Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La música de Belfast

En la ciudad natal de Van Morrison, el grupo Led Zeppelin interpretó por primera vez su mítico tema ‘Stairway to Heaven’. Una capital que brilla por su encanto portuario y una renovada escena rockera

La Palm House, invernadero del Jardín Botánico de Belfast. Ampliar foto
La Palm House, invernadero del Jardín Botánico, obra del arquitecto Charles Lanyon y del forjador de hierro Richard Turner.

Cuando se estrenó la serie La caza, en la que Gillian Anderson da vida a una policía inglesa que llega a Belfast para tratar de cazar a un asesino en serie, surgieron algunas voces críticas: con semejante historia sangrienta, ¿para qué necesita la policía local a una británica entrometida?

Superado ese pequeño bache, los norirlandeses aprecian que una ficción situada en la ciudad no se centre en los Troubles, “los problemas”, como se conoce al periodo de lucha fratricida entre católicos y protestantes que causó unos 3.500 muertos entre finales de los sesenta y 1998. Muchos viajeros que hacen un tour por Irlanda cometen el error de saltarse la capital del Norte para ir directamente al pintoresco Donegal o a la Calzada de los Gigantes. La ciudad no se lo tiene en cuenta.

9.00 Desayuno al estilo local

No se lo digan a un local, pero en realidad el full Irish breakfast (desayuno completo irlandés) se parece al full English breakfast como un black pudding (morcilla) a otro black pudding. La principal diferencia es que suele incluir alubias y el típico soda bread (pan de levadura), además del tomate, el huevo frito, el beicon, el champiñón y las salchichas. Algunos de los mejores se sirven en el Remedy Cafe (1, Fountain Street, 6. Pincha sobre el mapa para verlo ampliado). Si se prefiere algo dulce, en Homemade by Manns (2) (Boucher Road, 52) preparan versiones poco ortodoxas de los scones, los clásicos bollos que se toman con el té. Además de los típicos de pasas, los hay de coco o de chocolate blanco.

10.00 Un precioso invernadero

Mapa de Belfast, Irlanda del Norte. ampliar foto
Mapa de Belfast, Irlanda del Norte.

Seguramente la mejor herencia de la era victoriana que tiene Belfast son sus coquetos Botanic Gardens (3) (el jardín botánico). El invernadero conocido como Palm House fue obra del arquitecto Charles Lanyon, que también se encargó de la vecina Universidad de Queen, y del maestro del hierro forjado Richard Turner, que después diseñaría los de Hyde Park y Regents Park en Londres.

Con un poco de suerte, se podrá disfrutar allí de una de las 1.285 horas de sol al año de las que presumen las autoridades, que, visto lo visto, prefieren no ofrecer la cifra en días. En caso de lluvia, vale la pena entrar en el Ulster Museum, dentro del mismo parque. La variopinta colección permanente incluye desde restos fósiles hasta un perro gigante disecado, de nombre Patrick, que encandila y aterra a los niños a partes iguales. Lo más interesante, sin duda, es la sección dedicada a los Troubles. Cuando el museo reabrió en 2009 tras una extensa reforma, hubo polémica por lo excesivamente cauta y aséptica que resultaba la muestra. En el último minuto se decidió no exponer objetos como una camisa ensangrentada o unas botas acribilladas por las balas y optar solo por paneles informativos. Sí que hay, sin embargo, un conmovedor archivo oral cedido por la BBC en el que se puede escuchar historias en primera persona de gente de la calle.

12.00 Seamus Heaney y Philip Larkin

La salida más cercana al museo nos deja en pleno barrio universitario. Aquí dominan las casas de ladrillo rojo, a juego con el imponente edificio principal de Queen’s (4) (University Road). El actor Liam Neeson y el fallecido poeta y premio Nobel Seamus Heaney están entre sus exalumnos. Otro poeta, el inglés Philip Larkin, trabajó allí cinco años como bibliotecario, pero no dejó citas que puedan rentabilizar las guías. En sus cartas escribió que los irlandeses “están podridos por la bebida”, lo que los convierte en “buscaproblemas con la mandíbula desencajada”. 

13.00 Sopa espesa de marisco

Hay un par de buenas opciones para comer sin moverse de la zona: el romántico Molly’s Yard (5) (College Green Mews, 1), que sirve cervezas artesanas locales, como la Belfast Blonde, y platos rústicos actualizados, como el chowder (la sopa espesa de marisco) o el estofado de cabrito, y Deanes at Queens (6) (College Greens, 1), uno de los muchos restaurantes que tiene en la ciudad el estrellado chef Michael Deane. Conviene revisar el menú del día en busca de algo que lleve mushy peas (deliciosos guisantes aplastados).

Vista del Museo del Titanic desde el dique seco. ampliar foto
Vista del Museo del Titanic desde el dique seco.

15.00n Un museo para el ‘Titanic’

El taxista, la camarera y el recepcionista del hotel recomendarán visitar el Museo del Titanic (7) (Olympian Way, 1). En Belfast están muy orgullosos de haber construido allí el famoso barco, y hace unos tres años inauguraron, en una zona desangelada, este edificio dedicado al tema. Después nos dirigimos al centro para echar un vistazo al Hotel Europa (8) (Great Victoria Street), que en su día tuvo el dudoso honor de ser “el más bombardeado del mundo”, y, sobre todo, visitar The Crown (9) (Great Victoria Street, 46), justo enfrente. Este pub victoriano, perfectamente conservado, está considerado patrimonio protegido. ¿Cuándo hubo una mejor coartada para una pinta de media tarde?

17.00 Buenas vibraciones

En concepto de souvenir, mejor que una oveja de peluche es llevarse un vinilo de Van Morrison o de los Undertones en Sick Records (10) (North Street, 78), que recoge el espíritu de otra tienda de discos/discográfica, ya desaparecida y tan legendaria que hasta le dedicaron una película, Good Vibrations (buenas vibraciones). Allí, en el peor momento de la violencia sectaria, punkis católicos y protestantes se mezclaban y solo se detestaban por razones de peso: la calidad de sus chupas y de sus colecciones de discos. Belfast tiene también algunos buenísimos locales de conciertos, así que conviene comprobar quién toca esa noche en el Empire (11) (Botanic Avenue, 42), el Ulster Hall (12) (Bedford Street, 34) —donde Led Zeppelin interpretó por primera vez Stairway to Heaven (Escalera al cielo) en 1971— o The Menagerie (13) (University Street, 130), el bar del dj David Holmes.

Música y baile en un bar de Belfast. ampliar foto
Música y baile en un bar de Belfast.

19.00 La zona de Saint Anne

En el último lustro, la escena gastronómica y de copas se ha trasladado al barrio de la Catedral (14) (Cathedral Quarter), una zona de calles adoquinadas renovada con infraestructuras como el MAC (Exchange Street West, 10), un centro que aglutina varias galerías y espacios escénicos, o sala multiusos como The Black Box (Hill Street, 18-22). Casi todos los restaurantes se articulan en torno a Saint Anne Square: The Potted Hen es quizá el más vistoso, y Coppi, que sirve chicceti, tapas italianas, la mejor opción para algo más ligero. Para algo más informal está el Made in Belfast (Talbot Street, 23), donde lo mismo sirven champ (el clásico puré de patata con beicon y cebolla) que sopa phô vietnamita, con énfasis en lo sostenible. Los hoteles de la zona, como Ten Square (15) (Donegall Street, 10) o Malmaison (16) (Victoria Street, 34-38) ofrecen menús cerrados, prácticos en una ciudad en la que no es barato cenar fuera.

El 'pub' The Spaniard, en Belfast. ampliar foto
El 'pub' The Spaniard, en Belfast.

22.00 Ecos de los marinos españoles

Cuentan que el pub The Spaniard (17) (Skipper Street, 3) debe su nombre a los marinos españoles. Los dueños de este local abigarrado presumen de haber alojado más de una vez a Bill Murray. Y si es bueno para Steve Zissou (su personaje en la película de Wes Anderson La vida acuática con Steve Zissou), es bueno para cualquiera.

Encuentra inspiración para tus próximos viajes en nuestro Facebook y Twitter e Instragram o suscríbete aquí a la Newsletter de El Viajero.

Más información