Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

De vinos por Río de Janeiro

La ciudad carioca vive una ‘enorevolución’ con la apertura de nuevos bares especializados

Brindis en un evento de Wine It, empresa especializada en ferias relacionadas con el mundo del vino, en Río de Janeiro. Ampliar foto
Brindis en un evento de Wine It, empresa especializada en ferias relacionadas con el mundo del vino, en Río de Janeiro.

Durante mucho tiempo, tomar una simple copa de vino en los bares y restaurantes de Río de Janeiro era una epopeya. O solo se servía por botellas enteras (y carísimas) o ni siquiera se ofrecía en la carta. Pero algo está cambiando en la ciudad carioca. Los winehouses (bares de vino) empiezan a surgir en cada esquina, las ferias de cerveza artesanal se ocupan también de los vinos y hasta los restaurantes tradicionales han ampliado su bodega con sangrías, espumosos y vinos brasileños dirigidos sobre todo a los comensales más jóvenes.

Barra del bar Canastra, en Río de Janeiro. ampliar foto
Barra del bar Canastra, en Río de Janeiro.

Un ejemplo informal de esta enorevolución es el bar Canastra, en Ipanema, en cuyo menú solo cuenta con referencias brasileñas (incluyendo sangrías) y a buenos precios. Para acompañar, quesos de la Sierra de la Canastra (Minas Gerais), producto 100% brasileño. Los dueños, franceses, abrieron el local hace un año y medio con una selección de referencias que demuestra su pasión por los vinos elaborados en Brasil, y que incluyen exploraciones en busca de nuevas marcas. La última, por la región sur del país. "Queremos que se valore el vino brasileño y crear un concepto que no existe en Río: un boteco (bar) de vino”, dice Salomé, que ha estudiado sobre el tema en Francia.

Una línea parecida sigue WineHouse, en Botafogo, a cargo de sus socios Dominic y Selene. La idea de abrir un bar dedicado al vino se les ocurrió después de llevar un año viviendo en la ciudad, cuando degustaron un buen tinto fuera de casa. “Llegamos a la conclusión de que en Río había un mercado potencial para el consumo de vino, ya que muchas personas lo tomaban en casa, sobre todo en invierno, pero no tenían un buen lugar para salir y disfrutarlo en un ambiente relajado, pero sin pagar mucho”, explica Dominic. "Luchamos contra la asociación que se hace en Brasil entre vino y lujo", añade.

Pizarra de WineHouse, en la zona de Botafogo, Río de Janeiro. ampliar foto
Pizarra de WineHouse, en la zona de Botafogo, Río de Janeiro.

Después de dos años funcionando, y con algún premio por el camino –como el de Mejor Bar de Vinos en 2015, de la revista Veja–, la pareja asegura que la clientela crece cada día. La carta también tiene muchas referencias nacionales, en especial blancos, rosados y espumosos. Uno de ellos, el Vinhetica Terroir de Rose, del sur de Brasil, está elaborado por una comunidad de franceses en la Sierra Gaúcha.

"Combina con casi todas las estaciones de Río. No es pesado, tiene la cara de un rosado de Provence, en Francia, pero es brasileño y por eso mucho más barato", cuenta Selene. "Nos gusta mucho el estilo español del vino, joven pero con actitud. Un vino brasileño que encontramos en esta línea y que tiene mucho éxito en el bar es Casa Venturini Tannat. Además, creemos que los vinos griegos (e incluso el pueblo griego) tienen bastante que ver con la cultura carioca. La prueba es el Oenodea Blanco”, dice.

Tinto contra el calor

A pesar del calor que hace casi todo el año en Río, la preferencia general sigue siendo el vino tinto "y con mucho cuerpo", explica Gabriela Teixeira, sumiller del restaurante tradicional Giuseppe Grill. "Aunque el clima sea más propicio para los blancos y rosados, al carioca le gusta el tinto afrutado. Es un perfil, no obstante, que está cambiando entre el público más joven", explica.

Algunos de los nuevos proyectos empresariales están al tanto de estos cambios y crecimiento en el sector. Ese el caso de la distribuidora Wine for Friends, especializada en vinos con buena relación calidad/precio, o de Wine It, relacionado con la organización de ferias y eventos relacionados con el vino y tratan de transmitir la idea de que no se trata de una inalcanzable o demasiado compleja para ser apreciada. "Por desgracia, la elevados impuestos que se aplican al sector impide una expansión más fuerte del mismo”, explica Federico Galvani, del Wine It. “Además, algunos propietarios de bares y restaurantes se resisten a invertir en una buena lista de vinos que no sean necesariamente caros".

Ambiente en el Bar do Lado, en Leblon (Río de Janeiro). ampliar foto
Ambiente en el Bar do Lado, en Leblon (Río de Janeiro).

Pero los nuevos tiempos y conceptos comienzan a apreciarse incluso en los establecimientos más tradicionales. Por ejemplo, el Bar do Lado, en el hotel Marina All Suites, en el barrio de Leblon, organiza ya festivales de sangría cada domingo (a precios más baratos de lo habitual), mientras que Formato Vino & Forneria, restaurante italiano de Botafogo, lanza a partir de abril una campaña de maridaje para fomentar el consumo de vino en sus mesas: cada mes ofrecerá, a precios más asequibles, la combinación de una de sus sabrosas pizzas artesanales acompañada de una botella especialmente escogida para la ocasión.

¿Vas a viajar a Río de Janeiro? Pincha aquí

Encuentra inspiración para tus próximos viajes en nuestro Facebook y Twitter e Instragram o suscríbete aquí a la Newsletter de El Viajero.

Más información