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En India y sin móvil

La actriz Cristina Brondo quiso desconectar de todo y se marchó sola al país asiático. Un viaje auténtico, con trayecto en tren incluido

La actriz Cristina Brondo.
La actriz Cristina Brondo.

Ha aparcado el drama de Gran Hotel y Gran Reserva por el humor. Tiene en cartel la obra Orgasmos en el teatro Aquitania de Barcelona, su ciudad natal, y ha comprobado eso que suelen decir los intérpretes, que la comedia es una cosa muy seria que requiere de una “naturalidad muy estudiada”. El viaje que le cambió algunas perspectivas de vida fue hace ya diez años, pero lo recuerda como si fuese ayer.

Así que se plantó sola en India.

Tenía que ir con una amiga, pero ella se echó atrás en el último momento y yo me dije: ahora o nunca. Me fui de mochilera total. Al aterrizar en Delhi ya tuve el primer impacto, claro. No puedes ni respirar porque hasta la atmósfera es distinta. No estaba la gente que tenía que recogerme con el típico cartelito y cometí el error de guiri de preguntar. A los cinco minutos me metieron en una furgoneta y yo pensaba que me iban a secuestrar, que mi madre tenía razón, que aquello era el final de mi vida. Encima, por la cosa de desconectar, me había ido sin móvil. Por la ventana solo veía callejuelas, hogueras…, hasta que giró la furgoneta y vi el nombre de mi hotel. Me di cuenta de que no hay que tener tantos miedos.

Iría agarrada a su Lonely Planet gigante, como todos los mochileros.

Sí, cuando acabas de llegar se te nota en la cara y siempre hay otro turista que ya lleva como un mes que se te acerca y te ayuda. Al cabo de tres semanas, eres tú el que ayuda a otro pobre despistado.

¿Vivió la experiencia de los trenes indios?

Sí. Primero me saqué un billete en primera y descubrí que iba sola y que era un horror. Me moría de frío por el aire acondicionado. Para el siguiente viaje, en el que atravesé el país de norte a sur y duraba tres días y tres noches, fui en clase turista y me pasó de todo. Conocí gente, compré comida de los vendedores ambulantes que la pasan por la ventanilla, dormí haciendo contorsiones como hacen ellos…

¿Ha podido volver?

¡Pues volví a las tres semanas! Fue increíble. Al llegar a Barcelona me encontré con el director de teatro Roger Bernat y me dijo que el Fòrum le había encargado una obra sobre India y tenía que ir allí a investigar, así que le acompañé. Lo mejor es que pude volver a un centro de meditación de Benarés donde estuve ayudando y llevé de todo. Me encantaría regresar.

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