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Trucos para esquiar en los Alpes sin arruinarte

Cinco estaciones de Francia, Austria e Italia donde se encuentran precios razonables para una aventura alpina en la nieve

Esquiadores en la estación italiana de Dolomiti Superski.
Esquiadores en la estación italiana de Dolomiti Superski.

Desde ahora y hasta Carnaval, en febrero, es el mejor momento de toda la temporada para ir a esquiar a los Alpes. El invierno está en pleno apogeo, las montañas cargadas de una nieve excelente por las bajas temperaturas, las pistas poco concurridas y, como es temporada baja, los precios de los hoteles, apartamentos y remontes son más asequibles, sobre todo si se contratan online a través de agencias especializadas.

“Lo más conveniente es ir una semana, de sábado a sábado, porque la mayoría de alojamientos dan preferencia a estas reservas y ponen pegas a las de fin de semana o de solo tres o cuatro noches”, asegura Francisco García-Araus, de Pangea, especialista en viajes de nieve. “Hay que perder un poco de tiempo –apunta- y comparar los precios de los hoteles de distintas categorías porque a veces los de cuatro estrellas ofrecen mejor precio que los de tres”. Incluso hay establecimientos que en esas fechas regalan una séptima noche por el precio de seis.

Telecabinas en la estación de esquí de Kitzbühel, en Austria. ampliar foto
Telecabinas en la estación de esquí de Kitzbühel, en Austria.

En cuanto al viaje, si se hace en avión hay que saber que volar a unos aeropuertos es más caro que hacerlo a otros; por ejemplo, ir a Milán o Múnich suele costar menos que a Venecia. En el caso de Ginebra –destino habitual para muchos esquiadores- lo más barato es aprovechar los últimos vuelos del día, hacia las siete o las ocho de la tarde, y regresar en el primero de la mañana, a las siete; claro que son horarios incómodos. Muchos aeropuertos ofrecen traslados colectivos a la mayoría de estaciones; el de Ginebra, a los Alpes franceses, y el de Munich, a las estaciones austríacas. Para los traslados a pistas desde Venecia o Múnich, García-Araus recomienda contratar un transporte privado si se trata de grupos de seis o más personas porque tiene un precio similar al público pero es más cómodo.

Finalmente, queda elegir la estación. Si se busca esquiar a bajo precio hay que huir de los destinos famosos. Courchevel, Zermatt, Lech, Ischgl o St Anton son estaciones excelentes, pero muy caras. Hay otras menos conocidas que también merecen la pena y resultan más económicas. Las cinco siguientes reúnen los requisitos de calidad y precio ajustado.

Un 'snowboarder' en la estación de Espace Killy, en Tignes (Francia). ampliar foto
Un 'snowboarder' en la estación de Espace Killy, en Tignes (Francia).

1. Tignes (Francia)

Es la segunda estación más alta de Europa (la primera es Zermatt, en Suiza, 3.820 metros) y forma parte junto con Val d’Isère del llamado Espace Killy, un dominio de 300 kilómetros de pistas y 88 remontes. Uno de ellos, el funicular de la Grande Motte, bajo tierra, es seguramente el más espectacular de los Alpes y lleva a los esquiadores hasta los 3.030 metros de altitud. Desde allí, un teleférico sube prácticamente hasta la cima de la Grande Motte (3.400 metros).

Una vez arriba, varias pistas de dificultad media permiten hacer un largo regreso hasta la base de 1.400 metros de desnivel, entre ellas una de las pistas azules más largas del mundo. Los esquiadores de alto nivel encontrarán un reto a su altura en las extensas zonas de nieve virgen de la estación y en La Sache, una pista negra que desciende directamente desde la Aiguille Percée hasta Les Brévieres, pequeño pueblo lleno de encanto con sus tradicionales casas de madera.

Un viaje: del 27 de enero al 3 de febrero, siete noches en el complejo Val Claret para dos adultos y dos niños, con seis días de remontes en Tignes y Val d’Isère y con acceso a las piscinas Lagoon y a la pista de hielo, 1.596 euros en estudio para cuatro, 1.696 en estudio para cinco con dos piezas. Más información: www.esquiades.com.

2. Méribel-Mottaret (Francia)

Forma parte junto con Val-Thorens, Les Menuires y Courchevel de una de las zonas de esquí más grandes del mundo enlazadas por completo por remontes, Los Tres Valles, un extenso territorio para deslizarse por 600 kilómetros de pistas equipadas con 180 remontes, muchos de ellos teleféricos.

Méribel y Mottaret ocupan el valle central de este dominio lo que facilita a los esquiadores que se alojan aquí un acceso rápido y cómodo al resto de las estaciones. Gracias a su altura (1.700 metros en la base) Monttaret suele tener buenas condiciones para el esquí desde el comienzo de la temporada hasta finales de abril; es habitual poder ir esquiando hasta la misma puerta de casa. En conjunto, la estación ofrece la típica postal alpina con sus bosques de abetos, sus bonitos chalets de madera y las impresionantes laderas del Mont du Vallon donde los esquiadores expertos encuentran buenos descensos fuera de pista.

Un viaje: del 3 al 10 de febrero, siete noches en apartamento de dos piezas para 4 o 5 personas en las residencias Hameau du Mottaret, para dos adultos y dos niños, más 6 días de forfait en Méribel, 1.473 euros. Más información: www.estiber.com.

Esquiadores en una pista de la estación austriaca de Kitzbühl. ampliar foto
Esquiadores en una pista de la estación austriaca de Kitzbühl.

3. Kitzbühel (Austria)

Este conocido centro de esquí del Tirol austríaco lleva varios años intentando ser de los primeros en abrir sus pistas. Esta temporada lo ha conseguido realmente pronto, el 14 de octubre, gracias a una innovadora idea: almacenar nieve y conservarla durante el verano para después volver a extenderla sobre la montaña. Sus técnicos apilaron cerca de 65.000 metros cúbicos de nieve acumulándola en varios montículos tapados luego con lonas térmicas especiales. Se calcula que solo se ha perdido un 15% del total. Kitzbühel presume de tener sus pistas abiertas durante cerca de 200 días al año.

En 2013 fue elegida como mejor estación de esquí del mundo por Skiresort.de la mayor web dedicada a probar centros de esquí, y desde entonces se ha mantenido en ese puesto de honor. Tiene 179 kilómetros de pistas, salpicadas de tradicionales cabañas y refugios en donde descansar, y grandes extensiones de nieve virgen. Su pista Streif tiene fama mundial; su inclinación media es del 27% y el comienzo está considerado como el más inclinado y difícil de todo el circuito de Copa del Mundo.

Un viaje: en marzo, siete noches en el hotel Kaiserhof de cuatro estrellas en habitación doble con media pensión y seis días de remontes, 1.623 euros por persona. Más información: www.viajesakali.com.

Esquiadores en el telesilla Sonnkogelbahn, en la estación de Schmittenhöhe, en Austria. ampliar foto
Esquiadores en el telesilla Sonnkogelbahn, en la estación de Schmittenhöhe, en Austria.

4. Zell am See (Austria)

El pequeño y encantador pueblo de Zell am See, al borde del lago Zeller, y su vecino Kaprun a siete kilómetros de distancia pertenecen al estado de Salzburgo y no destacan por su altura, unos 800 metros sobre el nivel del mar. Si se piensa, sin embargo, que desde Kaprun los remontes más altos llegan a tres mil metros en la cima del Kitzsteinhorn la cosa cambia.

En conjunto se trata de dos áreas de esquí. Schmittenhöhe, sobre Zell am See, con abundantes bosques y un horizonte de más de 30 montañas que superan los tres mil metros de altura, y Maiskogel, sobre Kaprun, con grandes desniveles que aprovechan las laderas abiertas y peladas del glaciar de Kitzateinhorn cubierto de nieve todo el año. La primera ha estrenado este invierno el teleférico Areitxpress que lleva desde la zona baja hasta Areitalm con más rapidez y capacidad de transporte. Ambas zonas están conectadas por autobús y en total ofrecen 130 kilómetros de pistas y 55 remontes. La web de la estación www.zellamsee-kaprun.com proporciona información detallada en español.

Un viaje: siete noches del 3 al 10 de febrero en el hotel Der Waldhof, cuatro estrellas, a 250 metros de los remontes, en habitación doble con media pensión para dos personas y seis días de esquí en Zell am See/Kaprun, 1.279 euros. Más información: www.snowtrex.es.

Niños jugando en la nieve en la estación de Dolomiti Superski, en Italia. ampliar foto
Niños jugando en la nieve en la estación de Dolomiti Superski, en Italia.

5. Val di Fassa (Italia)

En la región de Trento y al pie de la Marmolada (3.342 metros de altitud, el punto más alto de la cordillera de los Dolomitas) Val di Fassa es una de las 12 estaciones del conjunto Dolomiti Superski. Ella sola ofrece 211 kilómetros de pistas repartidas en siete zonas diferentes -Alpe di Lusia, Passo San Pellegrino, Belvedere y Catinaccio son algunas de ellas- equipadas con 83 remontes entre los 1.320 y los 2.950 metros de altitud.

Sus descensos son, en general, anchos y asequibles a esquiadores de nivel medio. Desde Val di Fassa se puede enlazar con algunos de los circuitos que conducen a otras estaciones del entorno. Por ejemplo la Sella Ronda, un recorrido de 25 kilómetros de pistas que dan la vuelta al macizo de Sella. La espectacularidad de las montañas dolomíticas, con sus paredes agrestes esculpidas por la erosión, la ausencia de grandes edificaciones y la abundancia, por contra, de pequeños pueblos alpinos llenos de encanto hacen de esta zona uno de los lugares de esquí más bonitos de los Alpes. La estación proporciona los traslados a bajo coste desde los aeropuertos de Milán y Venecia, entre otros.

Un viaje: del 27 de enero al de febrero, siete noches en hotel de tres estrellas en Canazei/Val di Fassa, con media pensión, viaje en avión desde España, traslados y forfait de 6 días Dolomiti Superski (1.174 kilómetros de pistas), 1.290 euros por persona. Más informción: www.pangea.es.

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