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24 horas en... Ezcaray

Calentitos con la manta de mohair en Ezcaray

Esquí y magnífica gastronomía en el pueblo riojano donde nació y triunfa el chef Francis Paniego. Dos iglesias románicas y una fábrica textil que provee a grandes marcas

Tienda de Mantas Ezcaray. Ampliar foto
Tienda de Mantas Ezcaray.

Muchos pueblos de montaña no producen más que pinos y vacas. Algunos, ni eso. En Ezcaray, población de poco más de 2.000 habitantes en la sierra riojana de la Demanda, producen mantas de mohair, hoteles de diseño y estrellas Michelin. Además, hay una estación de esquí (la única de La Rioja), Boletus edulis a patadas, 20 barras llenas de pinchos, un festival de jazz y una senda que lleva por el monte hasta San Millán de la Cogolla, la cuna del castellano, un idioma que es sin duda el mejor producto de la sierra: ha durado más de mil años.

9.30 Vía verde del Oja

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Antiguamente había también minas de hierro y un tren que lo transportaba (además de otras mercancías y pasajeros) hasta Haro. El tren, que llegó a tener más de cien trabajadores en nómina, se esfumó en 1962, pero quedó su camino recto y llanísimo de 28 kilómetros (la actual vía verde del Oja), idóneo para correr y pedalear: uno casi ni se cansa. En bici, que cunde más, se puede llegar en media hora a Santo Domingo de la Calzada (1), visitar la catedral (www.catedralsantodomingo.es) y estar de vuelta antes de media mañana.

Para reponer fluidos, nada como unas cañas en la antigua estación (2), que ahora es un bar-restaurante con fotos del ferrocarril y terraza en el viejo andén asomada a un parque encantador. Aquí, además de la vía verde, arranca un tramo del sendero GR-93, bien señalizado, que conduce a través de la montaña hasta el monasterio de San Millán de la Cogolla (www.monasteriodesanmillan.com). Para hacer esto se necesita todo el día. En La Cuculla (www.lacucullaezcaray.com) alquilan bicis y raquetas de nieve. Y si lo que se quiere es esquiar, a 16 kilómetros está la estación de Valdezcaray (3) (www.valdezcaray.es), con 26 pistas, 9 remontes y 108 cañones de nieve.

11.00 El telar del abuelo Cecilio

Además de a triscar por el monte (con o sin nieve), la gente viene de lejos a Ezcaray a comprar las mantas que confecciona desde 1930 la familia Valgañón. El fuerte de Mantas Ezcaray (4) es el mohair, y su orgullo, el hacer ciertas cosas (el lavado, el teñido y el acabado) como se hacían en el siglo XV, aunque, lógicamente, para otras usan máquinas, porque si no, no darían abasto, y menos teniendo que suministrar a marcas como Loewe o Zara Home. La tienda está instalada en el viejo taller del abuelo Cecilio, donde se conserva un telar antediluviano y se muestran los nuevos productos (vestidos, chaquetas, capas y bolsos) que están ensayando los hijos y los nietos para que el negocio dure otros cien años. En Ezcaray llegó a haber cerca de mil obreros trabajando en 29 fábricas textiles. De la mayor y más importante, la Real Fábrica de Paños (5), de 1752, queda el imponente edificio que hoy es casa consistorial, albergue y teatro.

14.00 Estrellas Michelin o bocadillos

El hotel gastronómcio Echaurren, con cocina de Francis Paniego. ampliar foto
El hotel gastronómcio Echaurren, con cocina de Francis Paniego.

Otro potente imán de turistas es el hotel gastronómico Echaurren (6) (www.echaurren.com). Hay quien viene por la cocina imaginativa que hace Francis Paniego en el restaurante El Portal de Echaurren, avalada por dos estrellas Michelin, y hay quien conduce con los ojos en blanco pensando en las croquetas y los caparrones que se sirven en el Echaurren Tradición. Si se prefiere picotear, en el mismo hotel está el gastrobar E-Tapas, y en el pueblo hay un montón de bares recomendables, siempre llenos. Uno de los mejores es el Ubaga (7) (Arzobispo Barroeta, 20), que ofrece más de 30 pinchos. El Satorre (plaza del Conde de Torremúzquiz, 1) gusta mucho por su bacalao en aceite o rebozado. El Refugio (Martín Gamero, 2), por las gambas, el pulpo y los buñuelos de marisco. En la lista del pincheo no deben faltar los bocadillitos del Roypa (Santiago Lope, 1) y del Deyan (Subida Soleta, 1), ni la asadurilla y las patitas del Lladito (Sagastía, 21).

16.00 Unos ángeles muy bien armados

La iglesia de Santa María la Mayor. ampliar foto
La iglesia de Santa María la Mayor.

Hora de pasear por la orilla del Oja, el río truchero que baña Ezcaray y dio nombre a la región, y por las viejas calles bordadas de soportales y palacios de piedra colorada. La iglesia de Santa María la Mayor (8) es un buen ejemplo de templo-fortaleza, mezcla de gótico aragonés y castellano. Y la ermita de Nuestra Señora de Allende (9), que se levanta cerca de la antigua estación, sobre un altozano, alberga una curiosa colección de ángeles arcabuceros, armados con unos escopetones de cuidado: son 10 óleos procedentes de Perú, donde hubo un arzobispo ezcarayense en el siglo XVIII y el asunto causaba sensación por aquel entonces. A tiro de arcabuz están las iglesias románicas de San Esteban, en Zorraquín (10), y la de Tres Fuentes, en Valgañón (11). Pero es un tiro bastante largo, de cuatro kilómetros hasta la segunda, así que mejor ir en coche.

18.00 Miel de alta montaña

Las tiendas de esquí y de material de montaña son muy útiles en Ezcaray, pero las que todo el mundo se queda mirando largamente, embobado, son otras. El Colmado (12) (Sagastía, 5) vende delicias autóctonas como la miel de alta montaña, las alubias rojas del valle del Oja o las nueces que selecciona personalmente para este comercio un viejecito de Ojacastro. En Garnacha Edulis (13) (travesía del Conde de Torremúzquiz, s/n) hay más de cien vinos de pequeños productores riojanos y catas comentadas. En Embutidos Pisón (14) (Padre José García, 1) llevan más de 30 años haciendo chorizos, salchichones y lomos. Y en Quesos Tondeluna (15), en la aldea homónima, a nueve kilómetros de Ezcaray, elaboran quesos artesanos con la leche fresca de las cabras de su propio rebaño.

21.00 Jazz en Casa Masip

Un vecino de Ezcaray con setas de tipo Boletus edulis. ampliar foto
Un vecino de Ezcaray con setas de tipo Boletus edulis.

El que come en el Echaurren, cena, para variar y para no arruinarse, en Casa Masip (16) (www.casamasip.com). Tiene una gran barra de tapas, cazuelitas y pinchos. Y tiene un comedor donde se puede disfrutar con un excelente menú degustación a 27 euros. Hay que volver en otoño para ver la magia que Pedro Masip obra con la caza y las setas de la sierra. Y también en julio, cuando el restaurante se transforma en escenario del festival Jazz Ezcaray (www.jazzdezcaray.com). Otra buena opción es La Antigua Ferrería (www.antiguaferreria.com), en la aldea de Azárrulla (17), donde antaño se trabajaba el duro hierro de las minas y ahora se asa el tierno lechazo.

23.00 Hotelitos de capricho

En la noche de Ezcaray reina la troika. Aquí Troika (18) (Arzobispo Barroeta, 29) es una señora coctelería con chimenea, sofás de piel y combinados de primera. Para seguir despiertos, hay tres pubs con buen ambiente: Surabura, Rym y Novelty. Y para no seguir, dos hotelitos de capricho: el Echaurren, con habitaciones diseñadas por los arquitectos María José de Blas y Rubén Picado, y el Pura Vida (19) (www.hotelpuravida.es), abierto hace menos de un año en Valgañón por una joven pareja de interioristas con muchas ganas de agradar a los huéspedes. No faltan en cada cama las etéreas y acariciadoras mantas de mohair. Un gato, aquí, ronronearía hasta caer rendido.

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