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10 superbosques para el otoño

Pintados de colores durante poco tiempo, parajes españoles donde disfrutar de este espectáculo natural

  • El hechizo del más espectacular valle del Pirineo compensa sus verticales paisajes con un fondo emboscado de otoño. En la compañía de las aguas del río Arazas y extendido por la media ladera de su gargantón, crece un denso bosque de hayas, robles, fresnos, sauces, arces, avellanos y serbales.
    1Bosques de Ordesa (Huesca) El hechizo del más espectacular valle del Pirineo compensa sus verticales paisajes con un fondo emboscado de otoño. En la compañía de las aguas del río Arazas y extendido por la media ladera de su gargantón, crece un denso bosque de hayas, robles, fresnos, sauces, arces, avellanos y serbales.
  • Las escondidas laderas por donde descuelgan sus aguas los veneros del río Narcea atesoran, entre sus cerros y vallejadas, la más sana y extensa mancha forestal caducifolia de España. Bosques que cobijan la población osera más nutrida de la Península Ibérica.
    2Fuentes del Narcea (Asturias) Las escondidas laderas por donde descuelgan sus aguas los veneros del río Narcea atesoran, entre sus cerros y vallejadas, la más sana y extensa mancha forestal caducifolia de España. Bosques que cobijan la población osera más nutrida de la Península Ibérica.
  • El bosque atlántico más occidental de Europa sobrevive con un futuro incierto, rodeado de hormigón y asfalto. Un lugar repleto de belleza natural, en el que todavía es posible imaginar al bandido Fendetestas salteando los caminos de la fraga (en la foto, el río Eume) como lo hacía en 'El Bosque Animado' de Wenceslao Fernández Florez.
    3Fraga del Eume (A Coruña) El bosque atlántico más occidental de Europa sobrevive con un futuro incierto, rodeado de hormigón y asfalto. Un lugar repleto de belleza natural, en el que todavía es posible imaginar al bandido Fendetestas salteando los caminos de la fraga (en la foto, el río Eume) como lo hacía en 'El Bosque Animado' de Wenceslao Fernández Florez. Getty
  • La cuenca alta del río Nalón, en el concejo asturiano de Caso, guarda entre sus barranqueras los asilvestrados bosques de Redes (en la foto). Hayedos, robledales y castañares, que antaño contribuyeron al sostenimiento del mundo rural y que ahora forman un valioso ecosistema poblado de osos pardos, lobos, rebecos y urogallos.
    4Montes de Redes (Asturias) La cuenca alta del río Nalón, en el concejo asturiano de Caso, guarda entre sus barranqueras los asilvestrados bosques de Redes (en la foto). Hayedos, robledales y castañares, que antaño contribuyeron al sostenimiento del mundo rural y que ahora forman un valioso ecosistema poblado de osos pardos, lobos, rebecos y urogallos. Getty
  • El Moncayo surge como una ínsula atlántica en medio del mediterráneo, pero no se baña en aguas sino en bosques. Una montaña de apretados hayedos circundada de encinares, olivares y viñedos. Un lugar mágico sacralizado por los habitantes de sus faldas, que buscaron en sus umbrías el silencio espiritual.
    5Dehesa del Moncayo (Zaragoza) El Moncayo surge como una ínsula atlántica en medio del mediterráneo, pero no se baña en aguas sino en bosques. Una montaña de apretados hayedos circundada de encinares, olivares y viñedos. Un lugar mágico sacralizado por los habitantes de sus faldas, que buscaron en sus umbrías el silencio espiritual. Getty
  • El puerto de Palombera corona el otoño dorado de los bosques del río Saja. Una vieja masa boscosa, que vio cruzar por sus sendas a aquellos foramontanos que salieron de sus valles cántabros, para ocupar la Castilla reconquistada del año 1000 (en la foto cascada junto al Pozo de la Arbencia, en el parque natural Saja-Besaya).
    6Bosques del Saja (Cantabria) El puerto de Palombera corona el otoño dorado de los bosques del río Saja. Una vieja masa boscosa, que vio cruzar por sus sendas a aquellos foramontanos que salieron de sus valles cántabros, para ocupar la Castilla reconquistada del año 1000 (en la foto cascada junto al Pozo de la Arbencia, en el parque natural Saja-Besaya). age fotostock
  • El otoño colorea los montes del macizo de Ayllón, a caballo entre Segovia y Guadalajara, donde habita un hayedo (en la imagen) al que bautizaron por sus tejos. Un relicto bosque de hayas salpicado de oscuros tejos, que sobrevive al paso del tiempo en unas latitudes en las que no debería tener cabida.
    7Tejera Negra (Guadalajara) El otoño colorea los montes del macizo de Ayllón, a caballo entre Segovia y Guadalajara, donde habita un hayedo (en la imagen) al que bautizaron por sus tejos. Un relicto bosque de hayas salpicado de oscuros tejos, que sobrevive al paso del tiempo en unas latitudes en las que no debería tener cabida. Getty
  • Los altos del valle aragonés de Hecho se coronan con un viejo bosque de hayas y abetos, donde el pino negro pinta sus cumbreras. La retorcida foz de la Boca del Infierno remonta el río Aragón Subordán hasta sus nacederos, donde las montañas encierran esta selva pirenaica salvada de las hachas por su inaccesible situación.
    8Selva de Oza (Huesca) Los altos del valle aragonés de Hecho se coronan con un viejo bosque de hayas y abetos, donde el pino negro pinta sus cumbreras. La retorcida foz de la Boca del Infierno remonta el río Aragón Subordán hasta sus nacederos, donde las montañas encierran esta selva pirenaica salvada de las hachas por su inaccesible situación. age fotostock
  • La vieja sierra de Cameros (en la foto) esconde en la cabecera fluvial del río Iregua un hermoso hayedo, librado del pastoreo tradicional de La Mesta. Rodeados de praderas subalpinas ganadas a los bosques tras siglos de trashumancia ganadera con Extremadura, estos hayedos suponen los últimos bosques húmedos autóctonos de la comarca riojana.
    9Valle de Iregua (La Rioja) La vieja sierra de Cameros (en la foto) esconde en la cabecera fluvial del río Iregua un hermoso hayedo, librado del pastoreo tradicional de La Mesta. Rodeados de praderas subalpinas ganadas a los bosques tras siglos de trashumancia ganadera con Extremadura, estos hayedos suponen los últimos bosques húmedos autóctonos de la comarca riojana. age fotostock
  • Los primeros pasos del río Nervión quedan escondidos entre las frondas boscosas del hayedo de Santiago, hasta precipitarse desde los despeñaderos de la sierra Salvada sobre las vegas del alavés valle de Arrastaria. Este nombrado Salto del Nervión se considera la caída de agua más alta de España, alimentada en su nacencia por las continuas nieblas que descargan su llanto sobre los predios boscosos.
    10Monte de Santiago (Burgos) Los primeros pasos del río Nervión quedan escondidos entre las frondas boscosas del hayedo de Santiago, hasta precipitarse desde los despeñaderos de la sierra Salvada sobre las vegas del alavés valle de Arrastaria. Este nombrado Salto del Nervión se considera la caída de agua más alta de España, alimentada en su nacencia por las continuas nieblas que descargan su llanto sobre los predios boscosos. Getty