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Rutas urbanas

El Poble Sec da un giro

Incursión en un barrio barcelonés en pleno cambio, con parada en el restaurante de los chefs gemelos Max y Stefano Colombo

Comedor del nuevo hotel Brummell, en el Poble Sec barcelonés. Ampliar foto
Comedor del nuevo hotel Brummell, en el Poble Sec barcelonés.

Hay una manera bastante infalible de saber si una guía de Barcelona está anticuada: ver qué dice sobre el Poble Sec. Si pasa un poco por encima del barrio y lo ignora en la sección de restaurantes, más allá de citar al famoso templo de las conservas Quimet & Quimet (Poeta Cabanyes, 25), entonces esa guía es una reliquia.

Hasta la muy actualizada web de Airbnb, que habla de los “locales nocturnos de moda” del barrio y le adjudica las etiquetas de“vintage”, “bohemio”, “vermut” y “murales”, entre otras, lo que destaca es que en el Poble Sec se puede encontrar “la cerveza más barata de Barcelona”.

Lo que es verdad hasta cierto punto. La zona sigue teniendo múltiples bares, y algunos muy recomendables, de toda la vida, regentados por distintas oleadas de inmigrantes –gallegos que llegaron en los sesenta y extendieron una tupida red del pulpo por toda la ciudad; latinos y paquistaníes que arraigaron en los noventa–, pero la “cerveza barata” ha dejado de ser el motivo por el que los barceloneses se están volviendo a enamorar de este barrio que queda perfectamente encajonado entre la avenida del Paral·lel y la montaña de Montjuïc. Una normativa que impedía construir en la zona para evitar los posibles proyectiles disparados desde el castillo de Montjuïc marcó el carácter del barrio, que quedó fuera del Eixample ideado por Ildefonso Cerdà. En lugar de los más o menos nobles edificios del Ensanche, sus calles empinadas quedaron pobladas por las casitas que los obreros se construyeron a partir del año 1858 en una zona que solía estar llena de huertos.

Piscina del hotel Brummell, en Barcelona. ampliar foto
Piscina del hotel Brummell, en Barcelona.

Hoy lo más parecido a aquello es el envidiable jardín urbano, con tomatera incluida, que ocupa una de las terrazas del hotel Brummell (Nou de la Rambla, 174). El establecimiento (de tres estrellas que podrían ser cuatro) abrió sus puertas a principios de verano y confirma la transformación del barrio. La ingeniosa reforma que ha encargado su dueño, el austriaco Christian Schallert, ha conseguido escarbar 20 habitaciones y dos apartamentos en lo que desde fuera parece un angosto edificio de finales del XIX. Dentro, los interioristas australianos Blank­Slate han creado un mini­oasis verde en torno a una apetecible piscina-alberca basándose en el estilo tropical-racionalista del arquitecto Geoffrey Bawa. Como manda la biblia del hotel moderno, el Brummell está abierto a la ciudad a través de su restaurante, el Box Social, que ofrece un menú diario y bento boxes –cajas de pícnic– para llevar a un precio de 12 euros.

Garage, un nuevo espacio de yoga en Poble Sec abierto por la modelo Verónica Blume. ampliar foto
Garage, un nuevo espacio de yoga en Poble Sec abierto por la modelo Verónica Blume.

En la puerta contigua está el Garage, el nuevo espacio de yoga que se desdobla como sala de exposiciones que ha abierto la modelo Verónica Blume, y un poco más abajo, el Bar Seco (paseo de Montjuïc, 74), una cantina que solo trabaja con productos ecológicos y que, como muchos otros locales del barrio, se ha renovado sin caer en la tendencia kawaii (en japonés, mono) que domina a veces demasiado en el vecino Sant Antoni. También queda cerca el Palo Cortao (Nou de la Rambla, 146), la taberna que toma el nombre de un vino rebelde de Jerez y que presume de raíces medio catalanas, medio andaluzas. O sea, arroz del Delta y fritos de Cádiz.

La barra del Bar Seco, donde sirven productos ecológicos. ampliar foto
La barra del Bar Seco, donde sirven productos ecológicos.

Quien busque a los artífices (o a los culpables, según se mire) de la inevitable gentrificación del barrio, tiene claro por dónde empezar: por el Xemei (paseo de l’Exposició, 85) y por el más reciente y muy celebrado Mano Rota (Creu dels Molers, 4). Ambos están regentados por chefs fotogénicos y mediáticos, pero que nadie se asuste: las suyas son cocinas muy serias. El primero es la anárquica osteria veneciana de los gemelos Max y Stefano Colombo –ojo: Patti Smith es fan, al igual que muchos chefs de la ciudad, como Albert Adrià–, y el segundo, la criatura de un catalán formado en Perú, Bernat Bermudo, y un venezolano, Oswaldo Brito. Conseguir mesa, o barra, en el Mano Rota y dar cuenta de su ajustado menú de mediodía (14 euros) o de su completo menú degustación (11 platos, 55 euros…, por el momento) se ha convertido en una hazaña que nadie se resiste a documentar en su Instagram. Esas croquetas de yuca y scamorza hay que reportarlas.

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Tapas y vermut

Antes de que esos locales y otros como la Hamburguesería de Paula (Creu dels Molers, 65), que hace sus filetes rusos a la brasa y con carne de picanha cortada a cuchillo, ampliaran el mapa gastronómico del barrio, ya existía una muy consolidada ruta de tapas y vermut en torno a la calle de Blai. Esta también se está renovando con la llegada de espacios como el Koska (Blai, 8), regentado por un vasco y un argentino, o el Malamén (Blai, 53). ¿Que por qué lleva eneldo la ensaladilla? Pues porque su chef es sueco.

Conviene ir desviándose por las calles que cruzan para no perderse ni clásicos como el citado Quimet & Quimet, que se mantiene abierto desde 1914, ni nuevas referencias como el Celler Cal Marino (Margarit, 54), una bodega que despacha tapas muy dignas como sus papas arrugás o su bocata de porchetta.

El bar Quimet i Quimet, en Poble Sec. ampliar foto
El bar Quimet i Quimet, en Poble Sec.

La zona también ha visto resucitar a varios locales con mucha vida detrás, como la Gran Bodega Saltó (Blesa, 36), una centenaria tienda de vinos a granel reconvertida en desmadrado local nocturno, o el Sortidor (plaza del Sortidor, 5), el lugar al que los vecinos iban a comprar el hielo y que acaba de reabrir con nuevos dueños y con platos como los sonsos fritos o las habitas con morcilla.

La pregunta es: ¿hasta qué punto saben todo esto los ocho millones, millón arriba, millón abajo, de turistas que pasan por la ciudad cada año? Lo saben a medias (y solo si han consultado la guía correcta). De momento, el Poble Sec es sobre todo una cosa de barceloneses. Categoría que, como bien saben aquí, incluye a los nacidos en Ourense, Islamabad, Viena, Malmoe y las dos Córdobas, argentina y andaluza.

Guía

Dormir

  • Hotel Brummell (www.hotelbrummell.com; 931 25 86 22). Nou de la rambla, 174. La habitación doble, desde 94 euros. Menú de mediodía, 12.50 y 16.50 euros.

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