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Aire libre

Un alucinante viaje a pie por el Pirineo aragonés

Una caminata de 250 kilómetros y 14 etapas por el sendero GR 11, enlazando refugios de montaña desde el límite con Navarra, en el valle de Zuriza, hasta Cataluña

Señal roja y blanca de la ruta GR 11 a su paso por el valle de Ordesa (Huesca). Al fondo, la cascada Cola de Caballo. Ampliar foto
Señal roja y blanca de la ruta GR 11 a su paso por el valle de Ordesa (Huesca). Al fondo, la cascada Cola de Caballo. Getty

A principios de verano se inauguró el nuevo trazado y la señalización del sendero de gran recorrido GR 11, en su tramo aragonés, que permite atravesar el Pirineo central de punta a punta enlazando refugios en 14 etapas y 250 kilómetros; desde el límite con Navarra, en Zuriza, hasta Cataluña. Un camino esbozado hace cuatro décadas que después de cuatro años de mejoras estrena algunos tramos diferentes y, sobre todo, marcas, postes y carteles con información precisa de los tiempos, la dificultad y la orientación.

Una ruta segura a través de bosques, lagos, collados y cortados que adquiere la categoría de Sendero Turístico de Aragón y que se puede hacer íntegra o por etapas. Ocho guardas de refugios de montaña aragoneses nos guían y nos descubren algunos secretos del camino.

Día 1. Zuriza-La Mina

5 horas. 12,5 kilómetros

Jornada suave, para comenzar, desde el fondo del valle de Ansó hasta Guarrinza, en Hecho, por prados y bosques. Interesantes las vistas de las sierras de Alanos y el dolmen de Petraficha. Es la única etapa que no termina en refugio o albergue pero el campin Selva de Oza (+34 974 565 515) está a dos kilómetros.

Día 2. La Mina-Lizara

7 horas, 20 minutos. 20,9 kilómetros

En esta jornada el agua es protagonista, especialmente en los meandros de Aguas Tuertas y en el ibón de Estanés. Si se madruga, en el valle de los Sarrios es posible ver a los animales que bajan a beber y a comer hierba fresca. La jornada termina en el refugio de Lizara, reabierto el año pasado con todos los servicios necesarios (+34 974 34 84 33).

Día 3. Lizara-Candanchú

6 horas, 25 minutos. 16,9 kilómetros

La cordillera se va enderezando; entramos en la alta montaña con varios pasos por encima de los 2.000 metros. Charo Cantarero, guarda del refugio de Lizara, aconseja: “Este año hay mucha nieve; atención a partir del puerto de Aísa y en el lado norte del pico Aspe; si está difícil es preferible desviarse en el collado del Bozo y bajar a Canfranc”. Se pueden ver los restos de dolmen en Lizara. En Candanchú encontraremos los albergues Valle del Aragón (+34 974 373 222) y Águila (+34 974 373 291) en Candanchú.

Ibón del Anayet, en el Prineo aragonés. ampliar foto
Ibón del Anayet, en el Prineo aragonés. Getty

Día 4. Candanchú-Sallent de Gállego

8 horas. 23,6 kilometros

Largo camino a través del rojizo valle de Canal Roya hasta remontar La Rinconada y alcanzar los ibones de Anayet. Desde aquí descubriremos el primer gigante de la cordillera, el Balaitous (3.144 metros); atravesando la carretera que baja de Francia se llega al pueblo de Sallent de Gállego, junto al embalse de Lanuza, uno de los rincones más pintorescos de todo el Pirineo, y donde tendremos numerosos hoteles y albergues para pernoctar.

Día 5. Sallent-Refugio de Respomuso

4 horas, 15 minutos. 11,3 kilómetros

Si creíamos haberlo visto todo, ahora empieza lo bueno. No es posible contemplar aguas más claras que las del río Aguas Limpias; ni seguramente bosques de pinos y hayas más impresionantes, con imponentes cortados y cascadas. “En el paso de l’Onso se han visto huellas de plantígrado esta primavera que bajan de Francia”, nos cuenta, sin querer asustar, David Abajo, guarda del refugio del embalse de Respomuso (+34 974 337 556); buen sitio para pasar la noche en el singular circo de Piedrafita.

Día 6. Respomuso-Baños de Panticosa

6 horas. 14 kilómetros

Llegamos a la etapa reina. Para empezar hay que subir al collado de Tebarray, a 2.728 metros. Es el tramo más complicado, por inclinado. Hay un pasamanos que este verano se alargará 20 metros. Desde aquí, “vale la pena dejar las mochilas y subir al pico Tebarray; son 20 minutos y la vista sobre las montañas piramidales de Piedrafita es extraordinaria”, aconseja José Ángel Sánchez, guarda del refugio de Bachimaña. Después viene otro puerto, el del Infierno, y un sinfín de lagos -el de Tebarray, ibones Azules, Bachimaña- que conducen al moderno refugio al borde de éste último (+34 697 126 967). El camino baja dando saltos por la cuesta del Fraile junto a las cascadas y pozas del río Caldarés hasta el balneario de Panticosa y el refugio Casa de Piedra (+34 974 487 571).

Refugio e ibón de Bachimaña, en el Pirineo aragonés. ampliar foto
Refugio e ibón de Bachimaña, en el Pirineo aragonés. Getty

Día 7. Baños de Panticosa-San Nicolás de Bujaruelo

8h. 21 km.

Es una de las etapas más largas. Desde el puerto Viejo, divisoria de los valles del Gállego y del Ara, veremos el Vignemale (3.298 metros), una de las montañas más bonitas del Pirineo. Después, chapuzón si apetece en los ibones de Batanes y a apretar los dientes para recorrer el salvaje y larguísimo valle del río Ara hasta Bujaruelo. Llegaremos al refugio (+34 974 486 412) cruzando un bien conservado puente medieval.

Día 8. Bujaruelo-Refugio de Góriz

8 horas, 20 minutos. 24,5 kilómetros

La etapa comienza atravesando el cañón de Ordesa, parque nacional ya centenario, con su bosque de hayas, sus espectaculares cascadas, sus cortados y, de remate, una trepada por las clavijas de Soaso para alcanzar el refugio de Góriz (+34 974 341 201). “Si las clavijas impresionan -dice Joan María Vendrell, uno de los guardas- se puede tomar a la derecha el Camino de las Mulas; son solo 15 minutos más”. Para bien o para mal es la etapa con más gente en el camino. Vendrell aconseja ir en septiembre, cuando hay menos nieve, menos afluencia y estará ya inaugurado el nuevo edificio de Góriz.

Día 9. Góriz-Pineta

7 horas, 15 minutos. 16,4 kilóemtros

Entramos en un desierto de piedra -¡pero maravilloso!- bajo los paredones del Monte Perdido y la Soum de Ramond. Aunque el camino principal baja hasta la Fuenblanca y remonta al collado de Añisclo se recomienda ir por la Faja de las Olas si el tiempo es estable (ahorraremos una hora y 15 minutos de marcha). La bajada a Pineta desde Añisclo es lo más duro de todo el GR 11: unos 1.200 metros de desnivel y 45 grados de inclinación. “Quien lo ha hecho, no lo olvida. Hay que tomarlo con paciencia y no creer que ya estamos aunque veamos el final desde arriba” -recomienda Ángel Morató, guarda en el refugio de Pineta (+34 974 501 203)- “Y cuando lleguemos al río, quitarse las botas y atravesarlo para llegar al refugio de Pineta; no hay riesgo y ahorraremos 4 kilómetros”.

El GR 11 a su paso por los llanos de La Larri, en el Pirineo aragonés.
El GR 11 a su paso por los llanos de La Larri, en el Pirineo aragonés.

Día 10. Pineta-Parzán

6 horas, 45 minutos. 19,6 kilómetros

¡Por fin podemos relajarnos un poco! Etapa suave por buen camino y pista. En Planafonda, en los llanos de La Larri, hay muchas posibilidades de ver sarrios, marmotas y águilas reales. Y también una excelente panorámica del macizo de La Munia desde el collado de Petramula. En el pueblo de Parzán está el hostal La Fuen (+34 974 501 047).

Día 11. Parzán-Viadós

8 horas. 21,7 kilómetros

Siguen las buenas noticias. El 70% de esta etapa se hace por una cómoda pista forestal. Hay que subir, eso sí, hasta Urdiceto. “Desde el collado, interesa desviarse 300 metros para ver el lago”, aconseja Joaquín Cascarra, guarda del refugio de Viadós (+34 974 341 613). La bajada, también fácil, lleva hasta el lugar conocido como Granjas de Viadós -aquí llamadas bordas-, que antiguamente se usaban para guardar el heno y el ganado.

Día 12. Viadós-Puente de San Jaime

7 horas, 50 minutos. 20,5 kilómetros

Dejamos las hermosas granjas de Viadós para coronar el puerto de Gistaín. Entramos en el reino de la montaña más alta de la cadena, el Aneto (3.404 metros), de los glaciares y de numerosas cumbres que rozan esa altura; Benasque es el corazón del Pirineo. La bajada hasta el Puente de San Jaime se hace larga: casi 1.500 metros de desnivel. Se puede parar a comer en el refugio de Estós (+34 974 244 515) y, siguiendo el consejo de uno de sus guardas, Igor Urizar, desviarse luego cinco minutos para ver las cascadas de Gorgas Galantes. El hostal Parque Natural y los cámpines Ixeia y Aneto son buenas opciones para la noche.

Día 13. San Jaime-Refugio Cap de Llauset

7 horas. 16,8 kilómetros

Ha llegado el momento de hacer -si se quiere- una pequeña trampa. Desde el Plan de Senarta, a dos kilómetros de San Jaime, un autobús sube hasta el Puente de Coronas, en el valle de Vallibierna (consultar horarios en la Oficina de Turismo de Benasque, +34 974- 551 289). Luego, se remonta el curso del río Ésera hasta los ibones de Vallibierna y el collado del mismo nombre a casi 2.800 metros. “Lo mejor de esta etapa es pararse a contemplar los picos Aneto, Tempestades, Margalida y Russell, todos por encima de tres mil metros, y la cresta de Salenques, ruta mítica de escalada”, nos recomienda Raúl Martínez, guarda del refugio de Cap de Llauset (+34 974 120 400).

Día 14. Cap de Llauset- Puente de L’Espitalet

3 horas, 35 minutos. 8,2 kilómetros

Dejamos el moderno refugio de Llauset (tiene solo dos años y en otoño se prevé la inauguración de un segundo edificio) para subir al collado de Estanyets. Luego, todo es bajada por los lagos de Angliós y el barranco de Salenques, con su hayedo en umbría, hasta el límite con Lérida en el puente de L’Espitalet, fin del camino.

El último consejo

José Ángel Sánchez, guarda del refugio de Bachimaña, recomienda que aunque "ahora está de moda correr por el monte, el camino es para hacerlo sin prisas, disfrutando de la montaña y conociendo a la gente. Y siempre, bien equipado”.

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