Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Casona del Boticario, perspectivas de los viñedos riojanos

Viaje al siglo XVIII en San Vicente de la Sonsierra

Una de las habitaciones de la Casona del Boticario, en San Vicente de la Sonsierra (La RIoja). Ampliar foto
Una de las habitaciones de la Casona del Boticario, en San Vicente de la Sonsierra (La RIoja).

Por delante, la calle principal de San Vicente de la Sonsierra, municipio riojano de 1.000 habitantes fronterizo con Álava que destaca por su iglesia y castillo sobre un cerro. Por detrás, las viñas y el perfil soberano de la sierra de Cantabria.

Puntuación: 5
Arquitectura 7
Decoración 5
Estado de conservación 7
Confortabilidad 5
Aseos 5
Ambiente 4
Desayuno 3
Atención 7
Tranquilidad 8
Instalaciones 3

Así tuvieron los boticarios de esta villa sus vistas durante siglos. La casona actual de sillería y mampuesto data del siglo XVIII, época en que la pujanza del vino hizo próspera la antigua frontera entre Castilla y Navarra. Nada menos que 1.700 hectáreas de viñedo y 20 bodegas florecen a su alrededor.

El enoturismo ha venido a añadir dividendos a este emporio. Hace solo tres años, los herederos de la casa decidieron convertirla en hotel, visto el auge que cobraban en la región las visitas a bodegas con catas de vinos y noche en algún hito monumental.

Fachada de piedra

Mayans Pombo venía de la academia gastronómica, donde aprendió todo lo que se puede entender sobre el vino más allá de degustarlo y descorchar otra botella en señal de felicidad. Es cierto que en el arte de la hospitalidad le falta aún recorrido, lo que el paso del tiempo y el empeño personal resolverán. Su esposo, el arquitecto Benito Prellezo, acarreó piedras con el propósito de recuperar la prístina habitabilidad de la vivienda. Y, con ella, la falta de luz, esa sensación claustrofóbica que protegía a sus antiguos moradores de las inclemencias exteriores.

Espacio de paso hacia las escaleras, en la Casona del Boticario. ampliar foto
Espacio de paso hacia las escaleras, en la Casona del Boticario.

Los interiores están en las antípodas del minimalismo funcional. Un barroquismo especulativo que contrasta, sin embargo, con la pulcritud de perspectivas lograda por el propietario, afanado en obtener el plano y su contraplano en el entramado de vidrios que resguarda las escaleras. Se mire por donde se mire, el paisaje enoturístico cobra vida mil veces repetido en ese juego especular urdido desde las habitaciones. Los cristales introducen el perfil de la sierra adentro, como una máxima terapéutica de la recordada botica de tiempos pasados.

Junto a estos destellos arquitectónicos, la vetusta y sombría presencia del mobiliario. Mejor tono presentan las habitaciones, especialmente las que proyectan un balcón hacia el viñedo. Aunque, siempre, la incómoda decoración de varios de los cabeceros, las arañas cenitales, algunos de los sillones un punto viejunos.

Enclaustrado en el calado original de la casa, el desayuno se nos antoja más frailuno que farmacéutico. Adiós inyección de optimismo matinal. Menos mal que la propietaria acude a reparar los sinsabores con su conversación animosa.

La Casona del Boticario

  • Categoría oficial: 3 estrellas. 
  • Dirección: General Varela, 1. San Vicente de la Sonsierra, La Rioja.
  • Teléfono: +34 941 33 42 00.
  • Web: www.casonadelboticario.com.
  • Instalaciones: jardín posterior, sala de estar con biblioteca.
  • Habitaciones: 1 individual, 9 dobles; todas con calefacción, teléfono, TV satélite, wifi gratuito, secador de pelo Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados; animales domésticos prohibidos.
  • Precios: desde 80 euros la habitación doble, desayuno e IVA incluidos.

Más información