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20 fines de semana en busca de patrimonio

Castillos, palacios, monasterios, puentes, jardines, casinos y faros que inspiran 20 escapadas por España. De las Casas Colgadas de Cuenca a la fortaleza almeriense de Vélez-Blanco, pistas con mucha historia

Los jardines del palacio de Aranjuez (Madrid). Ampliar foto
Los jardines del palacio de Aranjuez (Madrid). Getty Images

1 CASTILLO DE PONFERRADA (León)

Pons ferrata hace referencia al primer puente de hierro que hubo en el camino de Santiago. Y lo mandó hacer un obispo sobre el Sil, a su paso por Ponferrada, de ahí el topónimo. Pero hoy la capital del Bierzo es más conocida y visitada por su castillo templario, levantado sobre lo que fuera una ciudadela romana. El castillo fue reconstruido en 1178 para dar cabida a los monjes del Temple, encargados de la defensa de los peregrinos que marchaban a Compostela. La fortaleza está considerada como una de las más representativas de esta orden de monjes-guerreros y cuenta con dobles y triples defensas, un verdadero fortín acorazado en piedra, lleno de signos y símbolos templarios. Es el espacio cultural y escénico de referencia en Ponferrada.

2 CEMENTERÍOS GÓTICOS DE TERRA CHÁ (Lugo)

Hay cementerios en los que uno se quedaría a vivir; o por lo menos, a pasar un buen rato deleitándose con ese extraño y cautivador paisaje creado por el hombre para acompañarle en la vida eterna. Es el caso de los cementerios neogóticos de Goiriz y San Xoan de Alba, en la Terra Chá lucense, con sus pináculos de filigrana formando un conjunto casi fantasmagórico, sobre todo en días de niebla.

Ambos cementerios están anexos a sendas iglesias rurales por las que pasa el Camino de Santiago del Norte. Oscuras piedras de granito comidas por el verdín de la humedad en una región, Galicia, que siempre mantuvo una relación especial con la muerte.

3 PALACIO SELGAS (El Pito, Asturias)

Lo han calificado como el Versalles asturiano, pero no hace falta llegar a la hipérbole para destacar al que posiblemente sea el más grande y lujoso palacio indiano de Asturias. Está en El Pito, una pedanía de Cudillero, y lo mandaron construir los hermanos Ezequiel y Fortunato Selgas, nacidos en Cudillero y emigrados a América, donde amasaron una fortuna considerable. Tan considerable que costearon en su localidad natal una gran obra modernista, rodeada de jardines versallescos con fuentes, lagos, cascadas, templetes, avenidas y piezas arqueológicas recogidas o adquiridas por ambos mecenas. En el interior se conserva una importante pinacoteca con cuadros de Tiziano, Goya y El Greco.

El palacio de Villavicencio, en Alcázar de Jerez de la Frontera (Cádiz). ampliar foto
El palacio de Villavicencio, en Alcázar de Jerez de la Frontera (Cádiz).

4 REALES ALCÁZARES DE JEREZ (Cádiz)

Un paseo por su confirma que, pese a su crecimiento económico y demográfico, Jerez mantiene un ritmo tranquilo. Conviene deambular por la calle Larga, el epicentro de la vida urbana, con paradas obligadas para el tapeo y el buen fino. El paseo lleva a la plaza del Arenal y de allí a los Reales Alcázares, el conjunto histórico y monumental más importante de la ciudad. Fue construido en el siglo XII, en época almohade, rodeado por un perímetro de murallas de cuatro kilómetros de largo. En su interior se conserva una pequeña mezquita, usada como oratorio privado.

5 CIUDAD VIEJA (Cuenca)

El puente de San Pablo, la pasarela de hierro que salva el cauce del río y une el parador con el resto de la ciudad, es el mejor patio de butacas para disfrutar del amanecer sobre uno de los mejores conjunto arquitectónicos de Castilla-La Mancha. La luz cálida de la alborada va venciendo las sombras de los cantiles mientras colorea poco a poco las Casas Colgadas, la iglesia de San Miguel y la fachada urbana que se asoma al abismo. Una amalgama de luces y piedras bruñidas que funden la ciudad con la roca sobre la que se asienta, como una capa de pan de oro en la que no se sabe dónde empieza la obra humana y dónde acaba la de la naturaleza.

6 SIGÜENZA (Guadalajara)

En Sigüenza las piedras saben más de historia que un catedrático de universidad. No en vano, por las añejas calles de esta ciudad monumental del valle del alto Henares han desfilado buena parte de los personajes y de los hechos sociales y de armas de la vieja Castilla. El listado de edificios a tener en cuenta es tremendo: el castillo, hoy reconvertido en parador; la catedral de Santa María, con su planta de cruz latina, su famosa Torre del Gallo y sus dos torres exteriores que le confieren un cierto aspecto militar defensivo; la casa del Doncel, bello palacio tardogótico; la plaza Mayor, un delicado espacio renacentista mandado construir por el Cardenal Mendoza y un largo etcétera. La gastronomía es otra buena excusa para una visita: sopa castellana, migas con chorizo, torreznos y huevos fritos suelen copar el menú de los restaurantes.

El castillo de Vélez-Blanco, en Almería. ampliar foto
El castillo de Vélez-Blanco, en Almería.

7 CASTILLO DE VÉLEZ BLANCO (Almería)

El castillo de Vélez-Blanco es uno de los más bonitos de Almería. La enseña de esta comarca del norte de la provincia, una Almería atípica de montañas, bosques y castillos donde suele nevar todos los inviernos que nada tiene que ver con los desiertos costeros del cabo de Gata. La fortaleza es un laberinto de salas, escaleras y pasadizos, con una ornamentación muy superior a la que se espera de un recinto castrense. En la zona de palacio, donde todas las estancias conservan su chimenea, llama la atención el grandioso balcón renacentista, con panorámicas sobre el pueblo y al vega del marquesado. Muchos de los suelos de azulejos son originales del siglo XVI. Pero quien quiera verlo completo deberá de cruzar el Atlántico. Su delicado claustro (hecho con mármol blanco de Macael, una de las joyas del renacimiento andaluz) fue adquirido en 1904 por un rico norteamericano y trasladado por piezas hasta EEUU. Ahora se exhibe en el Museo Metropolitano de Nueva York.

8 PUENTE LA REINA (Navarra)

Es uno de los puentes más bonitos del Camino de Santiago y de toda Navarra. Y además, da nombre a la localidad en la que se asienta: Puente la Reina. El puente que mando hacer una reina (no se sabe si Doña Mayor, esposa de Sancho el Mayor, o Doña Estefanía, mujer de García el de Nájera) salva el río Nájera con seis arcadas airosas originales del siglo XI. Es una de las obras de ingeniería civil románica más interesantes de España. Aún hoy ayuda a cientos de peregrinos a Santiago a cruzar cada día este río navarro. A su vera nació un pueblo de estructura cuadricular típica de los burgos mandados construir por los reyes de Aragón y Navarra, que tomó el nombre del vado.

9 ARANJUEZ (Madrid)

Aranjuez es un invento de Felipe II, que harto de los calores de la corte madrileña, mandó planificar un real sitio, un lugar de esparcimiento destinado solo a la corte, en un paraje fresco y de abundante caza a orillas del Tajo. Una especie de parque temático de la buena vida cortesana donde se cocieron durante siglos las intrigas del reino y que fue creciendo con sus sucesores. Así lo percibe aún el viajero moderno cuando ingresa en los jardines que rodean el Real Sitio. Hoy se visita entre otros el Jardín del Parterre, de clara influencia francesa, y el Jardín de la Isla, que llega hasta la ribera del Tajo y está lleno de senderos que surcan bosques de árboles centenarios salpicados aquí y allá por plazas con fuentes diseñadas por el mismísimo Sabatini, el arquitecto italiano traído por Carlos III para hacer de Aranjuez un lugar civilizado a la altura de cualquier corte europea.

10 RONDA (Málaga)

Una ciudad monumental enriscada en un tajo y ensalzada por las mejores plumas de la literatura mundial. Pocas ciudades gozan de un emplazamiento tan soberbio como ésta, partida por la cicatriz de un tajo en la roca y cosida después por dos puentes del mismo color que la montaña, como grapas de piedra que evitan que la ciudad nueva y la vieja -la Madinat Arunda nazarí- y la urbe moderna renacentista y barroca, se desliguen. Ronda es cuna del toreo y villa señorial de múltiples palacios e iglesias. Pero si algo ha hecho célebre a Ronda en el mundo entero es su puente. Nunca un vado fue tan cantado y fotografiado como éste, quizá porque ensalza y resume todas las excelencias del paisaje andaluz. Sobre él escribió José María Pemán: “Este tajo no tiene compromiso con los guías. Uno se asoma a él y puede encontrar en el fondo miedo, vaticinios, oraciones o versos”.

La cartuja de Miraflores. ampliar foto
La cartuja de Miraflores.

11 CARTUJA DE MIRAFLORES Y MONASTERIO DE LAS HUELGAS (Burgos)

En Burgos el gótico nos dejó mucho más que la catedral. A cuatro kilómetros de la capital está la cartuja de Miraflores donde una veintena de monjes cartujos lleva aún vida contemplativa según la regla de San Bruno en el interior de un soberbio edificio construido en un tiempo casi récord: se empezó en época de Juan II (1453) y se concluyó en el reinado de Isabel la Católica (1484). Los pináculos, la puerta del claustro, las vidrieras, el retablo y el sepulcro de Juan II y su mujer, Isabel de Portugal, nos recuerdan que estamos ante una de las obras mayúsculas del gótico castellano. A las afueras de la capital burgalesa, en la margen izquierda del río Arlanzón y al pie del Camino de Santiago, se levanta la abadía de las Huelgas Reales, fundada por Alfonso VIII, como residencia para monjas de familias nobles y panteón real. Otro de los grandes monasterios burgaleses.

12 FARO DE FORMENTOR (Mallorca)

Salvaje, agreste, aislado. El cabo Formentor se adentra en el Mediterráneo como un baluarte de piedra que defendiera el extremo norte de la isla mallorquina. Casi 170 metros de pared vertical que quitan el hipo. Para señalizar tan acusado accidente y aprovechar una atalaya natural tan ventajosa se inauguró en 1863 el faro de Formentor, una construcción de base cuadrada rematada por una torre cilíndrica de 24 metros de altura desde la que se divisa toda la costa de Pollença y en días claros, hasta la isla de Menorca. La carretera que recorre el cabo y las vistas desde el faro son una de las mejores experiencias visuales que el viajero se puede llevar de la isla de Mallorca.

13 COMILLAS (Cantabria)

La arquitectura indiana y la ostentación de que hicieron gala los cántabros que emigraron a América y volvieron enriquecidos tiene su corolario en Comillas, la ciudad más emblemática de un estilo de vida decimonónico y modernista de toda la cornisa cantábrica. La historia de Comillas es la de su hijo más famoso, Antonio López, un joven de familia humilde que emigró en 1831 a Cuba y volvió como propietario de una gran fortuna. Obra suya y de su segundo hijo, Claudio, es el famoso seminario jesuita (posterior Universidad Pontificia), un edificio soberbio que despunta sobre una colina obra de los arquitectos catalanes Joan Martorell y Lluis Domenech. Frente a él, sobre otra colina, como contrapeso al poder eclesiástico, está el palacio de Sobrellano, la casa de veraneo de la familia.

Hervás, en Cáceres. ampliar foto
Hervás, en Cáceres.

14 JUDERÍA DE HERVÁS (Cáceres)

Además de por ser uno de los pueblos que mejor ha sabido conservar la arquitectura popular de la montaña cacereña, Hervás merece una visita por su famosa judería, un laberinto de calles frescas y retorcidas donde residía su importante comunidad hebrea. El estilo constructivo tradicional de balcones voladizos y fachadas con vigas de madera a la vista han pervivido en la judería de Hervás como en ningún otro lugar de la sierra extremeña. De las 45 familias de artesanos y comerciantes judíos que había en el pueblo en 1492, 14 se marcharon tras la orden de expulsión de los Reyes Católicos; las restantes se convirtieron a la fuerza.

15 LA SEU VELLA (Lleida)

La Seu es el gran templo de Lleida, una soberbia catedral que en vez de estar abajo en el llano, como las demás, se alza en lo alto de una montaña que domina la ciudad. Por eso a veces parece más un castillo que un templo religioso. Solo subir al cerro donde está la Seu es ya una experiencia, porque desde allí cambia la vista de Lleida y su comarca. Todo el conjunto rebosa monumentalidad: las esculturas que adornan las tres naves, las cinco puertas monumentales del lado sur, el claustro o el campanario, su elemento más distinguible, con un juego de siete campanas

16 CASINO DE MURCIA (Murcia)

Hasta mitad del siglo XX, la vida social murciana discurría, como en toda buena ciudad de provincias, en torno al Casino, construido en 1847 en estilo neoclásico. Hoy, después de una larga restauración, el Casino continúa siendo el edificio público más emblemático de la ciudad. Un patio neo-nazarita construido a principios de siglo XX por Manuel Castaños inspirándose en las suites reales de la Alambra granadina sirve de transición entre el vestíbulo y los salones centrales. La biblioteca guarda el mismo ambiente silencioso y ceremonial que cuando fue inaugurada en 1916. Pero la pieza más noble del edificio es el Salón de Baile, con su lámpara de araña de 110 bombillas y 620 piezas diferentes de cristal tallado que ha sido testigo privilegiado de los mejores acontecimientos sociales de la ciudad.

La lonja de Alcañiz (Teruel). ampliar foto
La lonja de Alcañiz (Teruel).

17 SANTA MARÍA LA REAL DE NÁJERA (La Rioja)

Cuando se habla de la ruta de los grandes monasterios riojanos, muchos olvidan Nájera. Pero en esta ciudad monumental, que llegó a ser sede de la corte del reino de Navarra tras la destrucción de Pamplona por los musulmanes, se encuentra uno de los principales de toda La Rioja: Santa María la Real. El edificio se empezó a construir en 1052 bajo los auspicios del rey don García, en la boca de una cueva considerada milagrosa por los habitantes. De él destacan el claustro gótico, el retablo mayor, que destila barroquismo por sus cuatro costados, y la impecable sillería del coro, con 67 asientos considerados una obra cumbre del gótico florido.

18 ALCAÑIZ (Teruel)

Segunda ciudad en población de la provincia de Teruel y capital del Bajo Aragón, una de las comarcas más interesantes de la comunidad autónoma, Alcañiz es también uno de los grandes pueblos monumentales de España. Su castillo es la memoria en piedra de la Orden de Calatrava, que tuvo gran implantación en la comarca. La fortaleza –reconvertida en parador- aún domina la población desde un alto. Abajo, diseminadas por el casco urbano podemos ver numerosas joyas arquitectónicas del siglo XVI, como el Ayuntamiento, el edificio renacentista más notable de la comarca. Formando un ángulo con él está la Lonja, una logia gótica en forma de soportal porticado en el que se celebraban los mercados públicos. Un elemento arquitectónico que se repite en otros muchos ayuntamientos de Teruel.

19 CASTILLO DE BUTRÓN (Vizcaya)

Parece un castillo de Exin Castillos. O una fortaleza bávara sacada de los Alpes y trasladada tal cual a las suaves colinas vascas. El castillo de Butrón es uno de los más emblemáticos y curiosos de Vizcaya. Su origen es medieval, pero en el siglo XIX su propietario, el marqués de Torrecillas, mandó levantar sobre sus ruinas un castillo de fábula, que nada tenía que ver con la tipología constructiva de las fortalezas vascas y sí mucho con una imaginación de opereta. Su alta torre del Homenaje presidiendo todo el conjunto y sus infranqueables muros resulta a la larga poco prácticos. El interior es tan exiguo que a muchas estancias hay que entrar por pasarelas exteriores. Está rodeado por un jardín con especies botánicas.

20 LA LONJA DE VALENCIA (Valencia)

Puede parecer un recinto religioso del gótico más espléndido, pero es uno de los mejores edificios civiles de esa época. La lonja de Valencia es la exaltación del poder que llegó a tener la burguesía comercial valenciana del siglo XV. Emparentada con la de Palma de Mallorca, declarada patrimonio mundial por la UNESCO. La Lonja valenciana fue construida en 15 años, según reza una leyenda tallada por el arquitecto en las paredes del columnario.

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