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Un ‘heavy’ en Lisboa

El dibujante Miguel B. Núñez tenía 16 años y recuerda aquel viaje familiar a Portugal como una tragedia. "Mi padre, para fastidiar, ponía a Manolo Escobar" en la radio

El dibujante Miguel B. Núñez. Ampliar foto
El dibujante Miguel B. Núñez.

A mediados de los ochenta, el dibujante Miguel B. Núñez vivía en Canillas, que entonces era la última parada de la línea 4 del metro de Madrid, era un asiduo de la sala Canciller —“la Canci”— y era un heavy en toda regla. O mejor dicho, un heavy fusión, porque tenía en la carpeta fotos de Bruce Springsteen y La Frontera, para disgusto de sus amigos puristas. Acaba de plasmar sus recuerdos de aquella época en el tebeo iniciático Heavy 1986 (Sapristi).

El verano siempre ha sido cruel para los heavies. ¿Cómo fue el suyo en 1986?

Yo tenía 16 años y a mis padres no se les ocurrió otra cosa que llevarme de viaje a Portugal. A mí me pareció una tragedia porque tenía una novia reciente y estaba con ella muy a tope. Encima tenía que compartir el asiento del coche con mi hermana y su mejor amiga, que eran como pijas de ir a Pachá y vestían de rosa y con jersey al cuello.

La primera pelea surgiría a la hora de escoger la música en el coche.

Ellas querían Mecano todo el rato y yo quería escuchar la cinta de Marilion, que me acababa de comprar. Al final mi padre por fastidiar iba y ponía a Manolo Escobar.

Bueno, pero siempre le quedaría el walkman.

Claro, con todos sus pequeños dramas. Que si se te enreda la cinta, que si se te acaban las pilas. Básicamente escuchaba dos cintas todo el rato, la de Marilion y una de AC/DC que me compré en Portugal.

¿Qué impresiones sacó de Lisboa el heavy adolescente?

Todo fatal menos el castillo de San Jorge, que como tenía rollito medieval ya me gustó más. Después fuimos a la playa, no sé a cuál, y allí yo ya era una estampa digna de ver. No sé de dónde lo saqué, porque no había Internet, pero alguien me dijo que con una púa de guitarra tuneada te podías hacer una cruz invertida. Me la hice, la pinté con esmalte de uñas, le enganché una estrella de David y con todo eso me hice un colgante satánico que no me quitaba. Una señora me vio así en la playa y se asustó.

¿Y cómo fue el reencuentro con su novia de Canillas?

Fatal. Nada más volver, fue y me dejó.

¿Con qué excusa?

Con ninguna. No me lo dijo pero yo creo que se estaba cansando del heavy.

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