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Las mejores playas de Turquía

Desde kilométricos arenales en el Mediterráneo hasta la calas olvidadas en la costa del Mar Negro, trece fabulosos destinos para bañistas

Panorámica de la Laguna Azul, en Oludeniz, en Turquía. Ver fotogalería
Panorámica de la Laguna Azul, en Oludeniz, en la Costa Turquesa de Turquía.

Cómo escoger la mejor playa turca. No es fácil: ¿una de las miles de playas del Egeo? ¿Quizá mejor un arenal en el Mediterráneo? ¿O del Mar Negro? ¿O del mar interior de Mármara? No resulta sencillo escoger en un país rodeado casi completamente por mares cálidos y transparentes, repletos llenos de mitos e historia. Proponemos trece, las trece mejores.

01 Patara: ‘hippies’, arqueología y Papá Noel

El destacado lugar que ocupa Patara en la historia está bien documentado. Fue el principal puerto de la antigua Licia y aquí nació San Nicolás, un obispo bizantino del siglo IV que dio lugar a la leyenda de Papá Noel. Antes de eso, era ya famosa por su templo y su oráculo de Apolo, de los que apenas queda nada.

Playa de Patara, en la costa mediterranea de Turquía, al suroeste del país. ampliar foto
Playa de Patara, en la costa mediterranea de Turquía, al suroeste del país.

Actualmente, son los bañistas y las tortugas marinas quienes acuden a sus 20 kilómetros de arena blanca. En la costa turca del Mediterráneo hay muchas playas, pero ninguna tan larga como esta. La pequeña y tranquila aldea de Gelemis es el lugar perfecto para combinar visitas arqueológicas y largos paseos por el kilométrico arenal. Aunque en otra época formaba parte de la ruta hippy, en la actualidad casi nunca está abarrotada de viajeros, un auténtico milagro cuando se comprueba su encanto. Para fortuna de los que llegan hasta allí, Gelemis continúa practicando una vida tradicional de pueblo.

La playa es de las que no se olvidan: rodeada por grandes dunas, se estira a lo largo de 18 kilómetros en los que se puede pasear tranquilamente, alquilar sombrillas y tumbonas, recorrerla a caballo e incluso tomar algo en un chiringuito. En temporada alta hay microbuses desde el pueblo hasta la arena.

02 Kabak, campings de lujo y yoga

Terraza del Turan Hill Lounge, alojamiento con lujosas cabañas frente a la playa de Kabak, en el Mediterráneo turco. ampliar foto
Terraza del Turan Hill Lounge, alojamiento con lujosas cabañas frente a la playa de Kabak, en el Mediterráneo turco.

Un vertiginoso paseo en tractor nos puede llevar hasta la mediterránea comunidad playera de Kabak, bastante solitaria por el momento, aunque cada vez son más los que la descubren gracias a la combinación con otro increíble enclave de esta costa: el Valle de la Mariposa. Independientemente de cómo se realice el empinado recorrido cuesta abajo hasta Kabak (10 minutos en tractor o 20 a pie), nos veremos recompensados por esta espectacular playa bordeada por dos largos acantilados.

Unos ocho kilómetros al sur de Faralya, y a un minuto de distancia de cualquier otro lugar, Kabak es ideal para los amantes de la acampada y el senderismo, del yoga y la belleza natural sin explotar.

El alojamiento en Kabak consiste en cámpines, plataformas bajo carpas y bungalows, algunos de auténtico lujo como el Turan Hill Lounge, perfecto para vegetarianos y amantes del yoga.

03 Donde veranean los turcos

Costa norte de la isla turca de Bozcaada, en el mar Egeo. ampliar foto
Costa norte de la isla turca de Bozcaada, en el mar Egeo.

En el norte de la costa turca del Egeo no sabríamos nunca decir si estamos en Grecia o en Turquía. El sol y el mar no tienen fronteras fáciles de definir y la historia ha sido un camino de ida y vuelta para este litoral e islas, en permanente intercambio. Aquí está Izmir, la capital de la región, pero también la enigmática Troya o las ruinas romanas de Pérgamo.

En Bozcaada, la menor de las dos islas turcas habitadas del Egeo (la otra es Gokçeada), están algunas de las mejores playas de todo el país (Ayana, Ayazma, Sulubahçe y Habbele), y también entre las más visitadas por los turcos. Pero Bozcaada es algo más que un lugar para relajarse: su impresionante castillo es digno de visitar. Data del periodo bizantino, pero casi todo lo que se ve es posterior (veneciano, genovés y otomano).

A pesar de que hay muchos estambulitas que llenan los hoteles boutique y restaurantes, Bozcaada sigue siendo una de las aldeas más bonitas del Egeo, con sus callejuelas empedradas apiñadas bajo la inmensa fortaleza medieval. La isla es pequeña y fácil de explorar, y por la carretera de la costa hacia el sur van sucediéndose preciosas playas costeras.

04 Playas con sabor griego

Un colorido mercado en la isla de Gokceada, una de los islas turcas habitadas en el Egeo. ampliar foto
Un colorido mercado en la isla de Gokceada, una de los islas turcas habitadas en el Egeo.

Al norte de la entrada a los Dardanelos, la escarpada y poco poblada Gókçeada (Isla Celestrial) es la isla más grande del país (13 kilómetros de norte a sur y menos de 30 de este a oeste) y un lugar fascinante, con algunos paisajes espectaculares y cierto ambiente griego. Un destino al que escaparse tras visitar Gallipoli.

En otros tiempos, la isla fue griega (Imbros) y ha pasado de un estado a otro continuamente. Desde los años 60, cuando estalló el conflicto chipriota, el gobierno turco presionó a los griegos locales para que se marcharan. Ahora solo quedan unos cientos de jubilados y varias aldeas griegas semidesérticas. Por eso se disfruta mucho más de sus excelentes playas, que aún no han sido invadidas por el turismo ya que es una base militar. Los que llegan hasta aquí pueden disfrutar de arenales como el de Aydincik, el mejor de la isla, o las playas de Kapikaya y Ugurlu, en la pintoresca costa sureste. Aguas tranquilas y olas perfectas para hacer windsurf.

A la isla se llega en ferri desde la península de Gallipoli o desde Çanakkale.

05 Alaçati, la Ibiza del Egeo turco

Calle principal de Alaçati, en la península de Çesme, la Ibiza de Turquía bañada por el mar Egeo. ampliar foto
Calle principal de Alaçati, en la península de Çesme, la Ibiza de Turquía bañada por el mar Egeo.

Al norte del Egeo está la península de Çesme, convertida en un lugar de veraneo de los turcos y también en lugar de paso para ir a una de las mejores playas del país, la sofisticada Alaçati, con montones de hoteles boutique y restaurantes caros, y convertido en meca del windsurf y el kite surf.

Hasta hace 10 años, Alaçati era un pueblo olvidado de ruinosas casas de piedra. Todo cambió en 2001 cuando un emprendedor reconvirtió uno de estos edificios en un hotel de diseño, tras el que surgieron otros muchos imitadores. Hoy hay más de un centenar de alojamientos y a su calor han surgido restaurantes, galerías de arte y bares de copas. Hoy se parece más a Ibiza que a un pueblo del Egeo, mientras se mantiene como un paraíso para windsurfistas gracias a sus fuertes y regulares vientos del norte, que soplan a una velocidad constante de entre 16 y 17 nudos. Eso sí, la especulación ha llegado ya hasta aquí y diversos proyectos amenazan la paz del los amantes de las olas.

06 Vida feliz en la Costa Turquesa

Vuelo en parapente sobre la Laguna AZul de Oludeniz, en la Costa Turquesa de Turquía. ampliar foto
Vuelo en parapente sobre la Laguna AZul de Oludeniz, en la Costa Turquesa de Turquía.

La playa de Fethiye es uno de esos rincones de la costa turca del Mediterráneo que aparecen en las fotos con un interminable mar azul celeste bordeado de kilómetros de pyas de arena detrás de las cuales se levan unas altísimas montañas. La guinda del pastel (y de la foto) son las antiguas ruinas que salpican sus aromáticos matorrales y pinares. Por algo la llaman la Costa Turquesa. Fethiye es además uno de los mejores puertos naturales del país, protegido por 12 islas que se pueden recorrer en barco,con o sin tripulación.

Solo 15 kilómetros al sur de Fethiye está Öludeniz, el sueño de cualquier turista hecho realidad. Se trata de una resguardada laguna junto a un exuberante parque nacional, con una larga lengua de arena y un monte, el Baba, que proyecta su sombra sobre el mar. A pesar de que el turismo ha hecho mella en el paraíso, sigue siendo un buen lugar para pasarlo bien antes de visitar otros rincones cercanos, como Kabak.

Una de las actividades más recomendables es saltar en parapente desde los acantilados: un posterior descenso de hasta cuarenta minutos nos permitirá tener unas vistas impresionantes de la laguna Axul, el Valle de la Mariposa e incluso la lejana isla de Rodas.

07 Más que una noche de juerga

Puerto de Marmaris al atardecer, en la península de Datça, en Turquía. ampliar foto
Puerto de Marmaris al atardecer, en la península de Datça, en Turquía.

Marmaris es uno de los destinos más populares de la Costa Turquesa y lo más parecido a la Costa del Sol que hay en Turquía. Es el lugar perfecto para la última noche de juerga, para hacer un crucero en güllet (goleta) por la costa o para tomarse unas copas, aunque también cuenta con playas cercanas en las que se puede escapar de las hordas turistas.

A unos 10 y 20 kilómetros, respectivamente, se encuentran los arenales de Içmeler y Turunç, a os que se puede llegar en dolmus (minibús local) desde el centro. En temporada alta hay taxis acuáticos que conectan el paseo marítimo con estas playas. Muchas empresas ofrecen viajes en barco por la zona, con paradas en calas mucho más tranquilas.

08 Pamucak, un secreto en el Egeo

Un paramotor sobrevuela la playa de Pamucak, en Turquía. ampliar foto
Un paramotor sobrevuela la playa de Pamucak, en Turquía.

Cerca de Kusadasi y Selçuk, pero mucho menos desarrollada y en el ancho delta del río, Pamucak es una de las playas menos concurridas del Egeo. Está en una zona que hace algún tiempo no era más que un inhóspito pantanal infestado de malaria. Ahora, sin embargo, es una pintoresca cala de arena flanqueada por colinas cubiertas de pinares. Está a solo siete kilómetros al oeste de Selçuk, pero muy poco urbanizada, con tan solo un puñado de hoteles de playa.

No es la playa más cuidada de Turquía, pero a cambio podremos disfrutar de cierta privacidad, incluso en temporada alta. De febrero a marzo, las marismas del estuario, a 15 minutos andando desde la playa, atraen a muchos flamencos. Es otro buen momento para visitarla. Hay microbuses desde Selçuk y un alojamiento agradable en el Dereli.

09 Salvada por la tortuga boba

Playa de Iztuzu, en la costa mediterránea de Turquía. ampliar foto
Playa de Iztuzu, en la costa mediterránea de Turquía.

Aunque por el nombre, podríamos creer que está en el País Vasco, la playa de Iztuzu es una de las más bellas del Mediterráneo turco. Está junto a las famosas fuentes termales de Sultaniye (Dalyan), unas burbujeantes pozas de barro caliente con aguas minerales muy buenas para todo tipo de dolencias (reumatismo, piel, bronquitis…).

Iztuzo, de 4,5 kilómetros de largo, es una playa perfecta para bañarse después. Durante años la han codiciado los promotores hoteleros pero las tortugas bobas la han salvado: como es uno de sus lugares de anidación está sujeta a especial proyección. La playa está abierta al público durante el día, pero entre mayo y septiembre está prohibida visitarla de noche. Una línea de estacas de madera en la playa delimita las zonas de anidación y a los visitantes se les pide que no la traspasen para no alterar los nidos de las tortugas.

10 En Vespa por el paraíso

Playa de Kaputas, cerca de Kas, en Turquía. ampliar foto
Playa de Kaputas, cerca de Kas, en Turquía.

Lo más típico de Kas, probablemente, son los yates que llegan hasta este paraíso del Mediterráneo para descansar, realizar excursiones de un día en esta región, por mar o en Vespa. Las playas son la estrella del lugar, como la de Büyük Çakil (Gran Guijarro), relativamente limpia y a solo un kilómetro y medio del centro, o como la cercana de Akçagerme Plajt. Pero lo mejor es subirse a uno de los taxis acuáticos del puerto y dirigirse a una de las tres playas que hay en la península contigua, en Liman Agzi. Otra buena opción es alquilar un barco en el puerto deportivo y pasar un día entero recorriendo las islas circundantes. Si se hace en grupo, no sale nada caro.

Los amantes de las playas solitarias tienen una apuesta segura en la de Kaputas, a unos 20 kilómetros de Kas y a siete de Kalkan, en el punto donde un estrecho valle se une al mar. La playa es bastante popular entre los viajeros que exploran la zona porque es una de las menos tocadas por la mano del hombre y guarda ese encanto de lo salvaje que todos buscan en las costas turcas.

11 La playa de Cleopatra

La playa de Cleopatra, en la isla de Sedir (Turquía). ampliar foto
La playa de Cleopatra, en la isla de Sedir (Turquía).

Esta playa de la turística Alanya, en la isla de Sedir, suele figurar en muchos rankings como una de las mejores del mundo, así que no íbamos a pasarla por alto aunque a muchos les resulte demasiado concurrida. En temporada baja se puede disfrutar mucho mejor de su fina arena y de las magníficas vistas de la fortaleza. Es, sin duda, la mejor de Alanya: tres kilómetros de aguas tranquilas, de un cristalino e intenso turquesa, perfecta para practicar deportes acuáticos o subirse a una barca para visitar las misteriosas cuevas secretas de la zona, como la del Fósforo, la de las Muchachas o la de los Amantes.

Además, en la isla de Sedir hubo una antigua ciudad romana de la que quedan restos muy interesantes, como el anfiteatro. ¿Y por qué la playa de Cleopatra? Porque como Cleopatra no quería pisar tierra que no fuer egipcia, Marco Antonio transportó la arena a la isla especialmente para ella.

12 Junto a la llama eterna

Una de las rocas ardientes del Monte Olympos, cerca de Çirali (Turqiía). ampliar foto
Una de las rocas ardientes del Monte Olympos, cerca de Çirali (Turqiía).

En el Mediterráneo nos encontramos con uno de estos misterios de la Antigüedad que tanto gustan a los viajeros. Se trata de la Roca Ardiente, la Quimera, un grupo de llamas que arden espontáneamente en grietas de las rocosas laderas del Monte Olympos (uno de los muchos que hay por esta zona con el mismo nombre). Nunca se apaga y, por supuesto, responde a una bonita leyenda con dioses, monstruos y bellas doncellas. Por la noche, las 20 o 30 llamas son visibles desde el mar.

Una experiencia mágica y mística que conforma la excursión favorita de quienes descansan en Çirali, una tranquila aldea con diversas pensiones y hoteles que llegan hasta la playa homónima, perfecta para amantes de la naturaleza. Una excelente alternativa al paraíso de mochileros que acoge el cercano arenal de Olympos.

13 Las olvidadas playas del Mar Negro

Faro del Cabo Jason, en la costa del Mar Negro, al norte de Turquía. ampliar foto
Faro del Cabo Jason, en la costa del Mar Negro, al norte de Turquía.

Deslumbrados ante las soleadas playas del Egeo y el Mediterráneo, muchos olvidan que hay otro escarpado y espectacular litoral al norte del país, bañado por el mar Negro y plagado de castillos, iglesias, monasterios, mitos de la Antigüedad y calas y playas por descubrir.

Se puede hacer a través de un espectacular tramo de carretera junto a la costa que ha quedado como ruta alternativa a la nueva autopista. Discurre desde Bolaman a Ordu, justo en el tramo central del litoral. La serpenteante ruta nos conduce, por ejemplo, hasta el Cabo Jason, donde hubo un templo dedicado a Jasón y los Argonautas, o la sorprendente playa de Çaka, una franja de arena blanca de 400 metros considerada como la mejor del mar Negro, con su agradable cervecería al aire libre.

Más información en la guía Turquía de Lonely Planet y en www.lonelyplanet.es

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