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Raquel Sánchez Silva, aplausos en el glaciar

La conocida presentadora de televisión quedó maravillada con los paisajes del glaciar Perito Moreno, en Argentina

La presentadora Raquel Sánchez Silva.
La presentadora Raquel Sánchez Silva.

Acaba de publicar Tengo los óvulos contados (Planeta), una guía novelada del mundo de la reproducción asistida, y aprovecha el rato que le dejan sus gemelos recién nacidos entre toma y toma para dar las entrevistas. Ya planea cómo se lo montará para poder recorrer el mundo con ellos. “Igual ya no podré quedarme en una pensión con cucarachas en Benarés, pero viajar, viajaremos”, promete.

Suele decir que presentar Pekín Express la malacostumbró.

Pues sí. Nos movíamos todo el rato. No soporto estar quieta, en un lugar, eso de ir a un sitio solo para comer y dormir. Así que estuve encantada en aquellos recorridos. Fui una privilegiada. En China viajábamos con un oficial del Gobierno y entrábamos en lugares a los que no está permitido acercarse. He estado a diez centímetros de los guerreros de Xian a las seis de la mañana y me he metido en sitios de Rajastán a los que a ningún turista se le ocurriría ir.

Entonces, seguramente no será fácil impresionarla.

¡Qué va! Viví una gran experiencia hace poco en el Calafate, en Argentina. Soy una enamorada de los paisajes naturales, lo tengo cada vez más claro. Cuando pienso en los viajes de Pekín Express no me viene a la mente el Taj Mahal ni el Palacio Imperial, sino el Yangtsé, las Tres Gargantas, el Annapurna… Tenía pendiente un paisaje de hielo y aproveché un viaje para visitar a la familia de mi pareja para conocer el glaciar Perito Moreno. Nos tocó un día radiante, sin una nube, y me alucinó esa masa de hielo, el ruido de los desprendimientos…

¿No le importó que fuera muy turístico?

Cada cosa tiene su momento. Allí, cada vez que caía un trozo de hielo, la gente aplaudía, y eso también tiene su encanto. Hicimos una cosa muy turística que es ir a un bar de hielo, porque lo lleva un amigo. Te ponen una capa ridícula, pero resultó muy divertido. Hace poco también estuve en San Francisco e hice algo que nunca pensaba que haría: subir a un bus turístico. Crucé el Golden Gate pelándome de frío, pero me reí mucho.

¿Qué es lo que no haría nunca?

Sacar fotos antes de ver las cosas con calma. Hay lugares que deben disfrutarse sin una tableta de por medio. Cuando hacíamos Pekín Express y llegábamos a algún sitio que me parecía muy especial pensaba: esto, para mí. Y ni siquiera sacaba una foto.

Begoña Gómez Urzáiz

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