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Eurostars Convento de Capuchinos: barroco austero

Un hotel de lujo en un edificio del siglo XVII en Segovia

Habitación del hotel Eurostars Convento de Capuchinos, en Segovia.
Habitación del hotel Eurostars Convento de Capuchinos, en Segovia.

Hasta 1996 residieron en esta zona de huertas urbanas las monjas oblatas de Segovia. Antes, con la desamortización de Mendizábal, había tenido uso militar como cuartel y colegio de artillería. Pero este portentoso convento fue fundado por la orden de los Hermanos Menores Capuchinos en 1637, que festejaron las vistas al Eresma con un barroco austero de piedra caliza y sillares de refuerzo en las esquinas, articulado alrededor del claustro y retranqueado sobre la fachada de la iglesia, adintelada en granito y coronada con un frontón triangular y un óculo en su tímpano.

Puntuación: 7
Arquitectura 8
Decoración 7
Estado de conservación 9
Confortabilidad 6
Aseos 6
Ambiente 7
Desayuno 4
Atención 7
Tranquilidad 8
Instalaciones 7

Tras 14 años de obras y complicaciones burocráticas, el convento abrió finalmente como un hotel de lujo, el único existente hoy en la ciudad. Imposible encontrar aparcamiento, pese a sus cinco estrellas. Las plazas asignadas en el garaje público son aún insuficientes. La recepción aconseja dirigirse hacia el descampado de la universidad o al subterráneo del acueducto. Ambos suponen 15 minutos a pie.

Una vez dentro, la sobriedad del claustro impone su regla al resto de las salas, los corredores, los dormitorios. A mediodía, la luz cenital hace del espacio algo elegante, casi etéreo. Un blanco impoluto se vuelve monago en las paredes y las bóvedas, apenas roto por algún ornamento sencillo y los arcos pétreos de puertas y ventanas. El vestíbulo claustral exhibe esculturas y pinturas a la venta. Igual que la segunda planta, convertida en una galería de arte. Los pasillos siguen los recovecos lógicos en un edificio conventual. De noche, la luz artificial pinta silencios en soledad.

Fachada del hotel Eurostars Convento de Capuchinos, en Segovia. ampliar foto
Fachada del hotel Eurostars Convento de Capuchinos, en Segovia.

Mientras el desayuno no vale los 15 euros que cuesta —unos churros tiesos como la mojama—, el restaurante Villena expresa la magnificencia de san Buenaventura, a cuya advocación se incorporó la iglesia conventual en ese primer tercio del siglo XVII. Cenar aquí los platos que elabora Rubén Arnanz, criado en los fogones de Kabuki Wellington y el Jardín de Orfila, merece una liturgia de trance. Esto sí que es inspiración mística.

La cuarta planta registra la mayoría de las habitaciones. Siguen todas una salmodia neutra, más que minimalista, observable en los hoteles funcionales regentados por Eurostars. Funcionan a la perfección, pese a algunos despistes incómodos en su diseño, como la ausencia de enchufes anexos a las camas y una columna de mandos inextricable al fondo de la ducha. No es muy agradable escaldarse o helarse antes de incorporarse plenamente al chorro. ¿Será por profilaxis frailuna?

Eurostars Convento de Capuchinos

  • Categoría: 5 estrellas.
  • Dirección: Plazuela de Capuchinos, 2. Segovia.
  • Teléfono: 921 41 52 50.
  • Web: www.eurostarsconventocapuchinos.com.
  • Instalaciones: garaje concertado, 3 salas de reuniones con capacidad para 100 personas, salón, cafetería, restaurante.
  • Habitaciones: 62 dobles, 5 júnior suites, 1 suite.
  • Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados; cunas infantiles y otras facilidades; animales domésticos prohibidos.
  • Precios: desde 79 euros la doble, desayuno e IVA incluidos.

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