Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un hotel teatro en Nueva York

Carmen del Conte se movió en bici y metro por Broadway, la Quinta Avenida o Harlem. Pero lo que más fascinó a la actriz lo encontró en el barrio de Chelsea

La actriz Carmen del Conte. Ampliar foto
La actriz Carmen del Conte.

Suelten a un grupo de actrices en Nueva York durante un mes y verán cómo se montan su propia película. Esto hizo la intérprete Carmen del Conte junto a sus amigas de la compañía La Xirgu y nos lo cuenta entre el rodaje de El método PIGS, de Boris Kozlov, y los ensayos de la obra Post-Stella, de Alda Lozano.

¿Viajaron todas juntas? 

Llegamos en distintos momentos y allí nos juntamos. Le alquilamos su habitación a un actor de Los miserables que estaba de gira. Era enorme: cabíamos todas. Estaba al norte de Manhattan, en Washington Heights, un barrio muy latino.

Una vez allí, ¿compartieron muchos planes?

Pasé bastantes ratos sola. Una de mis amigas estaba haciendo cursos durante el día y yo, mientras, me iba a caminar con mi cámara de fotos. Era como estar en una película, flipaba con lo que veía. Por la noche quedábamos para tomar un cóctel, al estilo Sexo en Nueva York.

¿Se aprendió bien el plano del metro?

Al principio quería ir andando a todas partes: caminé desde la calle 187 hasta el centro por Broadway, atravesé Harlem…, alucinante. Después vi que el metro era necesario. Siempre me sentí segura en él, incluso de madrugada: unos amigos me invitaron a una fiesta en Brooklyn y aunque salí de allí a las tres o cuatro de la madrugada, regresé en metro a casa. También alquilamos bicis: recuerdo que se nos hizo tarde y teníamos que devolverlas. Cogimos la Quinta Avenida en plena hora punta. Después de aquello tengo un máster en ciclismo urbano.

¿Fue al teatro? 

Sobre todo vi mucha danza, pero también una obra de unos británicos que recomiendo muchísimo. Se titula Sleep No More y es una versión de Macbeth. La función transcurre en un hotel abandonado de Chelsea cuyos cuatro pisos se han ambientado al estilo de los años cuarenta. Te sueltan por el hotel y tú lo recorres como quieras; en las diferentes plantas tienen lugar escenas distintas. Los espectadores llevan máscaras, los actores no. Todavía se puede ver al menos hasta el próximo septiembre. Yo iría a verla cada mes si viviese allí.

Más información