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Japón gratis (o casi)

Pistas para recorrer el país asiático y disfrutar a lo grande gastando pocos yenes

Una visitante en el santuario Fushimi Inari-Taisha, en Kioto (Japón). Ampliar foto
Una visitante en el santuario Fushimi Inari-Taisha, en Kioto (Japón). age fotostock

Japón tiene fama de ser un país caro para los viajeros, pero no siempre es así. Incluso hay experiencias fantásticas que no cuestan ni un yen. Además de fiestas tradicionales gratuitas todo el año, muchos de los principales puntos de interés niponen no requieren pagar nada. Planificando un poco nuestra visita podemos gastar poco y disfrutar de grandes sorpresas.

Por ejemplo, cuando descubramos que la matoría de los onsen (baños termales tradicionales) en las zonas rurales son gratuitos o que un forfait para esquiar en Japón puede resultar más barato que en la mayor parte de las estaciones españolas y europeas.

Estas son algunas ideas para disfrutar gratis en Japón o, al menos, para ajustar al máximo nuestro presupuesto viajero.

OCHO EXPERIENCIAS GRATUITAS

1 Fotografiar el Fushimi Inari-Taisha, en Kioto

Es el santuario más fotogénico de Japón, con cientos de torii (puertas) en color rojo intenso. Y también es el mejor ejemplo de los muchos templos repartidos por todo el país a los que no cuesta nada entrar. Con sus arcos rojos que parecen sucederse sin fin y en medio de un monte densamente poblado, se trata en realidad de un gran conjunto de cinco santuarios que forman un mundo propio. Un sendero de cuatro kilómetros bordeado por docenas de evocadores templos secundarios asciende en zigzag por las laderas del monte Inari-san.

El lugar fue consagrado a los dioses del arroz y del sake por la familia Hata en el siglo VIII, pero a medida que el papel de la agricultura decayó los dioses se decantaron por favorecer la prosperidad en los negocios. Es uno de los santuarios más visitados de Japón y matriz de unos 40.000 templos Inari repartidos por todo Japón.

Es especialmente agradable pasear por ellos al atardecer, cuando los santuarios del camino cobran un aire misterioso.

Neones en el barrio de Dötombori, en Osaka (Japón). ampliar foto
Neones en el barrio de Dötombori, en Osaka (Japón). Getty

2 Pasear bajo los neones de Dötombori, en Osaka

La famosa calle de los neones de Osaka, con sus muchos puestos de comida, es también uno de los sitios más fotogénicos y el lugar con más vida nocturna de la ciudad. Debe su nombre al canal Dötombori-gawa, con 400 años de historia y flanqueado por senderos peatonales y un montón de carteles luminosos que se reflejan en sus aguas,  entre los que destaca el del famoso corredor de Glico. Al sur del canal hay una calle peatonal con docenas de restaurantes que compiten por el rótulo más llamativo. Las mejores vistas se tienen desde el puente Ebisu-bashi, en el extremo oeste del canal.

Una niña acariciando un ciervo en el parque de Nara, en Kansai (Japón). ampliar foto
Una niña acariciando un ciervo en el parque de Nara, en Kansai (Japón). Getty

3 Dar de comer a los ciervos en Nara

Nara-Köen es un gran parque verde con templos y ciervos semisalvajes, en la región de Kansai. Ubicado en Nara, la que fuera la primera capital imperial de Japón, es la segunda gran reserva cultural del país, después de Kioto.

Este parque enorme y bellísimo ocupa casi toda la zona este de la ciudad. Allí viven unos 1.200 ciervos que en épocas pre-budistas eran considerados mensajeros de los dioses y hoy son Tesoro Nacional. Campan a sus anchas por el parque y alrededores y se les puede dar de comer las galletas para ciervos que ofrecen los vendedores ambulantes, quienes también comercian chocolatinas shika-no-fun (caca de ciervo) para los niños.

Parque de la Paz de Hiroshima, con el único edificio que sobrevivió en pie al lanzamiento de la bomba atómica en 1945 en primer plano. ampliar foto
Parque de la Paz de Hiroshima, con el único edificio que sobrevivió en pie al lanzamiento de la bomba atómica en 1945 en primer plano.

4 Recordar la historia en el Parque de la Paz de Hiroshima

Un paseo por este espacio verde nos recordará la trágica historia de esta ciudad. Es un parque enmarcado por dos ríos, amplio y frondoso, atravesado por senderos y salpicado de monumentos. Su elemento central es el estanque de la Paz, alargado y flanqueado por árboles, que desemboca en el cenotafio, un arco de hormigón con los nombres de todas las víctimas confirmadas de la bomba. En el estanque también arde permanentemente la llama de la paz (hasta que no queden armas nucleares en el mundo).

Vista aérea del cruce de Shibuya, en Tokio. ampliar foto
Vista aérea del cruce de Shibuya, en Tokio. Getty

5 Atreverse con el cruce de Shibuya

Para disfrutar de uno de los lugares más célebres de Tokio no hace falta pagar nada. Sólo ir hasta este famoso cruce, lleno de energía urbana e iluminado por pantallas gigantes. Shibuka es el centro de la cultura joven de Tokio, con un flujo continuo de gente y pantallas de vídeo que añaden una expectación increíble y permanente. Se dice que es el cruce más transitado del mundo y como un gigantesco corazón palpitante, envía gente en todas las direcciones al ritmo de los semáforos. En horas punta se dice que cruzan a la vez más de mil personas, esquivándose unas a otras con una agilidad entrenada y sin inmutarse. Si uno viaja a Tokio es imprescindible acercarse hasta aquí.

El edificio del Museo de la Cerveza de Sapporo acogió originalmente la cervecera Kaitakushi, que abrió sus puertas en 1876. ampliar foto
El edificio del Museo de la Cerveza de Sapporo acogió originalmente la cervecera Kaitakushi, que abrió sus puertas en 1876. Getty

6 Echar un trago en el Museo de la Cerveza Sapporo

La historia de la cerveza en Japón se puede conocer de forma gratuita en la fábrica de la cerveza Sapporo, en la ciudad del mismo nombre. Es un bonito edificio de ladrillo envuelto en hiedra que es una de las atracciones más míticas de esta ciudad de Hokkaido. No es necesario inscribirse previamente para hacer el circuito porque hay explicaciones en inglés por todo el recinto que cuentan la historia de la cerveza más antigua de Japón, fundada en 1876. Al final se realiza una cata y podremos comparar tres cervezas de la marca: Black Label, Sapporo Classic y Kaitakushi Pilsner. Y después, nos podemos ir al Sapporo Biegarten a tomar más cerveza y jingisukan (bufé libre de cordero). Se puede ir en metro o en autobús desde el centro de Sapporo.

Visitantes en el museo de arte contemporáneo de Kanazawa, del estudio de arquitectura Sanaa. ampliar foto
Visitantes en el museo de arte contemporáneo de Kanazawa, del estudio de arquitectura Sanaa. Age fotostock

7 Conocer el mejor arte contemporáneo del siglo XXI

El Museo de Kanazawa tiene unas magníficas instalaciones artísticas al aire libre en los Alpes Japoneses, pero solo el edificio, obra del estudio de arquitectura Sanaa, formado por Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, ya merece la pena por sí mismo. Un cilindro achaparrado de 113 metros de diámetro alberga esta galería que celebró su décimo aniversario en el 2014. La entrada al museo es gratis (aunque hay que pagar las exposiciones temporales). Sus salas se disponen como cajas en una bandeja redonda.

Turistas en el bosque de bambú de Arashiyama, al oeste de Tokio. ampliar foto
Turistas en el bosque de bambú de Arashiyama, al oeste de Tokio. Getty

8 Atravesar el bosque de bambú de Arashiyama

Al pie de las montañas al oeste de Kioto está el barrio de Arashiyama, al que los turistas llegan para visitar el famoso bosque de bambú. También hay varios templos repartidos por la zona y la encantadora villa de Okochi-Sanso, pero el bosque es el gran atractivo de la zona. Penetrar en este encantador túnel de bambú es como entrar en otro mundo: los gruesos y verdes tallos de parecen extenderse sin fin en todas direcciones y la luz adquiere una tonalidad especial. Resulta imposible resistirse a sacar fotos aunque las imágenes nunca lleguen a captar totalmente la magia del lugar.

Habitación del albergue Book and Bed, en Tokio. ampliar foto
Habitación del albergue Book and Bed, en Tokio.

IDEAS PARA DORMIR BARATO

Hay muchas opciones para pernoctar en Japón por pocos yenes. Una opción son los hoteles de negocios, baratos y funcionales, que resultan especialmente económicos en pareja (menos de 60 euros la doble). Suelen estar junto a las estaciones de tren y se hacen la competencia unos a otros ofreciendo desayuno y wifi gratis.

Otra opción son las pensiones y albergues (como el Book and Bed, en Tokio), algunas de ellos casi de tipo boutique, pero que cuestan la mitad que un hotel convencional. Disponen de dormitorios colectivos superbaratos.

Por un precio similar a un albergue podemos probar la experiencia genuinamente japonesa de dormir en un hotel cápsula y con algo más de intimidad que un dormitorio colectivo.

Por último, podemos también podremos pasar la noche por menos de 15 euros en un Manga Kissa, cafés para leer cómics que no cierran por la noche y ofrecen night packs de 8 horas, que permiten dormir en un cubículo privado. Muchos tienen duchas y alquilan mantas.

Un puesto de 'noodles' en el barrio de Dotombori, en Osaka. ampliar foto
Un puesto de 'noodles' en el barrio de Dotombori, en Osaka. Getty

COMER BIEN, A LA JAPONESA Y POR POCO DINERO

Una vez más, la diferencia de precio entre los restaurantes convencionales y las propuestas alternativas es enorme. Podemos comer barato por ejemplo en un shokudo, restaurantes japoneses que ofrecen buenos menús por menos de mil yenes (entre 7 y 8 euros). El té es gratis y no se deja propina.

Otra opción son los bento, “comidas en caja” que incluyen varios platos y cuestan menos de mil  yenes en los supermercados. Si los compramos en las secciones de gastronomía de los grandes almacenes cuestan un poco más, pero poco antes del cierre pueden bajar de precio.

También podemos disfrutar de un humeante cuenco de sabrosos ramen (fideos) por solo 600 yenes (unos 4-5 euros). En los tachigui (puestos para comer de pie) venden soba (fideos de alforfón) y udon (fideos de trigo gruesos) aún más baratos, por unos 2-3 euros por cuenco.

Y para ahorrar de verdad, nada mejor que comprarnos algo en alguna tienda de alimentación de barrio: sándwiches, bolas de arroz, platos calientes o cervezas… Tal vez no sea lo mejor para disfrutar de la magnífica gastronomía japonesa, pero nos permitirá controlar el presupuesto.

La torre Nakagin, del arquitecto Kisho Kurokawa, icono de la arquitectura setentera japonesa en el barrio tokiota de Shinbasi. ampliar foto
La torre Nakagin, del arquitecto Kisho Kurokawa, icono de la arquitectura setentera japonesa en el barrio tokiota de Shinbasi. Getty

ATRACCIONES GRATUITAS EN JAPÓN

No hay que hacer un drama cuando uno va justo de presupuesto, sino agudizar el ingenio. En todo el mundo encontramos planes gratis muy interesantes para conocer un destino y Japón no iba a ser la excepción.

  • Santuarios y templos: la gran mayoría de los santuarios sintoístas son gratis. Y lo mismo ocurre con los recintos de muchos templos.
  • Parques: como en casi todo el mundo, entrar no cuesta dinero y podremos aprovecharlos para pasear, contemplar a la gente, comer de pícnic o pasar la tarde.
  • Arquitectura contemporánea: en las ciudades japonesas, sobre todo en Tokio, hay magníficos edificios diseñados por los grandes arquitectos de todo el mundo. Solo por contemplarlos por fuera, ya merece la pena el viaje.
  • Mercados y centros comerciales: muchos pueblos junto al mar tienen mercados de pescado y en algunas ciudades incluso se conservan antiguos mercados al aire libre. Visitarlos y disfrutar de su ambiente es toda una experiencia.
  • Galerías de arte: son perfectas para tomar el pulso a la actividad artística japonesa sobre todo en Tokio, Osaka y Kioto. Y son gratuitas.
  • Paseos: deambular por las calles y plazas de las ciudades y pueblos es gratuito y puede aportar mucho al viajero. De hecho, suele ser la mejor experiencia de un viaje pues reporta buenas fotos y, a veces, gratas sorpresas.
Un tren bala atravesando el centro de Tokio. ampliar foto
Un tren bala atravesando el centro de Tokio. Getty

PISTAS PARA VIAJAR DE FORMA ASEQUIBLE

Una de las mejores propuestas para conocer Japón por poco dinero es sacar un Japan Rail Pass, que nos permite viajar sin límite por la estupenda red de ferrocarril japonesa, incluido el shinkansen (tren bala). Solo con hacer este trayecto se amortiza su coste. Este billete hay que comprarlo fuera de Japón y una vez allí hay que ir a un centro de servicios JR Travel (en la mayoría de estaciones y aeropuertos) para validarlo y seleccionar la fecha de validez. Muy importante: sirve también para el trayecto de ida y vuelta entre Tokio y el aeropuerto de Narita.

Otra ganga para viajar en tren es el Seishun Juhachi Kippu, que por menos de 100 euros proporciona cinco billetes de un día para viajar en cualquier tren ordinario de Japan Railways (no incluye el tren bala ni expresos rápidos). Es perfecto si se tiene tiempo para viajar tranquilamente en tren y para programar bien los viajes. Puede ser un modo divertido para recorrer y ver el país, viajando despacio. Están pensados para estudiantes con pocos recursos y por eso solo están disponibles en periodos de vacaciones escolares, aunque en realidad no impone límites de edad.

Eso sí, la forma más barata de hacer largos recorridos por el país es en autobús. Son buenos, baratos y los hay nocturnos, con lo que nos ahorraremos el alojamiento de una noche cuando queramos cubrir grandes distancias.

Por último, los vuelos de bajo coste son una opción a tener en cuenta, con tarifas que en algunos casos compiten con las del autobús. Hay varias compañías aéreas de este tipo pero hay que tener en cuenta el coste y tiempo de traslados hasta y desde el aeropuerto para saber si compensan realmente.

El viajero ahorrador deberá también considerar en cada ciudad o región las tarjetas o abonos con descuentos que suelen ofrecer en los centros de información turística. Generalmente nos permitirán ahorrar mucho, sobre todo si queremos visitar a fondo las principales atracciones turísticas.

Puesto del mercado hipster Raw Tokyo, en la capital japonesa.
Puesto del mercado hipster Raw Tokyo, en la capital japonesa.

PROPUESTAS CHULAS PARA VIAJEROS AHORRADORES

Hay planes baratos en Japón que forman parte de la experiencia viajera imprescindible. Por ejemplo, los mercadillos, donde lo mismo nos podemos comprar un kimono de segunda mano por menos de 10 euros que un juego de té de apariencia antigua.

En Tokio podremos comprar recuerdos muy japoneses o comer más barato en los mercados de Aoyama, durante el fin de semana. Ofrecen productos típicamente japoneses y una docena de foodtruks en la plaza que hay delante de la Universidad de las Naciones Unidas, en Aoyama-dori. Además de comprar, se puede disfrutar el ambiente. El primer sábado y domingo del mes se organiza también un mercadillo hipster, Raw Tokyo, con DJ y pintura en directo. Y cualquier día de la semana se pueden visitar los puestos de Commune 246, en Omote-sando.

Muy típico de Tokio también es el Harmonica-yokocho, un mercado cubierto de techos bajos y farolillos de papel rojo que surgió como mercado negro después de la II Guerra Mundial. Algunos de los vendedores llevan décadas en sus puestos pero hay algunas tiendas nuevas y bares. Cada tercer domingo de mes hay además un mercado matinal.

Más baratas todavía son las tiendas de 100 yenes, el equivalente de nuestros antiguos Todo a 100 o los tiendas de chinos actuales; venden de todo, desde comida hasta recuerdos. Tienen siempre unos vistosos letreros con el número 100 muy destacado y los hay por todas partes.

Y cómo no, habrá que visitar un karaoke. Si es de día (hasta las 18.00) se paga menos que por la noche.

Más información en la nueva guía Lonely Planet de Japón y en lonelyplanet.es

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