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Logroño, tiendas con arte

Lovisual es un encuentro de diseñadores que del 5 al 14 de octubre intervienen en diversos establecimientos de la ciudad. Los bares de la calle del Laurel esperan también a los visitantes

El complejo turístico Marqués de Riscal, en Elciego, incluye un hotel proyectado por Frank Gehry con una estructura voladiza de aluminio y titanio. Ampliar foto
El complejo turístico Marqués de Riscal, en Elciego, incluye un hotel proyectado por Frank Gehry con una estructura voladiza de aluminio y titanio. Getty

Logroño, como está en mitad de todas partes, ha sido eterno cruce de caminos y escenario de numerosas batallas. Con 150.000 habitantes, hoy es capital de La Rioja y, por tanto, capital del vino, que se produce aquí desde tiempos romanos. Esta temporada, además, es cruce de caminos cultural. En la primera mitad de octubre (del 5 al 14) acogerá al festival Lovisual, que congrega a 21 artistas de toda España y convertirá las calles en una galería de arte a través de intervenciones en los comercios. Entre los nombres más sonados, Bollería Industrial (en la cerrajería Freijo; Pío XII, 3), Max Enrich (moda Setlan; Muro de Francisco de la Mata, 6), Clara Nubiola (lencería Anayvi; Gran Vía de Juan Carlos I, 59) o las hermanas Villaplana (Marino pescadería; García Morato, 14).

9.00 Bodegas con arquitecto

Se puede practicar el enoturismo y disfrutar de la arquitectura. Por ejemplo, en las Bodegas Campo Viejo-Juan Alcorta (Camino de Lapuebla), una gran y premiada edificación de Ignacio Quemada que asoma de la tierra como la punta de un iceberg, adaptándose al cerro testigo como una pieza de land art. Dentro de la ciudad, con visitas guiadas o actividades, Ontañón (avenida de Aragón, 3) u Olarra (Mendavía, 30). Más lejos (hasta la Rioja Alavesa) está Frank O. Gehry (Marqués de Riscal) (1), Zaha Hadid (López de Heredia / Viña Tondonia) (2), Phillipe Mazières (Viña Real), Iñaki Aspiazu (Baigorri) o Calatrava (Ysios) (3). Otros intereses arquitectónicos de la ciudad son el ayuntamiento (avenida de la Paz, 11), de Rafael Moneo; el Palacio de Justicia, de Pesquera Ulargui Arquitectos, o la estación del AVE, de Iñaki Ábalos y Renata Sentkiewicz.

Intervención de Marina Fernández Ramos en 2016. ampliar foto
Intervención de Marina Fernández Ramos en 2016.

12.00 Ciencia en la ribera

A lo largo del Ebro se puede pasear por grandes parques y adentrarse en sendas frondosas y estrechas, como si se estuviera en el monte. Las Bodegas Franco-Españolas (4) (Cabo Noval, 2) están al otro lado, donde desemboca el puente de Hierro, inaugurado en 1882, el más antiguo de los cuatro y que también lleva el nombre de Práxedes Mateo Sagasta, el liberal del XIX oriundo de la ciudad. Muy cerca está la Casa de las Ciencias (5) (Ebro, 1), ubicada en el antiguo matadero municipal, proyectado en 1901 por Luis Barrón, una interesante muestra de arquitectura industrial. Dentro de Lovisual podemos visitar la tienda De Torre Gourmet (García Morato, 25), con intervención del diseñador Abel Llaría; la Vinoteca Larría (Pérez Galdós, 52), con los dibujos y vinilos de Diego Lara, o la boutique Mikonos (Jorge Vigón, 23), en cuya fachada en esquina ha trabajado Estudio Báltico.

13.00 Concatedral y museo

En la plaza del mercado se levanta la concatedral de Santa María de la Redonda (6), sede de la diócesis de la zona junto a las otras concatedrales de Calahorra y Santo Domingo de la Calzada. El general liberal Espartero se casó con la logroñesa Jacinta Martínez de Sicilia, se retiró en esta ciudad y tiene un monumento en El Espolón famoso por la generosa dotación genital de su caballo. En su palacio se rehabilitó en 2012 el Museo de La Rioja (7) (San Agustín, 23), un repaso por el arte y la historia de la región desde tiempos prehistóricos. Muy cerca está el Cubo del Revellín (8) (Once de Junio, 6), resto de la muralla de la fortaleza medieval. El mercado de abastos de San Blas (9) (Sagasta, 1) es de verdad (no se ha convertido en gastromercado), y se compran los alimentos en un singular edificio de Fermín Álamo de 1930.

Ambiente de vinos y tapas en la calle del Laurel. ampliar foto
Ambiente de vinos y tapas en la calle del Laurel. Getty

14.30 Pinchos en Laurel

Si hay algo tradicional para comer en Logroño, esa es la calle del Laurel (10) (y sus aledañas), una vía pequeña y estrecha donde se amontonan los bares, cada uno con su especialidad, desde los champiñones hasta la tortilla de patata. La queja de algunos logroñeses es el signo de nuestro tiempo: la masificación turística. En otra época fue distrito de prostitución: las meretrices disponibles colocaban un ramillete de laurel en la ventana, de ahí el nombre.

17.00 Arte cinético en el polígono

Otra ronda por Lovisual nos puede llevar al espacio de decoración Cocinamos? (Jorge Vigón, 28), intervenido por Carlos Rosales; la zapatería A&A (Doctores Castroviejo, 23), a cuyo universo se ha acercado el ilustrador Andrés Tena; The Optical Boutique (Vara del Rey, 15), con el trabajo del estudio Nowheresoon, o la tradicional pastelería Manolo Iturbe (Víctor Pradera, 6), con el trabajo del fotógrafo Carlos Traspaderne. La compañía alemana Würth (11) (de electrónica, química, herramientas, etcétera) tiene museo en un polígono industrial de las afueras (avenida de Cameros, 86-89). Se enfoca en la obra de Miquel Barceló, Richard Deacon, Miquel Navarro, Jaume Plensa y Manolo Valdés, aunque no solo. Como exposición temporal, la muestra de arte cinético Todo es movimiento. Algunas editoriales independientes tienen su sede en la ciudad: la combativa Pepitas de Calabaza; la poética Ediciones del 4 de Agosto, y Fulgencio Pimentel, dedicada a la narrativa actual, el cómic o la literatura infantil. Para librería, Castroviejo (12) (Portales, 43).

19.00 Restos de la tabacalera

Al atardecer, las cañas de El Dorado (13) (Portales, 83), donde saben tirar el preciado líquido como Dios manda. El Café Moderno (14) (plaza de Martínez Zaporta, 7) es cafetón de tertulias con solera, y los aires literarios soplan en el Café Bretón (15) (Bretón de los Herreros, 34). Por la zona se encuentra la iglesia románica de San Bartolomé (16) (San Bartolomé, 2), del siglo XII y un hito del Camino de Santiago francés. Y la sala de exposiciones Amós Salvador (17) (Once de Junio, s/n). En su trasera se conserva una gran chimenea que pertenecía a la fábrica de tabacos. El teatro Bretón de los Herreros (18) (Bretón de los Herreros, 11) toma el nombre de otro hijo de la ciudad, de profesión dramaturgo.

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21.00 ‘Rock and roll’ y chuletillas

Tondeluna (19) (Muro de Francisco de la Mata, 9) es el restaurante del chef Francis Paniego, moderno y desenfadado (obra del estudio Picado-De Blas), donde lo que manda son las croquetas de jamón y la merluza a la romana. Por su interiorismo también es de interés la cafetería Noche y Día (Portales, 63), obra de Javier Dulín. Aquí hay sushi famoso, el que sirven en Kiro Sushi (María Teresa Gil de Gárate, 24), de Félix Jiménez. Para estrella Michelin se viaja a 20 kilómetros, en la localidad de Daroca, dentro de la Venta Moncalvillo (20), donde los hermanos Echapresto le dan otra vuelta de tuerca a lo tradicional riojano. Y después de la cena, concierto en la sala Biribay Jazz Club (21) (Fundición, 4), o copas en bares como el Stereo (Marqués de San Nicolás, 104) o Maldeamores (Marqués de San Nicolás, 106).

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