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La costa de Kent, desde la bici

De Canterbury a Reculver, una sosegada ruta ciclista para descubrir, pedaleando, el litoral del sureste inglés

Bicis en el paseo marísitmo de Whitstable, en Inglaterra Ampliar foto
Bicicletas en el paseo marísitmo de Whitstable, en el condado de Kent, en Inglaterra.

Amanece soleado en Canterbury, como para cambiar la costumbre de tanto nubarrón. Un día para explorar esta provincia del sureste de Inglaterra sobre dos ruedas. En Canterbury la bicicleta cuenta con numerosos adictos a pesar de que el empedrado de sus calles dificulta el paseo. La ciudad inglesa tiene hasta cinco tiendas para los amantes del pedaleo en su casco histórico. Si se viene de visita, el alquiler es un trámite sencillo y Downland Cycle Hire o Kent Cycle Hire son dos opciones para equiparse y salir a conocer la región.

Conocido como Crab and Winkle, el itinerario ciclista que conecta las localidades de Canterbury y Whitstable comienza cerca del mercado The Goods Shed y pronto inicia su escalada hacia la Universidad de Kent. Desde el campus, y tras el sudor de la primera colina, hay que volver la vista hacia la ciudad peregrina y contemplar cómo su catedral se impone en mitad del núcleo urbano.

Pasada la zona universitaria, el ciclista llega pronto a la iglesia de San Cosmo y San Damian, de 1230, situada en el pueblo de Blean. Este tramo de la Crab and Winkle se conocía como la Vía de la Sal, ya que era el mejor camino para transportar el mineral que llegaba desde la costa. Tras hacer una parada en el templo, la senda llanea al atravesar las arboledas de Blean que ocupan casi 30 kilómetros cuadrados; una opción excelente para los amantes del senderismo.

El trayecto hasta Whitstable es de 10 kilómetros y retoma el recorrido de la primera línea ferroviaria de pasajeros del mundo, abierta en 1830. La vieja locomotora apenas sobrevivió a las colinas que brotan entre los bosques, pero los visitantes no tendrán ningún problema en realizar este recorrido, pedaleando, en algo menos de una hora.

Cabañas de colores en el paseo marítimo de Whitstable, en la costa sureste de Inglaterra. ampliar foto
Cabañas de colores en el paseo marítimo de Whitstable, en la costa sureste de Inglaterra.

Whitstable es famosa por sus ostras. La ciudad cuenta con el mayor criadero del Reino Unido y su festival, que ha celebrado este año su 31 edición, se ha convertido en una de las citas veraniegas por excelencia.

Destino de verano para muchos londinenses, Whitstable es la mejor opción para reponer fuerzas si se desea continuar con el día de bicicleta. En el centro del pueblo existen numerosos pubs para almorzar, como Duke of Cumberland, The Pearson´s Arm o The Oysters Stores. Quienes prefieran aprovechar para sentarse en la playa, siempre está la posibilidad del famoso fish and chips (para llevar) o acercarse hasta el mercado del puerto donde existen varios puestos de marisco y, por supuesto, ostras.

Whitstable – Herne Bay – Reculver

La tarde se puede prolongar hasta la hora del té o con un paseo por las calles de este encantador pueblo costero antes de volver a Canterbury. Eso sí, se puede estirar el recorrido ciclista por una de las rutas más importantes de la región, el Oyster Bay Trail, que enlaza Whitstable con la vecina Herne Bay y prosigue hasta Reculver. Sin apenas dificultad, el recorrido se alarga casi 11 kilómetros en paralelo al mar, brindando la posibilidad de observar las costumbres playeras de los locales.

Último tramo del Oyster Bay Trail, frente al litoral sureste de Inglaterra, con las torres de Reculver al fondo. ampliar foto
Último tramo del Oyster Bay Trail, frente al litoral sureste de Inglaterra, con las torres de Reculver al fondo.

Al dejar el puerto de Whitstable, comienzan a aparecer las famosas cabañas de playa de de Tankerton y Swalecliffe. Construidas en madera y en diferentes tamaños, se alinean frente a la costa proporcionando el mejor complemento para un día de sol y arena. El colorido paisaje que pintan frente al mar se extiende hasta llegar a Herne Bay, intercalándose de cuando en cuando con áreas turísticas de viviendas móviles. Al pasar por Herne Bay es posible que haya que bajarse de la bici para adentrarse en el centro de la localidad, pero pasada su icónica torre del reloj, se puede proseguir con el pedaleo; a lo lejos ya se intuye Reculver.

El paseo marítimo de Herne Bay termina con la ascensión al acantilado en Bishopstone. El esfuerzo tiene su recompensa: desde la cima se puede contemplar una amplia panorámica de la costa de Kent mientras se descansa sobre la verde hierba. Además, tendremos el primer contacto visual con Reculver, mientras la llanura se convierte en un reguero de senderistas, caminantes y ciclistas.

La ruta finaliza con la visita a las torres de Reculver, complejo histórico que data del siglo XII y cuenta con vestigios de una fortaleza romana y de un monasterio sajón. Junto a las ruinas se encuentra el pub King Etherlbert Inn, donde muchos locales terminan su jornada con unas pintas de cerveza y la espectacular puesta de sol. A los ciclistas, cuando el día hace mella ya en las piernas, les toca esperar un poco más. Todavía queda la vuelta a Canterbury.

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