Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Fuera de ruta

Triple secreto en Costa Rica

Casitas de madera en las copas de los árboles y las playas tropicales de Mal País y Santa Teresa

Playa de Santa Teresa, Costa Rica Ampliar foto
Surfistas en la playa de Santa Teresa, en Costa Rica. Getty

Costa Rica, el país que acuñó el eslogan “Sin ingredientes artificiales”, alberga cerca del 6% de la biodiversidad mundial. En este paraíso de apenas 52.000 kilómetros cuadrados —10 veces más pequeño que España— y unos cinco millones de habitantes hay más de 230 especies de mamíferos, 12.000 tipos de plantas y 850 especies de aves. Si además tenemos en cuenta la calidad de sus playas y una temperatura promedio anual que oscila entre los 20 y los 27 grados, no es de extrañar que Costa Rica se haya convertido en uno de los destinos turísticos más deseados. Tan solo en 2015 registró más de 2,6 millones de turistas.

En los últimos años han proliferado los pequeños alojamientos, la mayoría de carácter familiar, que comulgan con los principios del ecoturismo o turismo sostenible, que promueven la economía local y favorecen la reinserción de especies animales en su hábitat natural. Estas son algunas de las propuestas para vivir una experiencia única en el país.

Triple secreto en Costa Rica ampliar foto

1 Noche en el bosque

En el norte, en Boca Tapada (San Carlos, Alajuela), a poca distancia de la frontera con Nicaragua, se encuentra Maquenque Ecolodge. Situado en un refugio nacional de vida silvestre, este alojamiento abarca 69 hectáreas y no supera la veintena de camas. Pertenece a la familia Artavia, que tardó dos años en construirlo. El lodge está rodeado por el río San Carlos y la única forma de acceder a él es mediante un bote o a caballo si el agua no está alta. Los menos de 200 habitantes que conforman Boca Tapada son una pieza clave para Maquenque Ecolodge. Fueron ellos quienes ayudaron a la familia Artavia a construir el proyecto, 14 cabañas en las que los primeros rayos de sol se cuelan mientras se disfruta del canto de las aves. También conforman la plantilla de trabajadores del establecimiento.

El secreto mejor guardado de este lugar son las tres casitas de madera en tres árboles. Por una escalera que recorre el tronco del árbol se llega hasta la habitación, protegida con una malla para evitar las picaduras de mosquitos. Tiene una ducha al aire libre donde el viajero puede refrescarse a pocos metros de un mono aullador. Los techos de la cabaña son abiertos, lo que permite admirar las estrellas.

Los paseos a caballo y una ruta en bote para visitar el pueblo de Boca Tapada y disfrutar de una cerveza Imperial bien fresquita en la frontera con Nicaragua completan la oferta de actividades.

2 Amantes del café

En Llano Bonito del Naranjo (Alajuela), y para deleite de los más cafeteros, Chayote Lodge es un concepto de hotel boutique que ofrece actualmente ocho cabañas inspiradas en la cultura del café. Situado a 2.000 metros de altura, en pleno bosque tropical, las estancias están ubicadas en el corazón del bosque, con pequeños balcones privados con vistas a los volcanes Poás, Barva e Irazú, donde el viajero podrá disfrutar de uno de los atardeceres más espectaculares del país. Si uno tiene suerte y paciencia, podrá ver osos perezosos y escuchar a los monos aulladores a pocos metros. Su dueño, Rolando Campos, ha trabajado 10 años en el proyecto.

Visitas a los cafetales y al pueblo de Naranjo son dos de las actividades recomendables. Cerca se encuentra la reserva forestal El Chayote, con más de 400 hectáreas para recorrer. Y nada mejor que una cena casera con una familia local para acabar el día. Doña Eladia y los suyos acogen a todo viajero dispuesto a aprender a preparar frijoles con asado y plátano frito y a disfrutar de una grata conversación.

Guía

Cómo ir

» Iberia vuela directo de Madrid a San José de Costa Rica, ida y vuelta, a partir de unos 500 euros.

Información

» Maquenque Ecolodge.
» Chayote Lodge.
» Turismo de Costa Rica.
» Turismo de Centroamérica.

3 Paraíso encontrado

Costa Rica es famosa también por sus playas y por sus olas. Miles de surfistas se desplazan cada año a la costa del Caribe para practicar este deporte. En la costa del Pacífico, el destino preferido de los costarricenses para disfrutar de la playa son las de Mal País y Santa Teresa. Por 25 dólares se puede alquilar una modesta cabaña a pocos metros del mar y en un bosque. Las carreteras no están pavimentadas y, aunque cada vez más turistas descubren este pequeño paraíso encontrado, se puede disfrutar del lugar sin aglomeraciones.

En Mal País residen algunos europeos que decidieron dejarlo todo atrás y quedarse a vivir. Aquí la oferta turística es muy variada y a gusto del consumidor: desde alojamientos que ofrecen retiros de yoga y clases de surf hasta casas flotantes. A pocos metros, el pueblo de pescadores Tambor ofrece la posibilidad de viajar en bote a Isla Tortuga, donde se puede practicar snorkel y conocer a Filomena, una cerdita que come piñas y adora que le rasquen la barriga.

Encuentra inspiración para tus próximos viajes en nuestro Facebook y Twitter e Instragram o suscríbete aquí a la Newsletter de El Viajero.

Más información