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Las mejores ‘cookies’ de Auckland

Las de Mrs Higgins son las galletas caseras más famosas de la ciudad neozelandesa

Tienda de 'cookies' caseras Mrs Higgings en Auckland, Nueva Zelanda Ampliar foto
Una tienda de 'cookies' caseras Mrs Higgings en el centro de Auckland (Nueva Zelanda).

Una de las mejores cosas que ofrece Auckland al viajero es su repostería: pasteles, tortas, galletas y todo tipo de exquisiteces para los amantes de lo dulce. Eso sí, las cookies caseras de la Mrs Higgins tiene un condimento especial que hace despertar absolutamente todos tus sentidos.

Cinco razones que explican por qué se han convertido en las más populares de la ciudad neozelandesa, así como su imparable éxito nacional e internacional: la cadena se ha expandido ya por todo el país e incluso cuenta ya con tres tiendas en China.

1) El aroma

Es imposible quedar indiferente. Vas caminando por la calle, atravesando raudo y veloz la avenida principal del centro de Auckland, y de repente un olor te atrapa, se cuela en tu nariz, te eleva hacia el cielo, te devuelve a la tierra e, inevitablemente, te hace detener la marcha y mirar ansioso a tu alrededor buscando su procedencia.

Algunas de las especialidades de Mrs Higgins, cadena de 'cookies' caseras original de Auckland.
Algunas de las especialidades de Mrs Higgins, cadena de 'cookies' caseras original de Auckland.

2) Recién horneadas

Miras a un lado y al otro, retrocedes y encuentras una pequeña tienda con apenas dos metros de pared a pared: Mrs Higgins. Plantado ante el origen de tan increíble aroma puedes ver, cada poco tiempo, cómo montones de galletas recién horneadas son depositadas –con unas vistosas pinzas– en las cestas dispuestas en el mostrador. Si te acercas un poco más podrás comprobar en la atiborrada vitrina del mostrador especialidades de todos los sabores, que te harán sentir un poco más cerca del paraíso.

3) Delicias para llevar

Cada galleta es entregada en una delicada bolsa de papel y junto a una pequeña carta para cookie lovers, algo que denota el trabajo y la dedicación que hay tras estos dulces caseros. Y es que uno de los objetivos en Mrs Higgins es ofrecer galletas “como las que la abuela suele hornear”. Al sacar la galleta de su envoltorio es posible comprobar, a simple vista, la perfecta unión entre la masa, el chocolate y los ingredientes extras (en función del sabor escogido). Las sonrisas del resto de los clientes de la cola es otro buen indicativo del manjar que estás a punto de disfrutar.

4) El (buen) gusto

Sin este punto a favor todo lo anterior daría absolutamente lo mismo, pero estas galletas lo tienen, son especiales y saben a gloria. Desde la masa común para todas las especialidades, crujiente y suave a la vez, con un dulzor indescriptible que les da un punto único, hasta los condimentos extra que se añaden después a cada uno de los sabores disponibles para elegir. Son galletas con identidad propia.

Por ejemplo, la Choc Cherry, se muestra crujiente al comienzo, para después descubrir un centro blando y esponjoso trufado de generosos trozos de chocolate y una mezcla de frutos rojos en una conjunción perfecta de ingredientes.

5) Lo que se dice

A eso de las seis de la tarde es habitual encontrar con una gran cola que atraviesa la acera. Son muchos los que acuden diariamente a por sus galletas caseras y recién hechas después de trabajar o al salir de clase. Si no son suficientes los excelentes comentarios que se escuchan durante la espera, prueba a preguntar en los alrededores de Mrs Higgins, la respuesta siempre será la misma: son las mejores galletas del mundo. Puede sonar un poco pretensioso, cierto, pero merece la pena probarlas y comprobarlo por el precio de un euro la unidad. Como reza uno de los eslóganes de la pequeña compañía neozelandesa: “Life is short… Eat the cookie!”

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