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Animado verano londinense

Del carnaval más loco en Notting Hill a festivales de música festivales, citas implescidibles para una visita estival

Carnaval de Notting Hill, en Londres Ver fotogalería
Una comparsa desfila en el carnaval de Notting Hill de 2013, en Londres.

Londres es el destino veraniego estrella para los viajeros españoles. Miles de ellos preparan ya su estancia estival en la capital británica, por motivos de los más dispar: para aprender inglés, hacer turismo, buscar trabajo, comprar compulsivamente o, simplemente, para disfrutar de una de las ciudades más interesantes y animadas del planeta.

Lo largos y cálidos días del verano londinense invitan a invadir sus calles y los festivales se multiplican con el buen tiempo. Un buen momento para comer fresas, beber en las terrazas, descubrir las novedades que cada año ofrece la ciudad y escoger entre las numerosas actividades al aire libre que ofrece la City, incluidos sus mejores festivales de verano. Estas son algunas de las citas imprescindibles que hay que llevar apuntadas en la agenda viajera.

Cita veraniega en la Royal Academy

Una visitante en la exposición de verano 2015 de la Royal Academy of Arts, en Londres. ampliar foto
Una visitante en la exposición de verano 2015 de la Royal Academy of Arts, en Londres.

La exposición estival en la Royal Academy of Arts es uno de los grandes acontecimientos culturales del verano londinense: arranca en junio y hasta el mes de agosto muestra un millar de obras presentadas por artistas de todo el país. La muestra, que lleva celebrándose desde hace casi 250 años, reúne arte contemporáneo a la venta de artistas desconocidos y consagrados, y es, probablemente, la cita anual más destacada de la Academia.

Pero también hay que detenerse en el exterior, en su amplia explanada pavimentada, con luces y fuentes cuidadosamente dispuestas para mostrar la carta astral de Joshua Reynolds, el primer director de la Royal Academy, cuya estatua está en el centro. El patio acoge instalaciones temporales de escultura, así como obras para el exterior de artistas contemporáneos. La academia, que conforma la sociedad más antigua de Gran Bretaña dedicada a las Bellas Artes (se fundó en 1786 y se trasladó a la Burlington House un siglo después) ha ampliado su espacio expositivo, extendiéndose al número 6 de Burlington Gardens, y está en un proceso ambicioso de reformas que durará hasta el 2018. Su impresionante colección incluye dibujos, cuadros, diseños arquitectónicos, fotografías y esculturas de artistas de diversas épocas, desde el propio Reynols hasta Turner, Constable o Gainsborough, así como Hockney o Norman Foster. Lo más destacado se expone en las salas John Madejski del primer piso.

Los festivales son para el verano

Festival Lovebox 2014, en Londres. ampliar foto
Festival Lovebox 2014, en Londres.

En Londres se escucha siempre lo último en música y en verano se mantiene la tónica, en formato festival. Uno de los más destacados durante el intensa temporada estival es el Wireless, dedicado al dance y el R&B. Una cita perfecta para participar y disfrutar del animado ambiente festivalero londinense en Finsbury Park, al noreste de la ciudad. Durante tres días -este año del 8 al 10 de julio- se suceden conciertos de los artistas más famosos y destacados del momento, como, en la presente edición, Calvin Harris, Craig David, Bugzy Malone, Bryson Tiller, Boy Better Know y Jess Glynne, entre otros. Y para los descansos hay puestos de comida y bebida, talleres de música y zona chill out dentro del recinto. Eso sí, conviene comprar la entrada con antelación, es uno de los festivales más concurridos. 

Otra opción es el Lovebox (15 y 16 de julio), un espectáculo de música de dos días en Victo­ria Park, al este de Londres, creado por el dúo de bailarines Groove Armada en 2002, ante la falta de festivales de esta clase en la capital británica. Fue un éxito en su inicio, ha ido creciendo y consolidándose, y aunque su razón de ser es la música dance, incluye ya muchos otros géneros.

Proms, un clásico londinense

Tres turistas en bici ante el Royal Albert Hall, en Londres. ampliar foto
Tres turistas en bici ante el Royal Albert Hall, en Londres.

Los amantes de la música clásica tienen como gran referente estival los ya tradicionales Proms, los paseos musicales organizados por la BBC. Arrancan a mediados de julio y hasta princi­pios de septiembre ofrecen magníficos con­ciertos de música clásica en distintas ubicaciones de la ciudad, entre las que destaca el prestigioso Royal Albert Hall.

Construido en 1871 gracias, en parte, a los beneficios obtenidos en la Gran Exposición de 1851 organizada por el príncipe Alberto (marido de la reina Victoria), el Royal Albert, anfiteatro abovedado de ladrillo rojo adornado con un friso de azulejos de Minton, es la sala de conciertos más famosa del Reino Unido y sede de los Promenade (Proms) de la BBC cada verano. Se puede reservar un circuito guiado de una hora casi todos los días para descubrir la historia del auditorio y los entresijos reales.

Curiosamente, no fue concebido como una sala de conciertos, sino como un espacio para las artes y las ciencias, por lo que durante su primeros 133 años de su existencia atormentó a todo el mundo con su impactante acústica. Los enormes reflectores de sonido fueron colgados del techo en 1969 y en 2004 se terminó una reforma completa.

Cerveza para todos en Olympia

Pub Lamb & Flag, en Covent Garden (Londres). ampliar foto
Pub Lamb & Flag, en Covent Garden (Londres).

Organizado por la CAMRA (Campaign for Real Ale), organismo que promociona la región de Londres, el Great British Festival invita a disfrutar del 9 al 13 de agosto de la mejor cerveza británica y de importación en el céntrico centro de exposiciones Olympia. Aunque se trata de un evento para profesionales, cada tarde, de 17.00 a 22.30, abre sus puertas al público como una oportunidad, para los muy cerveceros, de degustar las mejores variedades del mundo.

El verano londinense es buen momento para conocer también los mejores pubs de la ciudad. Por ejemplo, la Jerusalem Tabern, en Clerkenwell, pequeño, rebosante y de ambiente antiguo, donde ya tomaba sus pintas el mismo Dickens; el célebre Lamb & Flag, el favorito de todo el mundo, en Covent Garden, o el venerable Mayflower, un pub del siglo XV a la orilla del río.

Pero en estas fechas la mejor cerveza londinense se puede disfrutar también al aire libre, gracias a beer gardens como el de Edinboro Castle, con un enorme jardín de refinado ambiente en Camden Town, donde hay hasta barbacoa y futbolín. Otro clásico imprescindible es el Windsor Castle, una taberna clásica en lo alto de Campden Hill Road con mucha historia, tanto en su interior como en su  delicioso jardín exterior, espacio festivo para estirar las piernas durante los atardeceres estivales. El  beer garden del Garden Gate, en Hampstead Heads, es perfecto para sorber una Pimm’s entre la vegetación; el de Greenwich Union para disfrutar de una cerveza Meantime en una de las mesas de su terraza y People’s Park Tavern, en Hackney, cuenta con un soleado jardín junto a Victoria Park y con su propia cerveza artesanal, elabortada in situ.

Pantalla gigante en Somerset House

Terraza en la explanada de Somerset House, en Londres. ampliar foto
Terraza en la explanada de Somerset House, en Londres.

Cada verano, durante 15 días, la Somerset House convierte su patio en un cine al aire libre donde se puede ver una ecléctica mezcla de estre­nos, películas de culto y peti­ciones populares. El Film4 Summer Screen se celebra a principios de agosto y es un momento estupendo para acercarse a conocer este histórico centro de arte en el West End. El propio edificio es ya una obra de arte neoclásica, de estilo palladiano, cuyo magnífico patio de 55 fuentes danzantes (el Safra Fountain Court) fue un aparcamiento hasta la espectacular reforma del año 2000. La casa fue diseñada en 1775 como un bloque de oficinas construido ex profeso y actualmente  alberga dos galerías de arte: la Courtauld Gallery, con piezas de Rubens, Botticelli, Cézanne, Degas o Monet, así como las Embarnkment Galleries, centradas en la moda, la fotografía y el diseño contemporáneo. Aquí es donde se celebra la London Fashion Week, en febrero y septiembre.

Carnaval en Notting Hill

Carnaval de Notting Hill, en Londres. ampliar foto
Carnaval de Notting Hill, en Londres.

El último fin de semana de agosto, el barrio de Notting Hill baila al ritmo de calipso, ska, reggae y soca durante su famoso carnaval estival, el festival callejero más grande de Europa (congrega a más de un millón y medio de personas) y una de las citas del año en Londres. Del carnaval, homenaje al espíritu caribeño de la ciudad, destaca el desfile de disfraces principal, que suele celebrarse el lunes, como culminación de las celebraciones carnavaleras. Los desfiles terminan sobre las 21.00 aunque las fiestas en bares, restaurantes y casas particulares del barrio se prolongan hasta la madrugada.

En esta larga y ruidosa fiesta, en la que londinenses y visitantes abarrotan las calles y se desmelenan, y que resulta imprescindible para empaparse y saborear la característica multiculturalidad de la capital británico, la comida es otro de sus indiscutibles atractivos: hay docenas de puestos callejeros de comida caribeña y muchos cocineros célebres, como Levi Roots, suelen dejarse ver.

En septiembre, más verano

Un participante en la Great Gorilla Run, la carrera más loca de Londres. ampliar foto
Un participante en la Great Gorilla Run, la carrera más loca de Londres.

Septiembre sigue siendo un mes fantástico para visitar Londres, con algo menos de trasiego turístico y, todavía, muchas citas curiosas. Se puede asistir, por ejemplo, de asistir al Totally Thames, un cosmopolita festival de homenaje al Támesis con ferias, teatro calleje­ro, música, streetfood, fuegos artificiales y carreras por el río londinense, que cul­minan en una soberbia procesión nocturna. O participar en el Greenwich Comedy Festival, una fiesta de la risa que durante una semana (es el festival de comedia más largo de Londres) reúne a grandes nom­bres del ramo y espectáculos emer­gentes en el National Maritime Museum.

Para quienes quieran conocer ese Londres que rara vez puede verse, a finales de septiembre llega el Open House London, una semana de puertas abiertas en la que pueden visitarse más de 700 edificios históricos de la capital británica, habitualmente cerrados al público, como el icónico 30 St Mary Axe, más conocido como el Pepinillo. Y algunos días antes (17 de septiembre) llega la cita deportiva más loca del mes: ecologistas y runners se lanzan a las calles en la Great Gorilla Run, una carrera en la que todos los participantes se visten de gorilas y recorren ocho kilómetros desde la City hasta Bankside (y vuelta), a beneficio de los gorilas de la montaña.

Estrenos y citas interesantes

Londres está en constante cambio. Nuevas propuestas, tiendas, restaurantes y atracciones. La ciudad se mueve y ofrece, cada verano, estrenos y novedades más que interesantes. Por ejemplo, un servicio de 24 horas durante los fines de semana en nue­ve líneas de su red de Metro, con frecuencias de unos diez minutos durante toda la noche.

Vista del edificio Walkie Talkie, desde el mercado de Borough, en Londres. ampliar foto
Vista del edificio Walkie Talkie, desde el mercado de Borough, en Londres.
  • La ciudad cuenta con nuevas perspectivas desde las alturas, gracias a las dos últimas incorporaciones a su skyline. En primer lugar, The Shard, en el South Bank, edificio con forma de astilla de Renzo Piano, cuenta con tres plataformas de observación abiertas al público (pisos 68, 69 y 72; entrada 33 euros) y vistas impresionantes a 244 metros, así como dos restaurantes en las altura, Aqua Shard y Oblix, en la planta 32, con panorámicas fabulosas. Además, la Torre Fenchurch 20, conocido popularmente como el Walkie Talkie y quinto edificio más alto de la City, despliega en la azotea de su planta 35 el luminoso Sky Garden: tres niveles que acogen una brasserie, un restaurante, el café-bar Sky Pod y un panorama urbano de 360 grados. La entrada es gratuita, pero hay que reservar mesa previamente.
  • El nuevo Queen Elizabeth Olympic Park, fruto de la transformación de parte de las instalaciones de los Juegos Olímpicos de 2012, es una enorme extensión de casi 300 hectáreas que incluye las principales sedes olímpicas, además de parques infantiles, senderos y carriles bici, jardines y una mezcla de humedales, bosques, prados y otros hábitats naturales. El centro de todo es el estadio olímpico, pero hay otros destacados como la zona de deportes acuáticos, el Velodromo, el Copper Box Arena, un estadio cubierto destinado a eventos deportivos y conciertos, o el Here East, un gigantesco campus digital del tamaño de 16 campos de fútbol. Para tener una perspectiva diferente del parque, se puede hacer un circuito en bote por sus canales.
Imperial War, en Londres. ampliar foto
Imperial War, en Londres.

Una exposición sobre la I Guerra Mundial estrenada en 2014 con motivo del centenario del co­mienzo del conclicto mundial hace imprescindible visitar el Imperial War Museum, instalado en el antiguo Bethelehem Royal Hospital. First World War Galleries es, posiblemente, la mejor muestra permanente instalada en un museo de Londres. Ubicada en planta inferior del centro, proporciona una cruda mirada sobre quienes vivieron la guerra, tanto en el frente como en casa.

  • Desde 2014 está también abierto el World Conservation and Exhibitions Centre, proyectado por Richard Rogers, nuevo espacio del Museo Británico que ha costado 135 millones de libras. Se trata de la esperada ampliación del museo, que reúne una exhaustiva muestra de las culturas del mundo que abarca más de 7.000 años. El centro, enorme, ofrece también charlas diarias gratis, visitas concretas a las joyas de su colección, excelentes recorridos multimedia (iPaden mano) o circuitos especiales para niños.
  • Trafalgar Square se renueva cada 18 meses gracias al Fourth Plinth Programme. Una de los cuatro pedestales ubicados en las esquinas de la plaza (ocupados por figu­ras destacadas, como el rey Jorge IV, el general sir Charles Napier y el comandante sir Henry Havelock), concebido originalmente para una estatua de Gui­llermo IV, ha permanecido vacío durante los últimos 150 años (según algunos está reservado para una efigie de la reina Isabel II, tras su muerte), y la Royal Society of Arts concibió este programa en 1999 con la determinación de utilizar ese espacio vacío para obras de artistas contemporáneos. La expuesta actualmente es Gift Horse, de Hans Haacke, un caballo esquelético sin jinete con un indicador de la bolsa de valores.
  • Buenas noticias para los seguidores de Harry Potter: los Warner Bros Studios, cerca de Watford, al norte de Londres, cuenta con un circuito temático que permite recorrer los esce­narios de las películas de la saga, incluida la locomotora original del Hogwarts Express. La visita, que merece la pena a pesar del precio (y requiere reservar una franja horaria determinada), se inicia con un cortometraje antes de cruzar las enormes puertas del plató real del Gran Comedor de Hogwarts. Desde allí, se puede explorar el resto del complejo de forma libre incluidos un gran hangar que contiene los decorados interiores más reconocibles (el despacho de Dumbledore, la sala común de Gryffindor, la cabaña de Hagrid), otro con el andén 9 y el Expreso de Hogwarts y una sección al aire libre con el exterior de Privet Drive, el Autobús Noctámbulo de tres plantas de color morado, así como una tienda donde venden cerveza de mantequilla (muy dulce, pero vale la pena probarla). La atención al detalle es fascinante, e incluso hay una sección dedicada al diseño gráfico de elementos como las cajas de cereales de la cocina de los Weasley. Otro plato fuerte es el taller de animatrónica (se puede saludar al Hipogrifo) y un paseo por el callejón Diagon, aunque la mayor sorpresa se guarda para el final: una maqueta a escala de Hogwarts que se usó para las tomas exteriores.
  • Por primera vez se abre al público el segundo piso del edificio anexo al maravilloso museo de Sir John Soane, que alberga la casa priva­da del arquitecto y su sala de maquetas. La casa expone asombrosos efectos personales y curiosidades de Soane (1753-1837), hijo de un albañil que se hizo famoso por proyectar el Banco de Inglaterra y cuya vida estuvo inspirada en las ideas que descubrió durante su grand tour por Italia en el siglo XIX. Casado con una mujer adinerada, usó su fortuna para construir esta casa (y la contigua), que ahora alberga un espacio expositivo y educativo declarado patrimonio nacional. Cuenta con una cú­pula abovedada que ilumina directamente la cripta, una galería repleta de estatuas y una pinacoteca donde los cuadros están estibados uno tras otro en paneles de ma­dera abatibles. Aquí es donde se muestran las obras más selectas de Soane (Canaletto, Christopher Wren y Robert Adam, William Hogarth). Entre las adquisicio­nes más raras de Soane se expone un sarcófago con jeroglíficos egipcios, una maqueta de la celda de un monje y cadenas de esclavos. 

Más información en la nueva guía Lonely Planet de Londres y www.lonelyplanet.es

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