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De Torremocha de Jarama Villa de Uceda

Ruta de senderismo entre ruinas y paisajes por una calzada medieval a 60 kilómetros de Madrid

La iglesia de San Pedro Apostol, en Torremocha de Jarama. Ampliar foto
La iglesia de San Pedro Apostol, en Torremocha de Jarama.

Realizamos este recorrido en el otoño profundo, a 60 kilometros de Madrid y con un objetivo primordial, el ascenso por la calzada medieval, en un paraje desconocido pero bello, hasta el castillo-iglesia de Santa Maria de la Varga. Comenzamos la marcha en Torremocha de Jarama, pueblo madrileño a 13 kilómetros de Torrelaguna, y después de visitar los puntos emblemáticos, como el ayuntamiento y la iglesia parroquial de San Pedro.

Nos encaminamos por la antigua vía pecuaria entre olivos, vides y cereales. Andamos unos dos kilómetros hasta la fábrica de harinas, hoy restaurada, y junto a la que pasa el canal de Cabarrús, procedente del río Jarama. Unos ochocientos metros más y nos encontramos con un largo puente de hierro sobre el río. Es en este punto, y tras tres kilómetros de marcha, donde se encuentra la parte más interesante del recorrido. A nuestra derecha dejamos una carretera estrecha asfaltada y nos adentramos por un impresionante cañón que conduce a Uceda, pueblo que pertenece a la pro vincia de Guadalajara, limítrofe con Madrid.

Ascendemos por una sinuosa calzada empedrada de aproximada mente 1.500 metros, haciendo una parada en cada recodo para contemplar las espectaculares vistas, contemplando el valle del Jarama y las montañas de Mira flores de la Sierra. Nos invade una sensación de paz gracias al silencio, respiramosaire puro y a no más de 60 kilómetros de la gran urbe que es Madrid.

Al coronar la cumbre se encuentra la iglesia fortaleza de Santa María de la Varga, en ruinas pero que conserva un triábside y una bella puerta de estilo románico. Esta pequeña villa, ubicada en una meseta, cuenta con vestigios desde la edad de bronce, la época romana, árabe y cristiana, siendo des tacable en esta última la huella de alfonso IV y Fernando III.

Antes de partir hay que contemplar las ruinas de las murallas del siglo XIII, la iglesia, el ayuntamiento, las diferentes casas de arquitectura popular, los soportales y la casa del cardenal Cisneros, muy vinculado con esta villa, así como, dice la tradición, san Isidro y Santa María de la Cabeza.

Depués de tomar un refrigerio volvemos a Torremocha por la sinuosa carretera asfaltada. Contemplo de nuevo el cañón tras el afortunado descenso sin apenas tráfico hasta el puente de hierro. Por el canal que discurre en paralelo al río por el flanco derecho descendemos un kilómetros hasta su confluncia con el Jarana. En ente punto ascendemos una empinada cuesta hasta un campo abierto y llano que nos devuelve a Torremocha, lugar de aparcamiento.

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