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Isla Margarita, cocos y playas

El hipnotizador Jeff Toussaint vivió muchos años en el Caribe y recomienda la ínsula venezolana

El hipnotizador Jeff Toussaint. Ampliar foto
El hipnotizador Jeff Toussaint.

Es el hipnotizador oficial de El hormiguero (Antena 3) y ahora tiene su propio espectáculo—1, 2, 3, hipnotízame— en el teatro Nuevo Apolo de Madrid, pero Jeff Toussaint vivió muchos años en el Caribe dedicándose a otros menesteres.

¿Nos lleva entonces de viaje a su pasado?

Sí, a Isla Margarita, en Venezuela, donde trabajé durante mucho tiempo como guía turístico. En 1999 regresé para a ver a mi familia y mis amigos. La gente era tan hospitalaria… Confío en que no haya perdido su encanto.

Isla Margarita es sinónimo de buenas playas. ¿Cuáles son sus favoritas?

Hay dos muy especiales: la playa del Agua y la de La Restinga, donde se pueden conseguir almejas frescas. Estás ahí tranquilo, tomando el sol, y viene un vendedor, te abre un coco y le pone una pajita para que te bebas el agua.

¡Qué tropical suena!

Allí el coco crece tanto como aquí los girasoles. Los hay verdes y también otros más pequeñitos que son amarillos. Me encanta el jugo de estos últimos con whisky y mucho hielo. Y con el agua de los cocos verdes hacen la mejor bebida del mundo, que se llama cocada y lleva también carne de coco, hielo picado y azúcar.

¿Y si le entra hambre?

También hay vendedores de marisco. Los cócteles de gambas y moluscos que te ofrecen llevan nombres como “rompecolchón” o “levantamuertos”, porque son afrodisiacos. Te ponen de todo un poco y cuecen los mariscos con especias, pimiento y cebolla… ¡Riquísimo!

Habrá pasado muchas horas en esas playas.

A menudo juntábamos piedras y hacíamos un fuego allí mismo. Era común cocinar un sancocho, una sopa de patata y verduras con gallina. Los fines de semana había un montón de vecinos que bajaban a guisar el suyo, y los guiris también se unían.

Parece insólito comer gallina a la orilla del mar.

También comíamos langosta: los domingos, mis tres hermanos y mi padre íbamos a pescar y volvíamos cada uno con cuatro o cinco ejemplares. Las costas de Margarita son ricas en mariscos y pescados. Para verlos, te calzas las aletas, te pones las gafas de buceo y el tubo, y ahí abajo están.

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