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Los Ángeles de Leonardo DiCaprio

Ruta por los barrios en los que se crío y en los que ha vivido el actor californiano, reciente ganador del Oscar

Mural 'Los Angeles Teachers', del artista Hector Ponce, en East L.A., cuna del movimiento Chicano, en Los Ángeles. Ampliar foto
Mural 'Los Angeles Teachers', del artista Hector Ponce, en East L.A., cuna del movimiento Chicano, en Los Ángeles.

“Crecí en el Este de Los Ángeles”. Horas antes de recibir el Oscar al Mejor Actor, Leonardo DiCaprio declaró ante diversos los medios desplegados en la alfombra roja, entre el griterío de los fans y los flashes de las cámaras, que se crio en una de las zonas más desfavorecidas de la ciudad, rodeado en aquellos años ochenta por drogadictos y prostitutas, en un ambiente decadente que no pudo evadir.

En ese preciso instante, las redes sociales comenzaron a echar humo. Quién no querría tener a DiCaprio, el actor del momento, como hijo pródigo. Sin embargo, y aunque parezca extraño, no hay que irse demasiado lejos del Dolby Theatre para conocer un lugar en el que muchos no tienen complejos a la hora de clamar a los cuatro vientos que no se identifican con el intérprete californiano.

Como en toda ciudad, los puristas obcecados con los límites geográficos defendieron su territorio con un argumento: DiCaprio vivió en Hollywood Boulevard, en Echo Park y en Los Feliz antes de dar el salto a la gran pantalla. Aunque geográficamente esas zonas se encuentren al Este de Los Ángeles, no forman parte de lo que muchos consideran como East L.A., cuna histórica del movimiento chicano (mexicano-estadounidense). En el otro extremo de la argumentación unieron sus voces quienes residieron en alguno de los barrios por los que pasó el actor, defendiendo la afirmación de DiCaprio a capa y espada.

Para comprender el origen de esta polémica, invitamos a realizar un recorrido por lo que fueron y son estas zonas de la ciudad estadounidense.

East Los Ángeles

Centro neurálgico del movimiento chicano de California, durante años los migrantes procedentes de México se establecieron en esta zona, delimitada al oeste por Boyle Heights, al norte por el distrito de El Sereno, al sur por Commerce y al este por las urbes de Monterey Park y Montobello. La identidad chicana se fue desarrollando en un entorno de familias de clase trabajadora, intelectuales, artistas y bandas violentas. Como otros suburbios de la ciudad, East L.A. sufrió los envites de la delincuencia y la drogadicción en los 80, años en los que el censo oficial registraba poco más de 110.000 habitantes (cifra menor de la población real no registrada).

El episodio más emblemático se vivió en 1970, cuando una marcha por la justicia social coincidió con otras protestas en contra de la guerra del Vietnam. La protesta acabó con una intervención policial en la que fallecieron varios activistas, incluido Rubén Salazar, un periodista que relató la lucha por los derechos sociales de la época y se convirtió en un símbolo chicano. Los que vivieron de cerca ese crecimiento de East L.A. son los que niegan ahora que DiCaprio haya formado parte de dicha comunidad.

Hoy en día, la realidad ha cambiado profundamente. Si hasta hace pocos años fue una de las zonas menos diversas de la ciudad (el censo del año 2000 arrojaba un 96.7% de hispanos), East L.A. vive un proceso de gentrificación ralentizado. La identidad chicana se palpa en cada esquina gracias al arte callejero, las galerías, la gastronomía de origen mexicano y los bares con música en directo. Muchos artistas que han sufrido la subida de precios en el lado Oeste de Los Ángeles han encontrado aquí un cálido y económico rincón para desarrollar su arte. Los hipsters más intrépidos también están optando por desplazarse hasta esta zona.

Los enamorados de la historia encontrarán rincones de sobra para conocer y comprender el origen de la identidad del barrio e inmiscuirse entre sus vecinos. Por ejemplo, acudiendo al Farmers Market de los sábados; recorriendo el Art Walk; en los espectáculos organizados por el Luckman Fine Arts Complex; tomando un café en el Holly Grounds Coffee and Tea o sentarse en cualquier restaurante mexicano de la Avenida César Chávez. Y para un poco de movimiento nocturno, Lito's Cork Room. Aunque probablemente no aparezca DiCaprio, se puede disfrutar de una de las experiencias más singulares y auténticas de Los Ángeles.

Hollywood Boulevard

Hollwood Boulevard de noche, en Los Ángeles. ampliar foto
Hollwood Boulevard de noche, en Los Ángeles.

La madre del ganador del Oscar consideró que Hollywood era el lugar más propicio para vivir por la reverberación del cine en su Alemania natal. Al llegar, no pudo evitar que DiCaprio se criara con vecinos enganchados a las drogas y prostitutas. Durante su infancia a finales de los años setenta y principios de los ochenta, el actor vio a gente teniendo sexo en las pequeñas calles e incluso divisó a dos homosexuales teniendo relaciones en el balcón de un amigo suyo. Tal y como recogió en su biografía, un día de camino al parque se topó con un hombre que al abrir su gabardina tenía “miles de jeringuillas”. De su etapa alrededor de los billares, sex-shops y licorerías de Hollywood Boulevard, DiCaprio tiene una idea clara: “era un lugar repugnante”.

Los tiempos también han cambiado en esta zona de Los Ángeles. Aunque siga siendo uno de las preferidas para los más noctámbulos, el libre albedrío no es el que era. Teatros como el propio Dobly Theatre o el Egyptian resaltan en una calle marcada por las luces de neón y los escaparates provocativos de noche, y por mareas de turistas e intenso tráfico durante el día. Pero también permite aprovechar que Los Ángeles es una de las ciudades con mejor sushi fuera de Japón y darse un capricho en el restaurante Katsuya, una de las referencias de la ciudad. También se puede pasar por el Frolic Room, uno de los bares más legendarios de Hollywood .

Echo Park y Los Feliz

Restaurante Fred 62, en Los Feliz, en Los Ángeles. ampliar foto
Restaurante Fred 62, en Los Feliz, en Los Ángeles.

Durante los años en los que DiCaprio residió en ambos barrios, las bandas violentas reinaban en la zona. The Diamond Street Locos fueron los primeros en aparecer en 1973, según un artículo de Los Angeles Times, en el que una travesura acabó con un joven de 17 años muerto a balazos por un guarda de seguridad. Era la época de las revueltas por parte de los chicanos y cualquier excusa era válida para poner orden. En los 80 la banda se organizó mejor e incrementó su actividad (asaltos a bancos, agresiones a homosexuales) y compartieron terreno con grupos como los Echo Park Locos, Frogtowns o The Head Hunters, entre otros.

Ambas zonas son dos de las que más han cambiado y en la actualidad están consideradas como dos de los barrios más cool de Estados Unidos. Actores, músicos y artistas en general se han instalado aquí, siendo responsables de una gentrificación vista con buenos ojos por muchos de los vecinos originales, quienes sufrieron los momentos más violentos de Echo Park y Los Feliz. John Hamm, Don Draper en la serie Mad Men, es uno de los ilustres residentes de Los Feliz, que también acoge a hipsters ávidos de un ambiente alternativo y, según muchos, creativo. El brunch en Home Restaurant es de lo mejor de la zona, así como almorzar en Masa of Echo Park o cenar vegetariano en Sage Vegan Bistro, antes de ver algún concierto con los últimos exponentes del panorama alternativo en The Satellite.

Más allá de argumentaciones sobre hasta dónde llega cada barrio o zona de Los Ángeles, lo cierto es que Leonardo DiCaprio es quien es por lo que han visto sus ojos. Solo comprendiendo una a ciudad como Los Ángeles podemos llegar a entender a uno de los actores más prolíficos de la historia del cine.

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