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En busca del pato colorado

Tres rutas senderistas entre las dehesas y lagunas extremeñas para observar algunas de las 337 especies de aves que se pueden ver a lo largo del año en esta comunidad

Un puesto de observación de aves en los llanos de La Albuera. Ampliar foto
Un puesto de observación de aves en los llanos de La Albuera.

Extremadura se considera, en lo ecológico, una de las regiones más privilegiadas de Europa. La que fue una penosa condición de tierra olvidada durante la marea industrial del pasado siglo XX libró amplias extensiones de la colonización humana para convertir ahora los parajes extremeños de este nuevo siglo en una perla paisajística y biológica.

Los espacios agrestes de Extremadura, sus dehesas y humedales, sus estepas y montes, sus ríos y valles, han conservado la esencia de un mundo asilvestrado con más especies animales y vegetales que ningún otro lugar de Europa. Y los principales protagonistas de este paraíso aún salvaje son, sin duda, las aves. Las 337 especies diferentes que pueden observarse a lo largo del ciclo anual han convertido el extenso mosaico de hábitats naturales de estos predios en uno de los destinos preferidos para ornitólogos y aficionados a la naturaleza.

La Junta de Extremadura tiene designadas 69 zonas de especial protección para las aves y el 74,1% de todo el territorio extremeño está incluido en el inventario de SEO/BirdLife como áreas importantes para las aves de España. La dehesa es su paisaje más representativo y a estos montes domados pertenece el mérito de la elevada diversidad que alcanzan las aves en esta región. Aquí encuentran refugio algunas de las especies más amenazadas de Europa, como el águila imperial ibérica, la cigüeña negra, el buitre negro, el águila perdicera, el alimoche, el cernícalo primilla, el aguilucho cenizo y la avutarda.

Para disfrutar de la observación de aves se han creado 19 rutas ornitológicas a lo largo y ancho del territorio extremeño. También se ha creado recientemente un club de turismo ornitológico, Birding in Extremadura, que agrupa a las empresas e instituciones que ofrecen servicios especializados para los aficionados al avistamiento de aves.

Aunque la joya de la rutas para los pajareros está en el parque nacional de Monfragüe, aquí vamos a destacar tres destinos mucho más desconocidos que guardan entre sus perfiles diferentes hábitats de gran importancia para la avifauna extremeña.

Paisjae de los canchos de Ramiro, en la provincia de Cáceres. ampliar foto
Paisjae de los canchos de Ramiro, en la provincia de Cáceres.

1 Canchos de Ramiro y embalse de Portaje

Situadas en laomarca de Coria, muy cerca de las localidades de Torrejoncillo, Portaje y Cachorrilla, los perdidos Canchos de Ramiro se puede conocer y escudriñar de varias formas, pero existe una ruta que se acerca hasta sus pies, a la vez que ofrece buenas panorámicas y un placentero paseo entre amables y despejadas dehesas. Parte de la localidad de Cachorrilla, de la que sale una pista a las puertas de su ermita del Cristo, que se introduce en un paisaje adehesado salpicado de vacas retintas, hasta llegar a los márgenes del río Alagón y después hasta la zona baja de los canchos denominada El Boquerón, donde el roquedo inicia su escarpado ascenso vertical. Sobre las cornisas se pueden observar buitres leonados, águilas reales, águilas perdiceras, alimoches, búhos reales, cernícalos, halcónes peregrinos y cigüeñas negras.

El embalse de Portaje es un humedal artificial situado a cuatro kilómetros de Portaje, al que se llega por una pista asfaltada. Considerado como uno de los aguazales de mayor importancia para la avifauna acuática de la cuenca extremeña del Tajo. Durante la invernada alberga gran cantidad de especies de anátidas, podicipédidos y fochas, mientras que en la época reproductora destacan el pato colorado y varias colonias de garzas reales, garcillas y cigüeñas blancas.

2 La Serena y sierra de Tiros

El paisaje estepario es la principal seña de identidad de la comarca pacense de La Serena, donde predominan los pastizales y las formaciones rocosas de pizarra, siendo el área protegida con mayor superficie de toda Extremadura. El río Zújar y sus pequeños afluentes surcan esta penillanura ondulada, cuyas poblaciones de referencia son Villanuena de la Serena, La Coronada, Campanario, Castuera y Cabeza de Buey.

Paisaje de La Serena, en Badajoz. ampliar foto
Paisaje de La Serena, en Badajoz.

La ruta marcada, en su primer tramo, parte de Campanario en dirección al embalse de La Serena por una de las zonas esteparias más bellas de la comarca. La ermita de Piedra Escrita y el río Guadalefra serán las referencias de este tramo mientras se dirigen los pasos hacia la cola del embalse del Zújar. Un segundo tramo sale de Cabeza de Buey hacia la ermita de Belén por la denominada “carretera de las golondrinas”, rodeados de pastizales y cultivares. Y el tercer y último tramo partirá de la ermita hasta la localidad de Castuera por un camino de tierra que nos acerca hasta las umbrías de la sierra de Tiros.

Durante los dos primeros tramos las aves esteparias serán las protagonistas de la excursión. La cogujada montesina es una especie muy frecuente y junto a ella collalba rubia, alcaudón real, triguero, abubilla, mochuelo común o perdiz roja. En vuelo sera fácil observar también cernícalos, ratoneros, águilas culebreras y carracas. Entre las aves emblemáticas de las estepas se podrán ver gangas, ortegas, alcaravanes, chotacabras y a la más grande de las aves voladoras, la avutarda.

Con las vistas puestas en las umbrías de la sierra de Tiros, en la última etapa del recorrido, serán los milanos, ratoneros, calzadas, picos picapinos, zorzales, arrendajos y muchas otras especies típicas del monte mediterráneo las que acompañen el trayecto. Y sobre las paredes de cuarcita de la sierra con un poco de suerte se podrá avistar águila perdicera, águila real, alimoche, buitre leonado y cigüeña negra.

3 Lagunas y llanos de La Albuera

A pocos kilómetros de la ciudad de Badajoz se encuentran los núcleos rurales de La Albuera y Valverde de Leganés, donde se localiza el denominado Complejo Lagunar de La Albuera, un rosario de lagunas endorreicas de carácter temporal que suponen la mejor representación de este tipo de hábitats de Extremadura.

La ruta propuesta parte de La Albuera con dirección a Zafra, donde nos encontramos con un primer grupo de lagunas. La Marciega, laguna Grande y laguna Llana se localizan arropadas entre encinas en la Dehesa del Caballo. Siguiendo el camino del Carril de las Vacas se halla la laguna del Burro, otro de los humedales del complejo, y a pocos kilómetros se encuentran también la laguna del Carril y la laguna de La Gitana.

Una avutarda común ('otis tarda') en los llanos de La Albuera (Badajoz). ampliar foto
Una avutarda común ('otis tarda') en los llanos de La Albuera (Badajoz).

Entre los pueblos de La Albuera y Valverde de Leganés se puede hacer otro recorrido entre los llanos esteparios y los cultivos de cereal y viñas, que albergan también gran cantidad de especies de aves esteparias.

Las especies nidificantes más representativas del complejo lagunar son el somormujo lavanco, zampullín chico, focha común, ánade friso y ánade real, junto a algunas limícolas como la cigüeñuela, fumarel cariblanco, canastera y avefría. Durante la invernada destacan importantes poblaciones de ganso común, cerceta común, ánade rabudo, pato cuchara, ánade silbón, pato colorado o porrón común. En las dehesas de los alrededores son frecuentes especies como el elanio azul, rabilargo, curruca mirlona, abubilla, entre otras muchas.

Más información:

www.birdinginextremadura.com

www.turismoextremadura.com

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