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Pasear entre viñas, salinas y lava en La Palma

A pie desde el volcán San Antonio hasta el faro de Fuencaliente, al sur de la isla canaria

Senderistas bordeando el volcán Teneguía, en Fuencaliente (La Palma).
Senderistas bordeando el volcán Teneguía, en Fuencaliente (La Palma).

Una de las mayores densidades de volcanes en Canarias se encuentra en la isla de La Palma. Y se puede descubrir, por ejemplo, en el Centro de Interpretación del Volcán San Antonio, cerca de Los Canarios, capital de Fuencaliente. Un recorrido de media hora invita a bordear el cráter, de forma circular, hasta el mirador que ofrece una visión excepcional del Teneguía, además de los ríos de lava de ambos volcanes.

Acto seguido comienza el corredor natural bien señalizado hasta el faro y la salinera. Son 6,8 kilómetros, unas dos horas y media, incluido el ascenso al Teneguía, en una lenta caída de 654 metros hasta el mar. Conviene llevar calzado resistente, sombrero y agua. Pasaremos por la zona vitivinícola de uva malvasía de Los Llanos Negros, cuyos vinos paladearemos después en Bodegas Teneguía. No apresurarse puesto que el picón (lapilli) suele provocar resbalones.

Uno de los clímax telúricos de España se alcanza después trepando por el borde del cráter del Teneguía. Su erupción de 1971, que expulsó 40 millones de metros cúbicos de materiales, fue la última registrada en España. Hay un continuo ir y venir de senderistas fotografiando magmas oscurecidos por el hierro y el magnesio. Recientes. Por el efecto chimenea, en la parte superior emanan gases calientes oxidando y confiriendo a las rocas una colorista envoltura roja y amarilla.

La lengua de lava se detuvo -algunos lo tienen por milagro- a pocos metros del faro de Fuencaliente, el de 1902, donde abre, de miércoles a domingo, el centro de interpretación de la reserva marina. Antes, pueda que apetezca un baño en la playa del Faro. Y ya estamos en las guapísimas salinas de Fuencaliente.

Tajos en forma de serpentín

Son peculiares en Canarias los tajos (pocetas donde se obtiene la sal) de pequeño formato, y singulares de Fuencaliente, los tajos en forma de serpentín separados por piedra volcánica. Al acudir en meses de producción, podremos presenciar dependiendo del viento y del clima, el proceso de extracción y envasado de la sal Teneguía (hasta las 17.00).

Obligado es degustar el pescado del día en El Jardín de la Sal, restaurante enclavado entre las montañas de sal. Que es temático lo refrendan las flores de sal que cataremos y que luego podremos comprar: de mojo verde o rojo; con limón y pimienta negra; o combinadas con vino Zeus Negramoll.

Para el regreso, hay guaguas (autobuses) cada dos horas, la última a las 17.45, hasta Los Canarios: restarían dos kilómetros a pie hasta el volcán San Antonio. Y si se está tan a gustito en el extremo sur palmero, pues pedimos un taxi (639 35 79 89) y por 16 euros ponemos punto final a este planazo canario.

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