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Casa Anamaria, una suave brisa en el Empordà

Una antigua masía y un nuevo palacete en Ollers

Exterior del hotel Casa Anamaria, en Ollers. Ampliar foto
Exterior del hotel Casa Anamaria, en Ollers.

Junto a la antigua masía de Can Motes, en la comarca ampurdanesa del Pla de l’Estany, en Girona, Olivier Mitterrand, sobrino del que fue presidente francés François Mitterrand, se ha hecho construir un palacete. Influido quizá por la grandeur de quien planeó el Gran Eje parisiense, el edificio nuevo desdibuja al antiguo y lo somete a un ninguneo anacrónico en medio de una finca seductora donde medran los cultivos y los pinares que anuncian la proximidad del Pirineo catalán, donde el horizonte es uno y despoblado, donde las distancias se aprecian únicamente en la axonometría de la arboleda.

Puntuación: 6,5
Arquitectura 4
Decoración 6
Estado de conservación 9
Confortabilidad 8
Aseos 6
Ambiente 7
Desayuno 3
Atención 8
Tranquilidad 9
Instalaciones 7

Por si la grandeza palladiana no quedara suficientemente en evidencia, unos chorros delimitan la enormidad borbónica del parterre, recortada desde la retaguardia por una terraza de convenciones poco glamurosa durante el invierno, aunque en verano se manifiesta en toda su pompa verdinal.

El aislamiento del lugar condiciona la cobertura telefónica y reduce la señal wifi a un exasperante vaivén comunicativo no imputable a la voluntad de la gerente del hotel, Cristina Masferrer, que trabaja lo indecible por atraer al turismo corporativo en los difíciles meses de temporada baja, cuando la Costa Brava se vacía de veraneantes y cierran gran parte de sus hoteles. Mantener abierto este descubre la vocación de los promotores y el compromiso de todo el personal con las reglas invariables de la hospitalidad. El gasto no es poco. Solo ver lo bien rasurada que está la hierba, lo pulcro de los jardines y espacios interiores, el cuidado personal de los detalles justifican el precio de una noche. O dos.

Una de las habitaciones de Casa Anamaria. ampliar foto
Una de las habitaciones de Casa Anamaria.

Las habitaciones se disfrutan en todas sus dimensiones, en el mobiliario de firma, en los obsequios de bienvenida y, desde luego, en el balcón proyectado hacia el horizonte ampurdanés. Las camas invitan a remolonear, casi a saltar sobre ellas de pura gaseosa emocional. Un lujo sin parangón en muchos kilómetros a la redonda, sobre todo cuando se pide la denominada Anamaria, la reina de la casa, más de 50 metros cuadrados de fantasía barroca. Eso sí, quien instaló las duchas no supo interpretar los planos, porque el agua se desborda en pendiente hacia la alcoba, sin un sumidero que la recoja ni una bandeja que la embalse.

Tampoco aprueban los desayunos, que pueden solicitarse a cualquier hora de la mañana en el dormitorio. Zumo, café, infusiones, dulces y salados sin demasiada prestancia culinaria. No es de recibo ofrecer, por ejemplo, aceite de oliva refinado. Al menos resulta entrañable el modo de servirlo en el comedor, sobre un gueridón lateral a la mesa.

Ciertamente queda mucho margen para la mejora. Lo único inalterable es el perfume suave de la brisa endins (interior) y el silencio que acoraza de noche el lugar.

Casa Anamaria

  • Categoría: 5 estrellas.
  • Dirección: Ollers, Girona.
  • Teléfono: 872 59 17 21.
  • Web: www.hotelcasanamaria.com.
  • Instalaciones: jardines, piscina, pista de tenis, bodega, spa, salas de reuniones y banquetes para 500 personas, salón de estar, bar, terraza, restaurante.
  • Habitaciones: 16 dobles.
  • Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados; animales domésticos prohibidos.
  • Precios: desde 144 euros la doble, desayuno e IVA incluidos.

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