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Fuera de ruta

Viaje al cielo galés

Brecon Beacons, en Gales, se convirtió en 2013 en una de las escasas reservas de cielo oscuro del mundo. En este parque nacional se hace astro-camping, y entre las ofertas de los hoteles los telescopios son tan importantes como el desayuno

Vista nocturna del cielo en el Dark sky festival, en Harmony (Gales). Ampliar foto
Vista nocturna del cielo en el Dark sky festival, en Harmony (Gales).

Este es un viaje a la oscuridad, un viaje por el cielo con los pies en la tierra, en la tierra de Gales. En concreto, en el parque nacional de Brecon Beacons, un lugar tan verde y remoto que no llegan las luces de las ciudades, cuyo cielo es tan oscuro que se ha convertido en lugar de peregrinación para ojeadores de astros.

Viajar para ver estrellas puede parecer una propuesta extraña porque el cielo nocturno es, quizás, el único paisaje mundial. Todas las personas que viven en un mismo hemisferio tienen sobre sus cabezas las mismas constelaciones, las mismas estrellas y la misma luna. El cielo es el mismo sobre las azoteas de Londres que en las playas de Puerto Rico. ¿Por qué viajar entonces hasta un parque nacional de Gales para ver Júpiter, los anillos de Saturno o la Osa Mayor?

“Aquí los astros brillan más”, explica Martin Griffiths, profesor de astronomía de la Escuela de Ciencia Aplicada del Sur de Gales, ex miembro de la NASA y director del observatorio estelar de Brecon Beacons. Sin más accesorios que el ojo desnudo, en Brecon Beacons uno ve las estrellas 40 veces más nítidas que en una ciudad media, como Birmingham, o 100 veces más que en grandes ciudades como Londres o Madrid.

Parque nacional de Brecon Beacons, reserva de cielo oscuro. ampliar foto
Una mujer mira el cielo a través de un telescopio en el parque nacional de Brecon Beacons.

Griffiths conoce bien esa diferencia. Estuvo midiendo la nitidez de los astros en esta zona sin descanso durante 10 meses, los que pasaron desde que solicitó la certificación de Reserva Internacional de Cielo Oscuro para Brecon Beacons hasta que se la dieron. Esta es la segunda reserva en el país. La otra está en Kielder Forest, en el norte de Inglaterra. Durante ese tiempo tuvo que convencer a granjeros y propietarios de la zona de reducir su iluminación al mínimo. Ahora en Brecon Beacons sólo se enciende una bombilla si es estrictamente necesario.

“Este cielo es muy especial. Es cierto que no es conocido por su buen tiempo pero la constante lluvia limpia la atmósfera de todos los aerosoles y del polvo. Una vez que la lluvia se ha ido hay una gran claridad del aire. Y es esa claridad lo que los astrónomos buscan más que cualquier otra cosa”.

Turismo estelar

Desde que Martin y su equipo consiguieron obtener el certificado de la Asociación Internacional del Cielo Oscuro (International Dark-Sky Association) en 2013 el turismo estelar se ha disparado. Muchos de los hoteles situados dentro del parque natural tienen telescopios a disposición de los huéspedes, como el lujoso Llangoed Hall, un edificio restaurado de 1632 en medio del Valle de Wye.

Desde entonces, más de 30.000 personas han venido al parque sólo a ver las estrellas, y se han organizado más de 20 eventos para aprender a mirar el cielo y promover lo que Griffiths llama “la astronomía pública”. Para quien quiera hacer coincidir su viaje con uno de estos eventos, la web del parque (www.breconbeacons.org) tiene toda la información.

“En septiembre hicimos un evento maravilloso al que acudieron unas 40 personas a ver la lluvia de estrellas tiradas en el césped”, dice el astrónomo. Aunque el cielo galés se pueda disfrutar sin telescopios de por medio, el observatorio tiene artillería pesada para sacar el máximo partido al firmamento. Tienen desde un planetario móvil hasta un enorme telescopio.

“Lo primero que pregunta la gente es cuán lejos se puede ver desde este telescopio, aunque es lo que menos importa", añade Griffiths. "La respuesta es que uno puede ver galaxias que están a 5.000 años luz de nosotros. Primero te miran con cara de sorprendidos y luego dicen: ‘¿y eso es muy lejos?’. Lo cierto es que muchos de los que vienen nunca han visto la luna o Saturno en un telescopio y el nivel de detalle que se aprecia con este es fantástico.”

Leyendas y constelaciones

Cielo estrellado en el Dark Sky Festival de 2014. ampliar foto
Cielo estrellado en el Dark Sky Festival de 2014.

Otra característica a la hora de mirar las estrellas desde aquí es que algunas de las constelaciones están vinculadas con leyendas locales. Sí, el cielo es el mismo, pero se ve a través de un filtro cultural que da muchas claves sobre la tierra que pisamos.

Aquí la constelación de Perseo no cuenta la historia del héroe griego sino de uno local. Para los galeses y para los celtas que vivían en Gran Bretaña es un personaje llamado Llew, “el león con la mano firme”, por su habilidad para el tiro con arco. Su madre era una bruja llamada Arianrhod que se iba a casar con el poderoso Lord Dyfed. Pero antes de la boda, para probar que era virgen, la mandaron subirse en una escoba mágica. Cuando lo hizo, este niño con cabeza de león cayó desde su falda. Por lo que el lord no se casaría con ella, al considerar que esto probaba que no era virgen. Enfadada con su propio hijo, ella decidió no darle un nombre, le condenó a no llevar armas y a no casarse nunca jamás, tres maleficios que se consideran una gran deshonra en la cultura celta. Al final, gracias a la ayuda un tío suyo, las tres cosas acabaron sucediendo y, después de muerto, Llew resucitó y subió a los cielos porque su alma no podía morir y sus cenizas se convirtieron en la vía láctea.

“Cuando la gente observa las estrellas sobre un territorio, recibe un poco de su propia herencia”, dice Griffiths. Las estrellas han sido utilizadas por el hombre durante mucho tiempo como señales del cambio de estación, y cada cultura tiene historias fabulosas asociadas al cielo.

Durante el día, esperando a las estrellas, esta zona también ofrece recorridos por lugares espectaculares como el Valle de Wye, la abadía de Tintern o el pueblo de Hay on Wye, famoso por su feria de libros anual y las librerías que inundan la ciudad. La zona cuenta con muchos lugares atractivos, pero si la espera para mirar al cielo se hace muy larga siempre podremos mirar al sol desde los telescopios del observatorio, preparados con tres filtros para proteger la vista del turista estelar.

Más información en la web del Dark Skies Festival (la pasada edición se celebró del 17 al 19 de abril de 2015) y en la Asociación Internacional Cielo Oscuro.

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