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El museo de Violeta Parra

La escritora y periodista Lara López recuerda un reciente viaje a Chile

Lara López.
Lara López.

Lara López pasa más tiempo en los estudios de Radio Nacional de España que en su propia casa. Ha participado en tantos programas musicales que sería imposible enumerarlos. Y además escribe: su último poemario es Insectos (Papeles Mínimos, 2017). En noviembre pasado tuvo unos días libres para viajar a Chile.

¿Conocía ya el país?

Sí. De hecho, tengo buenos amigos allí. Por primera vez en 30 años no viajé por trabajo sino para visitarlos. Estuve en todas las radios de Santiago de Chile, con músicos como Manuel García, la banda Quilapayún, Gepe… La pena fue que me faltaron las chicas: no pude coincidir ni con Javiera Mena ni con Francisca Valenzuela.

Al final, todo le lleva a la música…

Pero también visité museos y exposiciones. Me dejó impresionada el Museo de Violeta Parra, inaugurado en 2015. Lo visité con Cecilia, una de sus nietas.

¡Qué afortunada! Resuma la visita.

El edificio del arquitecto Cristián Undurraga es precioso, con un jardín interno. Tienen toda la obra de Violeta: sus cuadernos digitalizados para que la gente pueda consultarlos, sus grandes arpilleras bordadas, sus óleos, con unos colores y personajes espectaculares. También organizan conciertos, por ejemplo había uno de su otra nieta, Tita Parra. Violeta era un genio: me parece casi extraterrestre. En 2017 se ha celebrado el centenario de su nacimiento, pero una mujer de esa talla necesita que se la conozca más aún.

Igual que otras creadoras chilenas…

Claro, por ejemplo, Gabriela Mistral, que por suerte tiene un centro cultural que lleva su nombre, el GAM. Y hablando de poetas, fui a visitar la casa que Pablo Neruda tenía en Isla Negra; la vi de camino a Valparaíso.

¿Valparaíso es distinta de Santiago?

En realidad se parece mucho a la Malasaña de los ochenta, de cuando yo iba al Elígeme y otros bares de ese estilo. Tiene una movida cultural efervescente. Es una ciudad portuaria y machacada, pero yo veo en ella gran belleza. Saca la parte de mí que más conecta con mi juventud; me iría a vivir allí con los ojos cerrados.

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