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En los bares de Melbourne

Una de las composiciones de la pianista Marina Herlop nació en la ciudad australiana, hasta donde la acompañamos

La compositora y pianista Marina Herlop. Ampliar foto
La compositora y pianista Marina Herlop.

Estudiaba piano en el conservatorio de Badalona cuando, tras leer Instrumental, de James Rhodes, decidió mandarle al pianista una maqueta con sus propios temas. Rhodes quedó encantado y decidió sacar a la luz en su sello el primer álbum de Marina Herlop, Nanook. Una de sus composiciones nació en Melbourne, y hasta allí la acompañamos.

¿Qué hacía usted en Melbourne en 2014?
Fui a ver a unos amigos. Antes de ese viaje pasé una temporada de mucho estrés. Calculé que al llegar dejaría de estar estresada, pero eso no sucedió.

En los viajes siempre se aprende algo…
Es cierto. Ese viaje pasó a ser muy introspectivo sin que yo lo previese. Hacía mucho frío: era julio y allí es invierno. Vivía en una casa poco caldeada, con otras seis personas.

Visualizo un piso de estudiantes.
Más bien de artistas, por ejemplo, estaba el batería de Hiatus Kaiyote, una banda de allí. Yo llegué en plenas vacaciones de invierno, y hubo días en que estuve con ellos por ahí paseando. Fue clave conocer a mucha gente dedicada a las artes. Me entraron unas ganas locas de tocar, estudiar y crear.

¿Cómo transcurría su cotidianidad?
Algunos días iba a correr. También solía ir al mercado de Preston, que era mi barrio. Los puestos eran exteriores, pero cubiertos por un porche. Allí había un piano y a veces me ponía a tocarlo. En ese piano compuse Ugle, un tema de mi álbum.

¿La gente se acercaba a escucharla?
No había muchas personas alrededor. Hay que visualizarme muerta de frío, como una bola de capas de ropa de donde surgía yo. Imaginamos Australia siempre soleada, pero en Melbourne hacía mucho frío húmedo.

Así que más bien vida doméstica.
Sí, pero la gracia era que había jam sessions en las casas, por eso escuché mucha música en directo. También íbamos a los bares de Fitzroy Street, donde tocan bandas. Están pasando cosas como las que ocurrían en Londres en otras décadas. Hay un núcleo artístico sincero, un poco entre hipster y hippy, pero la gente es muy abierta.

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