfines

Estrecho de GibraltarMazarrón (Cádiz y Murcia)

“A los delfines les gustan las visitas, los barcos, y se acercan a ellos para aprovechar la inercia de las olas que generan”, cuenta Laura Pérez, bióloga marina y guía en Turmares, empresa de avistamiento de cetáceos en el estrecho de Gibraltar con base en Tarifa (Cádiz). La empresa opera de marzo a octubre y desde sus embarcaciones pueden verse delfines (comunes, listados o mulares), calderones, ballenas piloto y orcas en una zona llamada Las Bajas, frente a las costas de Tánger (Marruecos). “El Estrecho es una excelente zona para ver delfines, que acuden para aprovechar la comida que concentra aquí la confluencia del Mediterráneo y el Atlántico”, señala Pérez. Su visión genera siempre algarabía. “Son muy inteligentes y juguetones”, apunta Pérez. “Sus mayores enemigos son la pesca y la contaminación plástica y química de los mares”, explica.

Ya en pleno Mediterráneo, Cetáceos y Navegación es una empresa de avistamiento de delfines con base en Mazarrón (Murcia). Ofrecen excursiones de cinco horas durante todo el año. “Navegamos por el escarpe de Mazarrón, un cañón submarino con una profundidad de 2.000 metros. En otoño se ven delfines listados y calderones comunes”, dice Antonio Méndez, socio fundador y patrón del barco.

Un calderón en aguas de Tenerife. ampliar foto
Un calderón en aguas de Tenerife. alamy

7. Ballenas

Golfo de Bizkaia y Atlántico (Bizkaia y Tenerife)

Si avistar delfines provoca alegría, ver ballenas sobrecoge y deja mudos a muchos espectadores. “Hay tanto silencio en el barco que se oye respirar a los cetáceos. La gente se emociona”, confiesa Gorka Ocio, guía de Ver Ballenas, empresa dedicada al avistamiento que zarpa desde los puertos de Santurtzi y Bermeo. “Al igual que muchos turistas, las ballenas vienen al País Vasco de viaje gastronómico, porque aquí las aguas son muy profundas y ofrecen mucha comida (krill) y delicatessen como la anchoa”, señala Ocio.

Desde el barco pueden verse ballenas picudas y rorcuales comunes, boreales o aliblancos; calderones, cachalotes y delfines. “Cuando divisamos ballenas nos mantenemos a distancia. No las molestamos. A menudo son ellas las que vienen a vernos. Son muy curiosas”, señala este guía.

Un día a bordo (la salida dura entre ocho y nueve horas) entraña también la recogida de plásticos. “El plástico es un cáncer y damos mucha caña a los visitantes con la idea de que hay que usarlos cada vez menos”. La empresa opera de julio a mediados de noviembre y al acabar la temporada planta cada año 155 árboles, para borrar la huella de CO2 que produce su actividad.

La empresa Bonadea II hace salidas en barco de tres horas desde Puerto Colón, en Costa Adeje, al suroeste de Tenerife. Operan todo el año y, según Sergio David Hernández, propietario y patrón, “cada día se ven calderones tropicales, delfines mulares y tortugas. Ballenas y cachalotes también, pero es ya más difícil”.

8. Lobos

Sierra de la Culebra (Zamora)

“Existe una especie de odio atávico hacia el lobo. Sin embargo, es una especie fundamental en nuestros ecosistemas y la conflictividad entre lobos y ganadería a veces se sobredimensiona”, dice Carlos Soria, técnico forestal y creador de Lobisome Naturaleza, una empresa dedicada al avistamiento de estos mamíferos en la zamorana sierra de la Culebra. Más allá de los problemas que puede generar esta convivencia en algunas zonas, el lobo ibérico (Canis lupus signatus) es un animal enigmático. “Estamos en una de las mejores zonas para ver lobos porque aquí se registra una de las mayores densidades de su población en Europa Occidental. Cualquier época del año es buena para observarlos, pero de agosto a noviembre están los lobeznos, nacidos en mayo”, señala Soria.

Llobu es otra empresa de avistamiento (su nombre significa lobo en asturleonés) que ofrece excursiones de uno o varios días. “Además de la observación, que se hace a larga distancia para no molestar a estos animales, hay también una interpretación y educación medioambiental”, señala Javier Talegón, biólogo, gerente y guía de esta compañía. Llobu dedica una parte de sus ingresos a las campañas de protección del lobo de Ecologistas en Acción y cada año planta árboles para contrarrestar las emisiones de CO2 que genera su actividad.

Observación responsable: 10 normas básicas

  • 1. Elegir empresas de avistamiento éticas y cuidadosas con el medio y la fauna. ¿Cómo saber cuáles son? Basándose en la información de la compañía y los comentarios en foros. Iberaves es un sello de calidad que SEO BirdLife da a hoteles, empresas de avistamiento y profesionales del turismo ornitológico comprometidos con el medio ambiente que figuran en la web de esta ONG (seo.org), en la que hay también un código ético del observador de aves.
  • 2. Respetar los ciclos vitales de los animales y las distancias. Cuidado especial en la época de reproducción, muda o cría. No acercarse a las crías ni interponerse entre ellas y la madre.
  • 3. Evitar, en la medida de lo posible, la utilización de vehículos. Pueden asustar a los animales y provocar accidentes.
  • 4. No alimentar a los animales ni atraerlos con comida. Los hace dependientes, vulnerables y peligrosos.
  • 5. No tocar a los animales (y menos intentar hacerse un selfie con ellos). Incluso con especies no peligrosas, no es una buena práctica.
  • 6. Ser previsibles y evitar los movimientos repentinos. No gritar ni hacer ruido para atraer su atención. Esto puede estresarlos y volverlos peligrosos.
  • 7. No dejar basura. Llevarse consigo incluso las pieles de frutas y restos orgánicos.
  • 8. Respetar las normas de parques y zonas protegidas. Y llevar prismáticos y telescopio.
  • 9. No introducir plantas ni animales no nativos. Pueden alterar los ecosistemas.
  • 10. Denunciar los comportamientos inadecuados. Ya sean de particulares o de empresas.
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