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Las tres torres de Gante

Del esplendor medieval de su campanario a las agradables terrazas del puerto viejo, un apacible paseo por la ciudad belga

Vista del centro histórico de Gante, en Bélgica, desde el puente de San Miguel. Ampliar foto
Vista del centro histórico de Gante, en Bélgica, desde el puente de San Miguel. Getty

Resultan habituales las comparaciones entre Gante, capital de Flandes Oriental, y Brujas como las ciudades más bonitas de Bélgica. Es cierto que ambas cuentan con una red de canales y hermosos centros históricos, pero, en esencia, son dos urbes diferentes: Brujas es romántica e intimista mientras que Gante resulta imponente y monumental.

No son pocos los que, después de visitar ambas ciudades, coinciden en que, en parte, Brujas tiene la fama y Gante carda la lana. Por ello, proponemos una ruta de un día por los lugares más destacados de Gante, que permite llevarse una idea completa del animado ambiente de la ciudad belga.

Plaza de Sint-Baafsplein, en Gante, con la torre del Campanario al fondo. ampliar foto
Plaza de Sint-Baafsplein, en Gante, con la torre del Campanario al fondo. Getty

Sint-Baafsplein

La ruta comienza en la plaza de Sint-Baafsplein, corazón de Gante, donde encontramos dos de las tres famosas torres medievales que dominan el centro histórico de la ciudad: la de la Catedral de San Bavón, y el Belfort, un precioso campanario de 91 metros de altura y testigo de la riqueza y el poder que alcanzaron los gremios medievales. En su interior se encuentra la campana de Roland, utilizada históricamente para advertir a los habitantes de la ciudad cuando se aproximaban peligros o enemigos, o que se había ganado una batalla. Esta torre forma parte del conjunto de campanarios belgas y franceses declarados patrimonio mundial por la Unesco. Desde arriba, regala una de las mejores visitas de la ciudad.

Al bajar del Belfort merece la pena entrar en la Catedral de San Bavón para contemplar La Adoración del Cordero,de los hermanos Van Eyck, uno de los máximos exponentes de la pintura flamenca medieval. Curiosamente, es conocida también por ser una de las obras de arte más robadas de la historia. Dentro de la Catedral hay que visitar también la cripta, del siglo X, único elemento que se conserva de la iglesia románica sobre la que se construyó el templo actual. La entrada a la Catedral es gratuita y el precio para ver el cuadro de los Van Eyck es de 4 euros.

Cuadro de 'La Adoración del Cordero', de los hermanos Van Eyck, en Catedral de San Bavón, en Gante. ampliar foto
Cuadro de 'La Adoración del Cordero', de los hermanos Van Eyck, en Catedral de San Bavón, en Gante. Agefotostock

Justo al lado de la catedral se encuentra la Lonja de los Paños, testigo de la floreciente industria y comercio textil que enriqueció a la ciudad durante la Edad Media. Era el sitio en el que se celebraban los mercados de los tejidos, las transacciones y donde se reunían los miembros del gremio.

Cogiendo la Cataloniëstraatse llega a la tercera torre de la ciudad, la de la Iglesia de San Nicolás, uno de los edificios más antiguos y majestuosos de Gante. Justo detrás de la iglesia se encuentran la plaza del Korenmarkty la calle Klein Turkije, dos de los sitios con más ambiente de la ciudad. Si llegados a este punto se nos abre el apetito, estamos de suerte: es el lugar adecuado para degustar alguna de las especialidades culinarias de Gante. La más conocida es, seguramente, el waterzooi, plato original de la Edad Media que se cocinaba con pescado fresco procedente del río Lys, que cruza la ciudad. En la actualidad se cocina con pollo, aunque quedan todavía establecimientos que permiten elegir entre ambas variantes. Antes de dejar la Korenmarkt atrás hay que prestar atención al antiguo edificio de correos y su torre del reloj, preciosa mezcla de estilos gótico y renacentista.

Turistas frente al antiguo muelle de Graslei, en el puerto viejo de Gante (Bélgica). ampliar foto
Turistas frente al antiguo muelle de Graslei, en el puerto viejo de Gante (Bélgica). Getty

Paseo por el puerto

El recorrido continúa nuestro camino por Sint-Michelshelling hasta desembocar en las preciosas calles Graslei y Korenlei, los muelles del viejo puerto comercial de Gante y, actualmente, dos de las calles más pintorescas de la ciudad y uno de los mejores paseos que puede disfrutar el viajero. Se puede cruzar de una calle a otra por cualquiera de las pasarelas que unen ambas orillas del río, pero resulta recomendable hacerlo por el famoso puente de San Miguel. Ofrece una de las vistas más bonitas de Gante: se pueden contemplar las tres torres de la ciudad en una sola panorámica.

Antes de acabar el callejeo por el centro histórico hay que deslizarse por la calle Werregarenstraat, repleta de grafitis. Está muy cerca de los muelles y es un lienzo urbano cedido por las autoridades de la ciudad para los artistas locales, que tienen carta blanca para decorar sus muros. Un pasadizo curioso y un tanto especial.

Entrada al museo de la ciudad de Gante (STAM). ampliar foto
Entrada al museo de la ciudad de Gante (STAM).

Tres museos

La abundante oferta cultural de Gante puede complicar la elección al viajero, por ejemplo, entre sus museos. Entre los más destacados e interesantes están el Museo de Bellas Artes (MSK), con una colección muy diversa; el Museo de la ciudad de Gante (STAM), alojado en una abadía del siglo XIV que fue reconvertida en un moderno centro expositivo, y por último el S.M.A.K., el más atrevido de todos, cuya colección permanente de artistas internacionales y exposiciones temporales resultan, en ocasiones, un tanto provocativas.

Tomarse el tiempo de perderse por el centro de Gante cuando cae la noche es una de las mejores maneras de culminar la visita. El cuidado alumbrado de sus calles y casco histórico consigue sacarle el lado más imponente, elegante y romántico a esta ciudad que respira sed de historia, de cultura y de actividad las 24 horas del día.

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