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Guía ‘El Viajero’ de Edimburgo

Animada cada verano por su famoso festival de artes escénicas, la ciudad escocesa, cosmopolita y europeísta, mantiene una intensa oferta cultural el resto del año

Panorámica de la ciudad escocesa de Edimburgo. Ampliar foto
Panorámica de la ciudad escocesa de Edimburgo. Getty

LA CIUDAD

De la lenta erosión glacial de terrenos volcánicos surgió la orografía sobre la que se asienta Edimburgo. El resultado es espectacular. Presidiéndolo todo, la Roca del Castillo, flanqueada por dos valles; y frente a ella otras dos colinas, Calton Hill y Arthur’s Seat, dos espectaculares miradores para contemplar esta ciudad de conmovedor relieve e historia dramática, donde se fraguaron los relatos de personajes universales como Doctor Jekyl y Mister Hyde, Robison Crusoe y Harry Potter; y donde se desarrollan dramas contemporáneos como los de Trainspotting.

Una visita a la ciudad pasa obligatoriamente por la Old Town, cuya estructura es de gran simplicidad rectilínea. Desde la cresta de la roca donde se encarama el Castillo desciende la arteria principal, llamada la Royal Mile (o Milla Real) hasta el Holyrood House Palace (El Palacio de la Santa Cruz) frente al que se sitúa el moderno Parlamento escocés. En sus tramos más anchos se encuentran monumentos que ponen de relieve la importancia de la ciudad. De trecho en trecho, entre sus impresionantes edificios se abren callejuelas que descienden lateralmente, los llamados closes o wynds.

Restaurantes en Grassmarket, en Edimburgo. ampliar foto
Restaurantes en Grassmarket, en Edimburgo. Getty

El aspecto compacto y desnivelado de la Old Town es resultado de la resistencia histórica a construir más allá de la muralla defensiva y contrasta con la diáfana geometría racional de la New Town, diseñada y construida en el siglo XVIII, el apogeo de la Escocia ilustrada y de su sistema educativo que dio al mundo genios tales como Adam Smith o David Hume. Y es por su aportación a la vida intelectual mundial (histórica y contemporánea) que a esta ciudad norteña se le conoce como la Atenas del Norte.

Entre la zona Antigua y la Nueva un antiguo lago desecado está ahora ocupado por los preciosos Princes Street Gardens, partidos por la mitad por The Mound, una colina artificial sobre la que levantan dos edificios neoclásicos: el Portrait Museum of Scotland y la National Gallery. Al otro lado de la Roca del Castillo, los distritos de Cowgate y Grassmarket, donde antes se ejecutaban a disidentes y malhechores, albergan ahora restaurantes, bares y tiendas para todos los gustos y bolsillos.

Más allá de estas zonas dominadas por el Castillo, la ciudad se expande hacia la planicie o declina hacia los barrios bañados por el frío Mar del Norte, entre los que Leith brilla con personalidad propia.

'Perfomance' callejera durante el Festival de artes escénicas de Edimburgo. ampliar foto
'Perfomance' callejera durante el Festival de artes escénicas de Edimburgo.

El atractivo turístico de Edimburgo es inmenso a pesar de ser una ciudad de tamaño mediano. Su población, de casi medio millón de habitantes, se duplica durante el Festival de Edimburgo que se desarrolla desde finales de julio hasta finales de agosto. En realidad, son dos festivales: el alternativo o Fringe y el festival oficial. Si viajas en esos días ten en cuenta que visitar monumentos, encontrar alojamiento o restaurante o simplemente caminar por sus calles se puede convertir en un gran reto. El otro gran momento de bullicio son las celebraciones de Navidad, con sus atracciones y su Mercado Alemán en Princes Street, y las fiestas de Nochevieja (llamada aquí Hogmanay), las de más renombre en todo el Reino Unido.

El resto del año, Edimburgo vibra pero con más tranquilidad y su oferta turística y de ocio es de una variedad inusitada.

DORMIR

De hoteles 'boutique' a la casa de Shackleton

  • The Balmoral (1 Princes St, Edinburgh EH2 2EQ; Tel: +44 0131 556 2414. Este hotel victoriano de cinco estrellas es una imponente mole arquitectónica que domina el paisaje urbano. Construido junto a la estación de Waverley, su reloj de cuatro caras va siempre tres minutos adelantado (excepto en Nochevieja) para ayudar a los viajeros a no llegar tarde. Se dice que J.K. Rowling se hospedó aquí para terminar los últimos capítulos de Harry Potter. Precio: desde 347 euros.
  • The Glasshouse Hotel (2 Greenside Lane, Edinburgh EH1 3AA; +44 0131 525 8200). Levanta sobre una antigua iglesia gótica cuya fachada almenada se ha mantenido intacta, el elegante interior de este hotel alberga obras de arte de autores escoceses y su terraza y su observatorio ofrecen magníficas vistas de Edimburgo. Dos siglos de historia bien combinados con la arquitectura y el diseño más modernos a corta distancia del centro. Precio: desde 171 euros.
  • G&V Hotel (1 George IV Bridge, Edinburgh EH1 1AD; +44 0131 220 6666). Situado en uno de los cruces de la Royal Mile, este hotel de cinco estrellas combina el modernísimo diseño escocés con ecos del colorido estilo de la marca Missoni. Todas sus habitaciones se abren a espectaculares vistas de la ciudad y su bar Epicurean es el lugar perfecto para descansar del jaleo del centro urbano. Precio: desde 217 euros.
  • Channings Hotel (12-16 S Learmonth Gardens, Edinburgh , EH4 1EZ; +44 0131 315 2226). Este establecimiento ocupa cuatro inmuebles del barrio de Stockbridge al norte de Edimburgo, a tan solo diez minutos a pie del centro. En una de ellos vivió el explorador de la Antártica Ernest Shackleton. La decoración de estilo victoriano y los recuerdos fotográficos de las exploraciones polares nos devuelven a tiempos imperiales que contrastan con el trato informal y relajado del establecimiento. Precio: desde 145 euros.
  • The Rock House (28 Calton Hill, Edinburgh EH7 5AA) es ideal si buscas alojarte de forma independiente. Con espacio para ocho personas (cuatro dormitorios y tres cuartos de baño), la renovación de esta casa del siglo XVIII, situada en la falda de la colina de Calton Hill, se ha realizado con increíble precisión histórica y cuidado de artesanos. Por su parte, el elegante Terrace Appartment (con espacio para cuatro personas) ofrece al viajero una terraza con vistas al sur.

COMER

Tapas a la luz de las velas

  • Home Restaurant (7-8 Queensferry St, EH2 4PA). Comer en este restaurante de menú franco-escocés te subirá la autoestima ética. Fundado con la misión de ayudar a los sin techo y a los más desfavorecidos de la sociedad, su oferta culinaria es siempre de excelente calidad y cada tanto el chef Martin Wishart (una estrella Michelin) se pone al frente de los fogones.
  • Union of Genius (8 Forrest Rd, Edinburgh EH1 2QN; +44 0131 226 4436). Este pequeño negocio tiene también un compromiso social, esta vez relacionado con el medio ambiente. Considerado como uno los mejores lugares para almorzar de la ciudad, aquí puedes tomar o llevarte innovadoras sopas de todo tipo (incluido veganas) ensaladas, pasteles sin gluten… Si devuelves los envases o traes el tuyo propio recibirás puntos para futuros descuentos. Las entregas a domicilio se hacen en bicicleta. Todo muy ecológico.
  • Black Pig and Oyster (82 Commercial St EH6 6LX +44 0131 554 1777). Si te entra la morriña, necesitas sabores ibéricos y no quieres escatimar en gastos, este es tu sitio. Situado en las cuevas del Commercial Quay, el remozado muelle, aquí podrás saborear a la luz de las velas tapas auténticas presentadas con buen gusto. Juzga tú si es merecido el mucho prestigio del que goza.
  • The Scran and Scallie (1 Comely Bank Road, Stockbridge, EH41DT; +44 0131 332 6281). Situado en el acomodado barrio de Stockbridge, este establecimiento está dentro de la categoría de gastro-pub. Su menú ofrece sabores internacionales, pero también platos escoceses con un giro contemporáneo. Los vinos y los whiskies son selectos; las cervezas, de micro-cervecerías escocesas. Nadie quedará defraudado; no en vano es la creación de dos chefs con premios Michelin.
  • Harmonium (60 Henderson St, Edinburgh EH6 6BS; +44 0131 555 3160). En Escocia se dice que para veganos, Glasgow; pero este local se añade a la cada vez más amplia oferta de restaurantes libres de productos animales de la capital. La lista de cervezas es variada y todos sus vinos son orgánicos y biodinámicos (elaborados con ingredientes obtenidos de la naturaleza siguiendo ciclos lunares). Los platos son coloridos, abundantes y muy saludables.
  • The Dome (14 George St EH2 2PF +44 0131 624 8624). Este restaurante, un antiguo banco con fachada de templo romano y colosales columnas corintias, es una verdadera institución en Edimburgo. Situado en una de las arterias principales de la New Town, la sala circular con su techo de cúpula alberga la Grill Room, donde se pueden degustar platos escoceses clásicos en un ambiente suntuoso y relajado. En Navidad, su enorme abeto exterior y su iluminación lo convierten en un decorado de cuento de hadas.
  • Howies (29 Waterloo Place, EH1 3BQ y 10- 14 Victoria Street, EH1 2HG). Con dos restaurantes en Edimburgo, este es un negocio familiar de sabor muy escocés y lugar ideal para el almuerzo. Todos los productos de su menú así como las cervezas y los whiskies son locales. Aparte del tradicional haggis, es recomendable probar la Cullen Skink, una contundente sopa hecha a base de pescado ahumado, patata y leche que te dará fuerzas para continuar tu visita.
  • The Kitchin (Commercial St, EH6 6LX +44 0131 555 1755). Situado en el antiguo muelle, el menú de este restaurante de clara inspiración escocesa y elaborado con los productos locales más frescos te hará la boca agua (aunque lo notará tu bolsillo). A pesar de su estrella Michelin, el ambiente es relajado ¡porque aquí se viene a comer!
  • The King’s Wark (36 Shore, EH6 6QU +44 0131 554 9260). El edificio que alberga este pequeño gastro-pub en el distrito de Leith ha sido de todo: residencia real, hospital para apestados, almacén de explosivos… Ahora su especialidad es la buena comida típica de Escocia, basada en ingredientes frescos y servida entre muros del siglo XV.
  • The Outsider (George IV Bridge EH1 1EE +44 0 131 226 3131). Situado en pleno corazón de la Old Town, desde aquí podrás contemplar unas magníficas vistas del Castillo mientras almuerzas o cenas. El menú (escrito a mano) cambia todos los días, es variadísimo y ajustado a todos los bolsillos.

LA NOCHE

De copas por Edimburgo

  • Panda and Sons (79 Queen St, Edinburgh EH2 4NF; +44 0131 220 0443). Como en los años de la ley seca, este bar se camufla como una barbería. Panda & Sons Barbershop, dice el letrero. Pero al bajar y se accede a un mundo de decoración vintage y modernos cócteles preparados con buen sentido de la teatralidad. El menú de comida es muy escueto porque aquí se viene a beber.
  • The Voodoo Rooms (19a West Register St, EH2 2AA +44 0131 556 7060). Situado en un edificio bicentenario, este elegante bar con cinco salas y dos bares es toda una institución para tomar copas y escuchar música en directo o bailar. La oferta de licores es tan variada como la de cócteles. Y si hay hambre, se puede cenar hasta las 22.00 (entre semana). Hay algo de magia negra en la decoración y en los nombres de las bebidas.
  • Devil’s Advocate (9 Advocate's Cl, Edinburgh EH1 1ND; +44 0131 225 4465). Para llegar a este bar (situado en una antigua estación de bombeo victoriana) tendrás que enfilar uno de los callejones estrechos y escalonados de la Old Town. El nombre del lugar (El abogado del Diablo) y su ubicación recóndita representan la esencia del Edimburgo antiguo. Pero dentro todo es moderno: su decoración de ladrillo, madera y piedra, su amplia oferta de whiskies y su innovadora lista de cócteles. Aquí también se puede cenar algo hasta las 22.00.
  • Jazz Bar (1A Chambers St, Edinburgh EH1 1HR; +44 0131 220 4298). Descrito por sus dueños como "estiloso pero sin pretensiones de modernidad", este local está reconocido como uno de los mejores locales de música en vivo de Escocia. Cada día actúan aquí entre tres y cinco bandas. Y no todas son de jazz: podrás escuchar también blues, soul o funk entre parroquianos leales y visitantes temporales. El precio de la entrada es muy reducido y la recaudación es para los artistas.
  • The Regent Bar (2 Montrose Terrace, EH7 5DL; +44 0131 661 8198). En este bar de ambiente gay podrás disfrutar comida de pub (buena pero sin pretensiones) o probar la amplia oferta de vinos, cervezas, sidras y whiskies en la barra o en unos de sus cómodos sofás, marca de la casa. Su aspecto de pub tradicional y su ambiente informal es perfecto para una velada entre amigos, o como primer paso para una posterior ruta por los muchos bares y discotecas del Triángulo Gay de Edimburgo, o para descender por Leith Walk hasta Leith, el distrito donde se desarrolla la película Trainspotting y cuya oferta de bares es interminable.

QUÉ HACER

Perspectivas de Edimburgo

POR LA ROYAL MILE

Desde la explanada de el Castillo de Edimburgo podrás divisar la ciudad y sus alrededores en todo su esplendor. Construido como fortaleza defensiva, tiene cuatro elementos imprescindibles. Las Joyas de la Corona (cuyos componentes principales son la Corona, el Cetro y la Espada) son las más antiguas de las Islas Británicas; la Piedra del Destino (trasladada a Londres y luego robada por un grupo los nacionalistas escoceses) sobre la que se coronaban los monarcas de Escocia; la Capilla de Santa Margarita, una diminuta ermita del siglo XIV a la que se retiraban a orar los monarcas. A la una de la tarde oirás un Cañonazo proveniente del baluarte del Castillo, una tradición del siglo XIX con la que se ayudaba a los marineros a poner sus relojes en hora.

Justo a la salida de la explanada, a mano izquierda, la Camera Obscura and World of Illusions es una atracción recomendable si viajas con niños, que a pesar del desarrollo tecnológico actual quedarán fascinados con la proyección en tiempo real de toda la ciudad delante de sus ojos y al alcance de su mano. Las divertidas actividades interactivas de The World of Illusions les permitirán jugar y aprender sobre la luz y las ilusiones ópticas.

En tu descenso por la Royal Mile, a mitad de camino, entra en la Catedral de Saint Giles, sede de la Iglesia Presbiteriana, una preciosa iglesia gótica de intricadas vidrieras en cuya Cripta de la Orden del Cardo se puede admirar una talla de un ángel tocando la gaita. A sus espaldas y semi escondido, se encuentra el antiguo Parlamento escocés, auto disuelto en 1707 para unirse con el inglés y así formar Gran Bretaña.

Casi al final, a mano izquierda, te espera una pequeña joya: el Whitehorse Close, una de las callejuelas laterales que se ensanchan para formar una plazoleta. Como muchas cosas en Edimburgo, no hay consenso sobre su origen ni sobre el valor histórico de sus edificios, pero el resultado es digno de visitar.

La Royal Mile desemboca en otro testimonio del poderío monárquico: Holyroodhouse Palace, un imponente complejo arquitectónico de estilo barroco y residencia oficial de la Reina en Escocia. Este ha sido el escenario de grandes momentos históricos, pero el que más se recuerda, por morboso, es el acuchillamiento del secretario de María Estuardo a manos de su celoso marido, que para mayor agravio lo tiró por las escaleras. Todas las dependencias se pueden visitar excepto durante las visitas de la Reina.

Y finalmente, frente al símbolo del poder monárquico, el del pueblo: el Parlamento de Escocia. Diseñado por el español Enric Miralles como expresión poética de la unión de los escoceses con su cultura y su paisaje, este vanguardista complejo arquitectónico no ha estado exento de polémica por su estilo, su ubicación y su presupuesto final. El edificio se puede visitar de lunes a sábado.

Antes de salir de la Old Town, te recomendamos un tour por el Mary King’s Close, un laberinto de calles del siglo XVII abandonadas intactas y sobre las que construyeron otros edificios. Recorridos guiados hay muchos, también con guías vestidos de época que te contarán la vida cotidiana de los antiguos habitantes de la ciudad e historias truculentas de los estragos de la peste o de almas en pena que se resisten a realizar su último viaje.

MUSEOS

Los dos museos de estilo neoclásico situados sobre la colina artificial de The Mound, realzan el aspecto patricio de Edimburgo. The Scottish National Gallery alberga obras maestras universales, desde Botticelli y Raphael hasta Van Gogh o Gauguin, pasando por Velázquez y su Vieja friendo huevos. La entrada (como es frecuente en Escocia) es gratuita, aunque no para las exposiciones temporales. Justo delante, la Royal Scottish Academy comisiona anualmente exposiciones y organiza charlas y otros eventos para la promoción del arte y de los espíritus creadores.

The National Museum of Scotland (Chambers Street EH1 1JF) en su forma actual es la unión de un grandioso museo victoriano y de otro edificio contemporáneo. El museo alberga una ecléctica colección de curiosidades de todo el mundo y de todas las épocas que van desde animales africanos disecados a electrodomésticos del siglo XX, pasando por la oveja Dolly (el primer mamífero clonado) y objetos a través de los que se ofrece un viaje por la historia de Escocia. Durante el Festival de Edimburgo el museo sirve de escenario para espectáculos nocturnos.

Para contemplar arte más contemporáneo, visita el Scottish National Gallery of Modern Art, que ocupa dos edificios funcionalmente llamados Modern One (de estilo neoclásico) y Modern Two (un antiguo orfelinato victoriano). Aquí se albergan más de 6.000 obras desde principios del siglo XX de, entre otros muchos artistas, Picasso o Wharhol. Los jardines del Modern One, diseñados por Charles Jencks, están esculpidos con formas escalonadas y espirales inspiradas en la naturaleza.

Y para terminar, Surgeons' Hall Museums. Aquí se exhiben todo tipo de artefactos e imágenes relacionadas con la medicina anatómico-forense así como miembros y órganos conservados en formol. Uno de los objetos estrella es un librito de notas encuadernado con la piel de un famoso ladrón de cadáveres.

NATURALEZA CERCANA

En Edimburgo la naturaleza nunca está demasiado lejos. Aparte de sus numerosos parques urbanos, entre los que destacan los Princes Street Gardens con su ya famoso Reloj floral, existen senderos que cruzan la ciudad como el Water of Leith Walk, que siguiendo el río atraviesa el precioso barrio de Stockbridge y llega a la aldea de Dean’s Village. A la visita de los Reales Jardines Botánicos o el Zoo de Edimburgo (donde podrás conocer a sus dos pandas gigantes) hay que añadir una escapada a Jupiter Arland, un parque escultórico situado a siete kilómetros hacia el oeste, en los terrenos de Bonnington House, donde la naturaleza es a la vez lugar de exhibición y materia para la expresión creativa.

CALTON HILL

Situada a pocos minutos del bullicio del centro de la ciudad, es difícil describir el ambiente especial de serenidad y misterio que rezuma Calton Hill. Rodeada de praderas de hierba, esta colina alberga cuatro edificios sin mucha conexión aparente: por un lado, están la Old Observatory House, diseñada a principios del siglo XVIII y el City Observatory, de 1818, desde donde se puede observar el cielo nocturno. Aquí se alza también el Monumento a Nelson, con su esfera de señales horarias con la que, al verla bajar, los marineros sincronizaban sus cronómetros. El elemento más emblemático, sin embargo, es la llamada Acrópolis, que no es sino un monumento inacabado a los caídos en las Guerras Napoleónicas. Los fondos se agotaron y nadie se quiso hacer cargo de su construcción, con lo que solo quedó la imponente fachada clásica que se recorta contra el cielo y que da juego para dramáticas fotografías. Las vistas desde cualquier parte del monte son espectaculares. Antes de regresar a la ciudad se puede visitar el cementerio de Old Calton Burial Ground, donde se encuentra la tumba de uno de los hijos más preclaros de Escocia, el filósofo ilustrado David Hume.

ARTHUR’S SEAT

Pocas ciudades pueden jactarse de tener un volcán (aunque esté extinto) a tiro de piedra del centro. Proyectándose hacia la colina del Castillo y erigiéndose sobre el Holyroood House Palace y el Parlamento, esta montaña elevada pero de fácil ascenso ofrece unas vistas de Edimburgo que te quitarán el aliento. No es necesario alcanzar la cima de Arthur's Seat; a poco que subas se desplegará ante ti la maravillosa panorámica. No es inusual encontrarse en algún punto con un gaitero tocando contra los vientos que aquí soplan con fuerza. Si subes en invierno abrígate bien y ¡no olvides la cámara!