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Entre orquídeas en Bangkok

Emilio Ruiz Mateo, director artístico del Festival Flora, recuerda su aventura entre flores y el Skytrain en la ciudad tailandesa

Emilio Ruiz Mateo, director artístico del Festival Flora. Ampliar foto
Emilio Ruiz Mateo, director artístico del Festival Flora.

El arte floral entró en la vida de Emilio Ruiz Mateo hace un año, cuando fue nombrado director artístico del Festival Flora de Córdoba, que este año se celebra del 19 al 28 de octubre. Su viaje a Tailandia en noviembre de 2017 lo hizo ya bajo el influjo de las flores.

¿Tailandia es tan floral como, por ejemplo, Holanda?

Pues sí, además de atractivos como la comida y las playas, tiene un gran patrimonio floral. Allí crecen mil tipos distintos de orquídeas. Y en Bangkok hay un importante mercado de flores llamado Pak Khlong Talat. Está abierto las 24 horas del día.

Descríbanos el mercado.

Había cientos de puestos rebosantes de flores, y también de frutas. La gente se llevaba fardos de orquídeas en sacos. Los compradores eran profesionales y también vendedores ambulantes que luego ofrecían las flores a los turistas. También hay mucha producción que se dedica a usos religiosos, para decorar templos con guirnaldas, por ejemplo.

¿Se llevó algún ramillete?

No, porque no tenía dónde meterlo. Me quedé con ganas de comprar flores de loto. Es increíble que allí nazcan prácticamente en el fango. Por ejemplo, en Chinatown, en los floreros decorativos que hay por la calle, llenos de papeles y colillas, de repente surgen los lotos. Los hay de varios colores: rosa, azul, blanco… Y como ofrenda se ven mucho en los templos.

Además de flores y templos, ¿qué destacaría de Bangkok?

La ciudad tiene un lado caótico y otro como futurista y ordenado muy interesante. Me impresionó mucho el Skytrain, que es un tren elevado donde te sientes como en Blade Runner: circula entre enormes centros comerciales a la altura de la tercera o cuarta planta. Y por todas partes hay pantallas inmensas. Lo curioso es que en la zona de oficinas veías a los ejecutivos encorbatados comiendo también en los puestos de la calle, que sirven platos riquísimos a precios de risa.

¿Hubo algo que no le gustase?

La calle Khao San Road. Está llena de turistas ruidosos montando fiesta a todas horas. Es un poco apocalíptica.

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