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Aire libre

Campar a tus anchas

Protocolo para los aficionados a dormir en cámpines o en plena naturaleza

Acampada libre en los Cárpatos, en Rumanía. Ampliar foto
Acampada libre en los Cárpatos, en Rumanía. Getty

Los que se inician en esta práctica deben saber que el material de campin ha evolucionado a gran velocidad. Los principales aspectos a tener en cuenta a la hora de comprar una tienda son, según Xavi Nieto, creador y socio de Aventuramania.com, tienda digital para la vida al aire libre, “que tenga un suelo que proteja del agua y la humedad, vías de ventilación y un tejido resistente”. “Recomiendo que sea del tipo Ripstop”, añade, “que evita que una pequeña rotura acabe en un gran desgarro. Se denomina columna de agua al nivel de impermeabilidad de la tela. Pero cuanto más alto sea, menos transpira la tienda. Para España, basta con que la columna de agua sea de 2.000 milímetros. La tienda más vendida es el modelo Ferrino Proxes (287 euros para cuatro personas). Se arma en diez minutos, tiene una altura de 1,80 metros, permite crear habitaciones y cuenta con un porche para los días de lluvia”.

Para dormir bien en verano en España, este experto aconseja “un saco con una temperatura de confort de entre 5 y 12ºC, teniendo en cuenta que los del tipo momia mantienen mejor el calor pero limitan más los movimientos que los rectangulares. No hay que olvidar que la fibra sintética es más barata que la pluma natural, pero también más pesada”.

Accesorios, menos es más

Un excesivo amor a la acampada, lo que ya empieza a denominarse como Obsessive Camping Disorder (OCD, Desorden Obsesivo del Campista, existen camisetas con estas siglas), puede generar conductas adictivas, como un desmedido afán por hacerse con todo tipo de artilugios para la vida al fresco. Cosas a las que se le dará poco o ningún uso pero que forman del arsenal del sabelotodo del campin. Trampolines de agua hinchables, duchas de bolsillo, despensas de tela colgantes, minibares, lavabos portátiles o batidoras manuales son algunos productos de los que podemos prescindir o utilizar nuestro ingenio para sustituirlos. Todo lo que exceda de una navaja, linterna, cuerdas, utensilios de cocina y botiquín de urgencia entra ya en el surrealista mundo de la Teletienda.

Campin en un festival de música. ampliar foto
Campin en un festival de música. Getty

Zonas acotadas

Los espíritus aventureros se inclinarán por la acampada libre. En España, las comunidades autónomas, y más concretamente los ayuntamientos, son los encargados de permitirla y la gran mayoría no lo hacen. Lo que sí promueven algunos es la modalidad llamada acampada controlada, que consiste en una zona acotada para instalar las tiendas, y que cuenta con servicios higiénicos, agua potable y recogida de basuras.

En Europa, las naciones del norte tienden a ser más permisivas a este respecto que las del sur, aunque siempre hay excepciones. Entre los países que permiten la acampada libre están Francia, Irlanda, Polonia, Suecia, Noruega y Finlandia. Portugal, Grecia, Italia, Alemania, Suiza, Austria o Bélgica, sin embargo, la prohíben.

Respetar a los vecinos

Así como se recomienda que nuestra existencia deje alguna huella, cuando estamos de campin lo ideal es no dejar ninguna. Lo mejor es, si se hace acampada libre, montar la tienda en lugares abiertos, donde no haya vegetación ni cursos de agua. Hacer fuego solo en espacios permitidos, vigilarlo constantemente y utilizar únicamente madera o ramas del suelo, para evitar cortarlas. Hay que caminar por senderos en fila india, para no ensanchar las brechas, y procurar no molestar a los animales. Tal vez queramos verlos de cerca, pero no es seguro que ellos tengan el mismo interés en nosotros. Las basuras hay que depositarlas en contenedores o cargarlas hasta que podamos deshacernos de ellas.

Cada campin cuenta con sus propias normas, pero entre las no escritas está no molestar a los vecinos con sesiones de guitarra o conversaciones a altas horas de la madrugada. Los que no quieran renunciar al sexo deben saber que estos improvisados habitáculos de nylon tienen sus limitaciones. Para evitar dar un espectáculo de luz y sonido es importante que, si iluminamos la tienda, situemos la linterna en el techo de la misma y no en el suelo, para que no se provoque el efecto de sombras chinescas y se agranden las siluetas de los que están dentro. Los amantes ruidosos deberán contenerse, aunque otra opción es ir de acampada a un festival de música. Los decibelios se encargarán de amortiguar los sonidos del sexo.

Para acampar con glamur

Si no se quiere renunciar a las comodidades de un hotel hay que apostar por el glamping (glamur y campin) que aúna aventura, sofisticación y vida nómada. La Casa Rural Refugio Marnes, en Benisa (Alicante), alquila una jaima o tienda beduina para cuatro personas por 692 euros por semana. En Lanzarore Retreats, en Arneta (Lanzarote), se puede dormir en una yurta, típica tienda de campaña de Mongolia, desde 120 euros la noche para dos personas. La Casa de Laila, en Alhaurin el Grande (Málaga), es un coqueto glamping con tiendas blancas y circulares, tapizadas con alfombras, espejos y flores naturales. Una noche para dos cuesta 80 euros e incluye desayuno con productos de la huerta y huevos de gallinas felices. Attrap Rêves ofrece la posibilidad de dormir en una burbuja hinchable transparente ( a partir de 140 euros noche), desde la que ver la luna y las estrellas en enclaves de ensueño franceses.

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