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Vodka en el fin del mundo

El periodista Francisco Gavilán ha estado en 106 países pero se queda con un viaje

Vodka en el fin del mundo

Calcula que ha estado en 106 países, incluido China. Gavilán es un veterano periodista especializado en viajes que también publica libros de autoayuda poco convencionales, como el último, titulado Qué decir cuando no se sabe qué decir (Obelisco). Es comprensible que le cueste quedarse con un solo viaje pero, puestos a decidir, se queda con un lugar que ni siquiera parece de este mundo.

Al lago Baikal le llaman el ombligo del mundo.

¡Uno de los muchos ombligos del mundo! Hay por lo menos 18 lugares en la Tierra que se denominan así, pero allí realmente se lo creen.

¿Dónde está exactamente?

En la república rusa de Buriatia. Cuando fui reconozco que tuve que buscarla en el mapa. Resulta que está en plena Siberia, al lado de Mongolia.

¿Cuesta llegar hasta allí?

Mucho. Primero volé desde Madrid a Moscú, allí hice una escala de cinco o seis horas y aún quedan unas ocho horas de vuelo hasta Ulán Udé, la capital de Buriatia. La ciudad no tiene mucho interés, excepto un busto gigantesco de Lenin en la plaza principal. Es famoso por ser el más grande de toda la antigua Unión Soviética. De allí fuimos ya hacia el lago Baikal. Es impresionante, como un mar, pero con unas aguas completamente claras. Los buriatios y los mongoles tienen un amor patriótico y casi religioso por este lago. Creen que allí nació la vida.

¿Confirma sus poderes místicos?

Pues asistimos a unos rituales muy curiosos de unos chamanes que se consideran los intermediarios entre el hombre y los espíritus. Está claro que no lo hacen para los turistas, básicamente porque no hay turistas. Pudimos navegar en el Baikal porque era verano, y aun así estábamos a tres o cuatro grados. En invierno está tan helado que lo recorren los coches y los camiones.

¿Qué tiene que saber el viajero que consiga llegar hasta Buriatia?

Que beberá mucho vodka. Allí hay gente que lo toma antes de comer, después y durante. Y hacen brindis por cualquier cosa. Por la juventud, por los dioses…Yo al final hacía trampa y tiraba algunos de los vasos. Pero hay que ir con cuidado, porque se pueden ofender si no bebes.

¿El vodka también es místico?

Por lo visto.

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