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La magia de visitar la Alhambra de noche

Los detalles y colores de sus palacios siguen sorprendiendo al caer el sol. Entramos en uno de los monumentos más visitados de España para descubrir su belleza más oculta

El Patio de los Leones.

Los sonidos del agua. Las sombras de los palacios. El olor de las flores. Visitar La Alhambra de noche envuelve al viajero en un mar de sensaciones que no siempre pueden disfrutarse de día. La quietud que se respira tras el ocaso y el menor número de turistas permitidos facilitan el adentrarnos en uno de los monumentos más visitados de España como si de un cuento de las mil y una noches se tratara. Mientras que en 2016 recibió más de 2.600.000 visitantes en la ruta diurna, solo algo más de 67.700 optaron por la nocturna. Según Jesús Bermúdez, conservador de La Alhambra desde hace más de 30 años, los expertos más puristas creen que verla de noche puede resultar algo artificial, porque en su diseño no estaba pensada para la luz eléctrica. Pero el arqueólogo destaca que precisamente "te permite valorar más los elementos de tipo decorativo, especialmente los colores, los relieves de las yeserías y los claro-oscuros que por la noche tienen unos valores especiales para la arquitectura". Además subraya que el paseo, al ser más tranquilo y sin apenas ruido, supone la combinación perfecta con los elementos naturales del entorno y con el transcurrir de uno de sus componentes fundamentales, el agua.

La Alhambra, el punto de mayor interés turístico de Granada, tiene dos opciones de visita nocturna: la de los Palacios Nazaríes y la de Los Jardines. No se pueden combinar ya que se realizan en el mismo horario: del 15 de octubre al 31 de marzo, abre sus puertas los viernes y sábados de 20.00 a 21.30; y en temporada alta (del 1 de abril al 14 de octubre), de martes a sábado de 22.00 a 23.30. En nuestro recorrido visitaremos los Palacios Nazaríes, complejo formado por el Mexuar, el Palacio de Comares y el Palacio de los Leones. Su construcción empezó en el siglo XIII, aunque las edificaciones que han pervivido hasta nuestros días datan, principalmente, del XIV. Entre sus muros se aprecia el refinamiento y la delicadeza de los últimos gobernadores hispano-árabes de Al Ándalus, la dinastía Nazarí. Y a pesar de la oscuridad, los palacios despliegan sus detalles decorativos y colores en todo su esplendor.

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