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24 horas en... Toro

Románico y bodegas en Toro

La ciudad zamorana sorprende con su colegiata románica y con sus tintos elegantes. Visitarla es un periplo por salas de cubas, bares de tapas, queserías y dulces conventuales

Toro, Zamora Ampliar foto
Detalle del pórtico de la Majestad de la colegiata de Toro, que conserva los colores del siglo XIII.

Toro siempre tuvo fama de hacer vinos densos y ásperos, de los que raspan. Pero eso fue hasta que empezaron a desembarcar bodegas como Pintia (propiedad de Vega Sicilia), Maurodos (filial de Mauro) o Moët Hennessy, y familias como los Arambarri o los Eguren. Malo no puede estar el vino Teso La Monja, que elaboran estos últimos desde 2008 y cuesta 900 euros. Aunque, claro, con ese precio es difícil comprobarlo. Un hotel-bodega de cinco estrellas y un flamante museo enológico confirman que Toro ha apostado por hacer vinos nuevos y echarlos en odres modernos.

08.00  Amanecer entre viñedos

Ni Baco en el Olimpo despierta como lo hacen los huéspedes del hotel-bodega Valbusenda (1, pincha aquí para lozalizar en el mapa) (www.valbusenda.com), viendo desde la cama todas las vides del planeta. Hay un viñedo de tinta de Toro con que se hace el vino y hay un jardín ampelográfico con 250 variedades del mundo. Lo que no hay es tiempo para probarlo todo: el gran spa y sus tratamientos de vinoterapia, las piscinas, la cocina vanguardista del restaurante Nube... Y, además, visitar la bodega, con una llamativa cubierta-visera y una pasarela acristalada para ver los trabajos sin interferir en ellos. Una opción menos lujosa, pero más céntrica, es el hotel Palacio Rejadorada (2) (www.palaciorejadorada.com), una casona del siglo XV con paredes de piedra que, si hablar pudieran, nos contarían las conspiraciones y ejecuciones que en ella hubo durante la batalla de Toro (1476), la que aseguró en el trono a Isabel la Católica y dejó sin fuerzas a la Beltraneja.

La colegiata románica de Toro. ampliar foto
La colegiata románica de Toro.

10.00  El mejor mirador del Duero

El Duero pasa por la vega de Toro como un rey, trazando una curva majestuosa al pie de la ciudad, escoltado por una guardia de esbeltos álamos y un puente de 300 metros al que llaman Romano (3), aunque salta a la vista, por sus 22 arcos ojivales, que es medieval. Todo esto como mejor se contempla es desde el remozado paseo del Espolón, que discurre por el borde del escarpado cerro sobre el que se asienta Toro, a cien metros sobre el río, uniendo el alcázar (4) y la colegiata románica (5). El pórtico de la Majestad de la colegiata conserva los colores con que lo pintaron en el siglo XIII, algo muy raro, que merece la pena pagar para ver. Tampoco se arruinará uno visitando iglesias en Toro. Por cuatro euros se ven cinco: la colegiata, las mudéjares de San Salvador (6), del Santo Sepulcro y de San Lorenzo el Real, y la gótica de San Sebastián (7). La entrada conjunta se saca en cualquiera de ellas.

La bodega Pagos del Rey, que aloja el Museo del Vino. ampliar foto
La bodega Pagos del Rey, que aloja el Museo del Vino.

12.00  Museo del Vino en la vieja cooperativa

Inaugurado en 2014 en la vecina localidad de Morales de Toro, el Museo del Vino de las bodegas Pagos del Rey (8) (www.pagosdelreymuseodelvino.com) es el centro de interpretación oficioso de la denominación de origen, donde puede verse desde la estela funeraria de un viticultor al que mató un rayo en 1887 hasta una sala de crianza con 2.000 barricas, la mayor de la comarca. Gusta el contenido y gusta más aún el moderno montaje, que aprovecha y realza la arquitectura industrial de una cooperativa de 1963, con la espectacular cubierta sujeta mediante tensores de hierro y estribos de hormigón, y los depósitos convertidos en salas de proyección. Para redondear la ruta enoturística se pueden visitar las bodegas Fariña (9) (www.bodegasfarina.com), Liberalia (www.liberalia.es), Divina Proporción (www.divinaproporcionbodegas.es) o Estancia Piedra (10) (www.estanciapiedra.com). Para el enoturista pudiente queda reservada la visita a Teso La Monja (www.sierracantabria.com), que tiene un precio prohibitivo (40 euros), acorde con el vino que allí se elabora, y se efectúa solo en días laborables.

14.00  Bacalao, morros y ‘palomitas’

Otro buen lugar para probar el vino de Toro son los soportales de la Plaza Mayor (11) y su prolongación, la calle de la Puerta del Mercado. En La Esquina de Colás (Plaza Mayor, 24), el bocado estrella es el bacalao con reducción de champán y alioli. En el Bar Alegría (Plaza Mayor, 10), las delicias de gambas. En el Mesón Zamora (Puerta del Mercado, 1), los morros. Y en La Reja (Plaza Mayor, 6), la palomita, un barquito de corteza de cerdo con ensaladilla. Al fondo, tras muchos bares y vinotecas, se alza el arco del Reloj (12), del siglo XVIII, que dicen (y uno, a estas alturas de la calle, empieza ya a creérselo todo) que se construyó echando vino en la argamasa en vez de agua, por haber gran cantidad de aquel y ser más económico que subir esta del Duero.

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16.30  El dulce monasterio de Sancti Spiritus

De postre, ninguno como los bollos de almendra que obran las dominicas del monasterio de Sancti Spiritus (13) (www.dulcessantispiritus.com). A gloria saben, y más si se picotean paseando por el claustro, alrededor del olivo milenario. En el coro, brilla el sepulcro de alabastro de la reina Beatriz de Portugal. Y en el museo, la camisa, el brial, el velo y los guantes con que fue enterrada la fundadora, las únicas piezas de indumentaria femenina del siglo XIV que se conservan en España. Para alojarse, hay una hospedería mixta que cuesta 22 euros, desayuno incluido. Esto sí que es un lujo.

18.00  Un toro en la rotonda

Al lado del arco del Reloj, el añejo ultramarinos Félix Pérez (14) es buen lugar para abastecerse de vinos, dulces y chocolates artesanos de La Superlativa, que lleva haciéndolos en Toro desde 1870. Otra compra gustosa son los quesos puros de oveja. Hay tres queserías en la ciudad: Castro (15) (www.queseriascastro.es), Severo Marcos (www.quesosseveromarcos.com) y Chillón (16) (www.quesoschillon.es). La última ofrece visitas guiadas y degustaciones donde vuelan de los platos la emulsión de queso con miel de brezo y aceite de oliva, y la de queso picante. Muy cerca se encuentra el toro celtibérico de granito que dio nombre a la ciudad. Está en medio de una rotonda, cuando quizá lo más lógico y prudente es que estuviera dentro de un museo.

21.00  Cena con vistas a la vega

Para la cena, junto a la puerta de la Corredera (17), tienen fama la tortilla del bar Reyes Católicos (Avenida de Luis Rodríguez de Miguel, 2) y los bacalaos del Taurus (Avenida de Carlos Pinilla, 1). El Rey de la Sepia (Avenida de Carlos Pinilla, 3) no hace falta decir por qué es famoso. O podemos probar alguno de los mejores restaurantes de Toro. Uno es el Castilla (18) (Plaza Bollos de Hito, 3; 980 690 211),. Otro, Los Bocoyes (19) (Paseo del Espolón, 1; 980 690 300). Y los vinos, de Toro, por supuesto.

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